Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Aconfesionalidad o parcialidad interesada?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 20 de marzo de 2008, 09:11 h (CET)
Es muy curioso, y no me canso de insistir en ello, la diferente forma con la que la Administración trata el tema de la religión católica y el de los islamistas. Se diría que los seguidores del Islam tiene virtudes especiales que los hacen ser preferidos por el gobierno socialista que dirige los destinos de la nación que, por el contrario, no se hallan en los millones de católicos que, a trancas y barrancas, continuamos viviendo en España. Evidentemente existen unas causas que diferencias ambas religiones, por ejemplo, en el islamismo la mujer es una figura secundaria, supeditada por completo al hombre a la que no se le permite que ejerza según que profesiones como recientemente hemos podido comprobar con una muchacha a la que se le ha prohibido cantar en un concurso de televisión a pesar de que, por lo visto, tenía posibilidad de ganarlo; y todo ello porque los jefes religiosos de la comunidad se han opuesto a ello; tampoco se asemeja mucho la forma de entender los derechos humanos en una u otra confesión ya que mientras el catolicismo rechaza la pena de muerte, las mutilaciones y las torturas, el Islamismo es partidario del ojo por ojo, la mutilación de los órganos genitales femeninos, la aplicación de torturas a los delincuentes, como los apaleamientos, las lapidaciones o cortar miembros a los ladrones. Tampoco en la vida política la mujer tiene la más mínima posibilidad de defender sus derechos.

Y ante esta situación ¿cuál es la actitud del gobierno de ZP? Pues, sin duda alguna, de un extremado respeto, que llega incluso a subvencionar a las comunidades islámicas asentadas en España. Un exquisito trato y, por si fuera poco, una preocupación para facilitarles su culto y permitirles establecer mezquitas en toda España. Seguramente alguien se preguntará si, para ello, todos los inmigrantes que profesan el islamismo que han llegado desde sus países de origen han debido renunciar a tan extremas medidas que, a los españoles, sólo nos parecen reminiscencias de otros tiempos que ya, afortunadamente, han pasado definitivamente a la historia. Vean lo que se ha criticado a la Inquisición medieval y la famosa Leyenda Negra que se nos atribuyó porque existían sujetos como Torquemada que se recreaban en deshacerse de los llamados réprobos y herejes que “contaminaban” a los fieles devotos. El Islám practica los mismos métodos que los del Santo Oficio sólo que trasladados al Siglo XXI y, por añadidura, predicando la famosa jihad (guerra santa) para así, aparte de invadir naciones (España está en su punto de mira) y eliminar a los “infieles” que no abracen la fe del Islam.

Sin embargo, a diferencia de lo que se podía esperar de ellos, estos inmigrantes árabes saben aplicar con acierto la doctrina de la “santa paciencia” y son conscientes de que todavía no les ha llegado el momento de poner sobre el tapete sus reivindicaciones religiosas. Actúan solapadamente y han tenido la habilidad de apoyar al señor ZP en sus campañas electorales aún sabiendo que el tipo de sociedad a la que apoya nuestro Presidente en sus países de origen habría sido convenientemente depurada. Esta protección y respeto que hoy existe en nuestro país por los homosexuales en tierras moras se convierte en verdadera aversión y, tales comportamientos sexuales, son castigados con la horca; esta Ley de Paridad que se han sacado de la manga los del PSOE en tierras sarracenas se convierte en discriminación, sometimiento y desprecio. Vale decir que, respeto a esta última mención, en España, hasta los mismo socialistas se han dado cuenta de que la medida no ha surtido el menor efecto positivo para las mujeres y, para lo único que ha servido de verdad, es para que ZP pusiera a unas verdaderas inútiles al frente de ministerios que, bajo su dirección, han ido de mal en peor; como el caso del ministerio de Fomento o el de Educación, por ejemplo.

Pero así como las autoridades religiosas católicas que, desde el Papa, en Roma, hasta los cardenales y obispos, que se ocupan de cuidar de sus feligreses en cada nación, se limitan a orientarlos y darles instrucciones acerca del comportamiento espiritual que deben seguir para alcanzar sus fines últimos metafísicos; nunca predicarán la violencia y tampoco se inmiscuirán en el terreno político o en el doctrinal de otras opciones religiosas; vemos que no sucede lo mismo con los mahometanos que están sujetos a una teocracia que junta religión con poder político, confundiendo y unificando los preceptos que deben regir a todos los ciudadanos sin que admitan, como en España, que otras religiones puedan actuar con libertad dentro de los países que ello gobiernan con un totalitarismo absoluto.

El diario ABC ha descubierto que, en España, unos cien de estos islamistas, indocumentados, permanecen en nuestra patria sin ser deportados. Es conocido también que en Catalunya existen mafias moras que entrenan a terroristas para luego enviarlos a otros países para cometer atentados. También, según ABC, en las cárceles españolas en las que hay reclusos árabes se forman grupos que se dedican a adoctrinar a los otros internos intentando captarlos para su causa. No hay sistemas de control de las visitas que reciben, lo que les permite comunicarse con el exterior e impartir instrucciones a sus correligionarios. Lo curioso es que sabiéndose, por ser de conocimiento general, estas peculiaridades de los inmigrantes que nos vienen del mundo árabe parece que entre los ciudadanos españoles no existe una verdadera preocupación por lo que pueda sucedernos dentro de unos años cuando y hayan conseguido afincarse y adquirir cuotas de poder. Así vemos como estos “progres” mal educados, sin el mayor respeto por la sensibilidad de los católicos no se privan de insultar, desprestigiar, calumniar, blasfemar y reírse de los cultos y las creencias católicas, sin embargo, se guardan muy bien de hacerlo con los del Islam. Claro que es más fácil hacer burla de aquel que no se vuelve que de uno que lo mismo te puede sajar la yugular de un golpe de machete. Lo que ocurre es que en España los valientes son de pacotilla y sólo lo son cuando van en grupo y son más que sus oponentes. Es aquello de “valiente por el diente”. Dan pena.

Noticias relacionadas

El histrionismo de P. Sánchez, muestra de la peor demagogia

“Enséñale a ignorar los gritos de las multitudes que solo reclaman derechos sin pagar el costo de sus obligaciones” Abraham Lincoln

Usar la libertad y la razón para ser personas

Cuidado con las ideas que tratan de imponernos

Gobierno y la campana Montserrat

Dolors fue la campana salvadora

Rufián situacionista

La política institucional ofrece diariamente los más chuscos espectáculos

Planck y el cálculo

Max Planck revolucionó la Física de su tiempo y es un modelo de integridad moral
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris