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Etiquetas:   Análisis internacional   -   Sección:   Opinión

Socialistas ganan en España y Francia

Isaac Bigio
Isaac Bigio
viernes, 14 de marzo de 2008, 07:15 h (CET)
El domingo 9 España tuvo elecciones generales y Francia elecciones municipales. En ambas el gran ganador ha sido la socialdemocracia.

El presidente español José Luis Rodríguez Zapatero retuvo su cargo haciendo que su Partido Socialista Obrero sacase el 43.93% de los votos y 167 escaños (una mejoría frente al 42.59% y a los 164 escaños del 2004).

Los socialistas han quedado a nueve escaños debajo de la cifra mágica de 176 curules (con los cuales podrían dominar más del 50% del parlamento nacional), por lo que deberán a volver a hacer algunos pactos con fuerzas menores.

Esto último no es la mejor situación que hubiese querido Zapatero, quien quería lograr la mayoría absoluta.

El conservador Partido Popular no logró la presidencia pero ha sido el partido que más ha crecido electoralmente (subió del 37.51% de los votos y de 148 escaños en el 2004 al 40.11% y a 155 escaños). Si bien esta es la segunda derrota consecutiva que ha tenido su líder Mariano Rajoy, él podrá aducir que ha logrado que su partido avance y evite quedar dividido.

Estos comicios, a diferencia de los del 2004, no han tenido tanta cobertura internacional, ni tampoco se dieron tocando como temas centrales los de política exterior.

A pesar de la importancia que tiene España para Europa y para América Latina, sus comicios pasaron a segundo plano incluso frente a las internas norteamericanas. La media inglesa, pese a que en España viven o tienen propiedades cientos de miles de británicos, le ha dado a ésta menos cobertura que, por ejemplo, a la contienda demócrata de Wyoming.

Hace cuatro años lo que definió la elección española fue la guerra iraquí (que la mayoría nacional cuestionaba) y la manera en la cual el gobierno “popular” (quien inicialmente aventajaba en las encuestas) manejó la información ante el atentado del11 de Marzo del 2004 (primero echándole la culpa al ETA cuando se trataba de un mega-bombazo típico de Al Qaeda).

Estos comicios se centraron en plena atención mundial pues estaban enfocados como cruciales dentro de la ‘guerra antiterrorista global’. La derrota del presidente Aznar y el ascenso de Zapatero condujeron al retiro de Madrid de Bagdad.

Estas elecciones se centraron en temas internos (inmigración, economía, ETA, etc.). El asesinato que hicieron los separatistas vascos en el 7 de Marzo del socialista Isaías Carrasco no tuvo el impacto que tuvo la matanza de más de cien civiles en los trenes de Madrid hecha por los binladenistas el 11-M.

En política externa, la guerra iraquí ya no es algo central y en lo más importante (oposición a reconocer la independencia de Kosovo por lo que puede ser un precedente para catalanes, vascos o gallegos) hay consenso entre los dos grandes partidos.

Los socialistas se presentaron como un partido más moderno y menos duro ante la cuestión de la homosexualidad (consagrando el matrimonio entre gays), las nacionalidades de su Estado o la inmigración. La desaceleración económica aún no generó piso para que los conservadores se potenciasen más. El Partido Popular, igualmente, decidió ubicarse en el campo de una derecha más dura, algo diferente a la renovación hacia el centro que han estado operando sus pares en Reino Unido, Alemania o EEUU.

Un aspecto nuevo de estos comicios es que España ha ido avanzando hacia tener un sistema más bi-partidario (“americanizándose”). Todos los partidos menores se han estancado o perdido curules. Las dos fuerzas polares se reparten 322 de los 350 congresistas (más del 92% del parlamento).

Tal vez el peor derrotado es Izquierda Unida, heredero del Partido Comunista, la cual ha sacado el porcentaje más bajo de su historia (menos del 4% frente al más del 10.5% de 1979 y 1996).

Esta es una fuerte derrota para el Partido de Izquierda de la Unión Europea, quien hace unos días obtuvo el mayor triunfo de su historia al ganar su primera presidencia dentro de dicho organismo (la de Chipre).

Importancia para América Latina
En cuanto a América Latina, estos comicios tendrán incidencia en la medida que España es en muchas países de ésta el segundo inversionista extranjero y a sus ligazones con ésta. Madrid en manos ‘populares’ fue muy dura ante el chavismo y los nuevos gobiernos izquierdistas (al punto que el presidente venezolano califica a Aznar de ser un fascista que patrocinó el golpe que lo quiso tumbar en el 2002).

Zapatero tratará de mantener una política de diálogo ante Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua y Bolivia pensando que con ésta irá desafilando radicalismos y estabilizando sus inversiones en la región.

Una victoria de Rajoy habría creado un eje con Uribe para enarbolar una línea de “ofensiva general antiterrorista” (contra ETA y las FARC), en cuyo tándem el mejor socio bien pudiese ser un John McCain en la Casa Blanca.

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