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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Me temo que ZP tendrá el peligro dentro de casa

Miguel Massanet
Miguel Massanet
lunes, 17 de marzo de 2008, 04:58 h (CET)
No creo que quepa la menor duda de que, el efecto del Pacto del Tinell en Catalunya, ha sido letal para el Partido Popular. Si lo que se propusieron los signantes de aquel acuerdo fue conseguir hacer llegar a los ciudadanos catalanes la impresión de que, el PP, lo que intentaba era poner a toda España en contra de los intereses catalanes, ¡misión cumplida! Nadie ha explicado con claridad que, el partido de Mariano Rajoy, lo que ha estado intentando durante toda la legislatura es que no se radicalizara el separatismo catalán, que no se cruzaran los límites impuestos por la Constitución de 1978 a las comunidades autónomas y que se respetaran los derechos culturales e individuales de todos los inmigrantes que han afluido a Catalunya, desde el resto de España, para contribuir con su trabajo al engrandecimiento de la región. Y lo peor del caso ha sido que, los que más se han empecinado en no entenderlo, han sido precisamente estos nuevos catalanes que, a la vez, han sido los que más se han implicado en el acoso a aquel que sólo pretendía que pudieran educar a sus hijos en su propio idioma o que no se viesen discriminados por hablarlo o que les impidiesen ser españoles a la vez que catalanes.

Y es que, cuando lo que se maneja es la mentira, la tergiversación y el rencor, todo ello enfocado a aquellos que, Dios sabe por qué malévolas intenciones, han sido identificados, por ser de derechas, como los herederos del franquismo; aunque ninguno de los dirigentes y la gran mayoría de sus afiliados estuvieran en la guerra ni vivieran la posguerra ni, como muchos que ahora militan en las filas del PSOE, tuvieren antecedentes de haber estado en la política franquista ( como el señor Cebrián, por ejemplo); observe ustedes, sin embargo, que a pesar de los meritorios esfuerzos del señor Sirera y de su equipo ( que recibió la patata caliente del señor Piqué) no ha podido ni ha tenido tiempo de rescatar de su anterior abulia a los simpatizantes desengañados de la política de su anteceso.Es evidente que le ha sido imposible luchar con éxito contra la carga de revanchismo y descrédito que sobre el PPC han vertido el resto de partidos de la oposición, empezando por CIU y acabando por el PSC.

Pero vean que tengo la impresión de que, incluso en Ferraz, han quedado sorprendidos por el éxito del señor Montilla al que, sin duda, ha ayudado bastante la intervención en campaña de la señora Chacón. No se puede negar que, sin los diputados conseguidos en Catalunya, el señor Zapatero no hubiera conseguido la victoria y, si así hubiera sido, hubiera resultado pírrica. A mi entender el hecho de que el PSC haya fagocitado parte del electorado de ERC y de IU y los Verdes tiene una doble lectura. La primera es que la deriva a la que llevaban estas dos formaciones hacia el comunismo y el independentismo, ha asustado a parte de sus posibles votantes, que han preferido situarse en una izquierda teóricamente más moderada; y la segunda, que el guiño hacia el independentismo de Madrid, propiciado por el mismo Montilla y por alguna de las frases de la Chacón, apoyando un socialismo catalán con una cierta independencia de sus hermanos del resto de España, ha calado en muchos catalanes con fuerza.

No obstante, creo que a la larga esta autosuficiencia, de la que hace gala el señor Montilla, este sacar pecho como salvadores del señor ZP y esta actitud beligerante que parece que puede convertirse en la constante de esta legislatura, tanto por parte de Montilla como de la propia CIU, según se da a entender del discurso del señor Durán; pueden constituir un pesado yugo para el gobierno central del señor Zapatero. Veamos, si ya, durante la pasada legislatura, Madrid tuvo que ceder ante el chantaje, un tanto deslavazado, de los dos partidos separatistas y del incómodo Montilla que se pudo sortear, en parte, gracias a las discrepancias entre ellos –véase el tema del Estatut aprobado en Barcelona por todos los partidos menos el PP y Ciudadanos pero que luego, en las negociaciones con el Gobierno, la unidad quedó rota y Maragall tuvo que dimitir ante la jugada que ZP y Mas le hicieron desde Madrid –; es evidente que en las actuales circunstancias el señor ZP se va a encontrar con la necesidad de pactar con CIU y, de paso, satisfacer al PSC que, sin duda, va a exigir ser recompensado por los votos conseguidos. Está por ver lo que puede ocurrir si, desde Barcelona, se reclaman más ayudas, si se piden más transferencias o se exigen mayores cuotas de poder. Es evidente que, a pesar del éxito obtenido por el PSOE, hay temas que les pueden causar serias preocupaciones. Por ejemplo: el económico. La crisis no llegó a tiempo para que la ciudadanía sintiera su impacto en sus propias carnes. Sí se notaron los primeros embates en las hipotecas y en el alza de precios, pero todavía no con la suficiente intensidad para alarmar a una ciudadanía entregada al socialismo y prevenida contra la posible llegada al poder del PP.

Me temo que, si las cosas van mal dadas y la crisis se acentúa (la inyección de liquidez llevada a cabo por el BCE es una prueba de lo mal que anda la cuestión financiera) y, como es de esperar, Catalunya pasa factura de su colaboración a la victoria del PSOE; el nuevo Gobierno se ve obligado a cumplir con sus compromisos electorales en materia social y, por añadidura, el problema del desempleo ( no olvidemos que ya afecta al 53% de los inmigrantes) se acentúa; es muy posible que el superávit, del que tanto alardea al Gobierno, se disuelva como la mantequilla puesta al fuego y se deba de echar mano de los impuestos. Un aumento de impuestos en tiempos de vacas flacas puede ser una mala noticia para los ciudadanos, en especial para aquellos que se vean postergados por pertenecer a autonomías dejadas de la mano de Dios y en desventaja con las preferidas del Gobierno. Puede que, vean por donde, el hecho de que el PSC haya tenido tan buenos resultados pueda llegar a ser el talón de Aquiles del señor Rodríguez Zapatero. Un Montilla (que no olvidemos que no es más que un “listillo” encumbrado al poder, sin base alguna para el cargo que ostenta) “sobrado” y envalentonado, con ansias de protagonismo, puede resultar más peligroso que un elefante en una cacharrería para los señores de Ferraz. Algo con lo que deberán contar, si no me equivoco.

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