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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

La Ley del Silencio

Rafael del Barco
Redacción
sábado, 22 de marzo de 2008, 17:15 h (CET)
La banda De la Rosa- Piqué Vidal-Pascual Estevill. Un suficiente conocedor de la trayectoria de estos individuos, en su versión profesional mucho más que yo (simple víctima de quinto nivel), ex asociado con uno de los abogados defensores de uno de ellos, me comenta que la expresión “banda” no es la adecuada. Mi primera contestación es que él como buen abogado incide en el léxico, la palabra, el verbo, y en segundo lugar actúa inconscientemente bajo la hipócrita moral barcelonesa. Las formas, el jesuitismo, la doble moral, la doble vida, la triple contabilidad.

Ni su condición social, entorno familiar, ni siquiera ideología política les une. Su juventud transcurre en mundos diferentes y opuestos. Si nos atenemos a sus biógrafos apenas si hasta sus cuarenta años rozan sus vidas profesionales. Así Pascual Estevill, a los 60 años, cuando le hablan de una factura del Hotel Ritz de Madrid, ya por los 96 o 97, surgida de un registro en las oficinas de De la Rosa, contesta a los mismos periodistas, que tantas veces escribieron a su dictado, que apenas le conoce, y que además era un implacable enemigo suyo desde que defendiera a Rafael del Barco en el caso Consorcio de la Zona Franca en los 80. Para detalles, www.lagrancorrupcion.com

Se deberían unir muchos retazos biográficos y periodísticos para comprender su unión desde la Universidad, donde Piqué Vidal y Pascual Estevill ejercieron de contratados o auxiliares y Javier estudió su carrera. Facultad de Derecho. ¿Qué les une?. Muy simple, una enfermiza obsesión por el dinero, poder y relevancia social. Y se desarrollan en un medio perfecto para su idiosincrasia y podrida moral, una ciudad, Barcelona, donde en principio la clase social dominante “digamos catalana” se ha amalgamado con la “funcionarial castellana” (aterrizados con las tropas franquistas y otros añadidos tras sus “oposiciones” con no poca dosis de “triunfo”) hasta la más completa ósmosis, creando el “oasis catalán”. La doble moral, y todos a una contra el Estado. ¡Entiéndaseme!, contra las finanzas públicas, que “pague Madrid”, o lo que es lo mismo a “ingresar” lo mínimo posible, repartir antes de “liquidar”, y a poder ser que envíen dinero de allí que tienen la máquina de imprimir billetes. Y a la par paran sus redes estrujando a la laboriosa y rica ciudadanía, a la que ya le va bien el raquet a pagar si le pillan en algún desaguisado, y ¡a vivir!.

Son solo una exageración, por igual, por encima y por debajo los hay ha docenas…más sibilinos, o con mejor suerte. El propio Pujol, su “gran capo” en algunos negocios, la tiene a raudales, tanta como cara dura al blandir morenetas, sardanas, el catalán, y su idílica Cataluña.
Estos días, unos periodistas extranjeros se extrañan de la amañada información periodística, o que los preguntados, todos abogados y periodistas, se encojan de hombros, y sobre casos concretos, víctimas de la BANDA, que ni familias contesten y en algún caso hayan desaparecido completamente de la ciudad. No entienden que en Barcelona reine la LEY DEL SILENCIO.

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