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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Y ahora a trabajar

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
viernes, 14 de marzo de 2008, 07:15 h (CET)
Pasó el 9-M y aunque lo parezca nada sigue siendo igual. El Partido Socialista Obrero Español ganó las elecciones, Mariano Rajoy al frente del Partido Popular vio cómo su esposa lloraba la noche electoral al ver cómo los salones de la Moncloa volvían a alejarse una vez más. Desde hace ya años la derecha vota agrupada bajo las alas de la gaviota y cada noche electoral es fácil ver en los bajos de la calle Génova el ondear de muchas banderas nacionales, unas constitucionales y otras con el “aguilucho” franquista, eso sí, todas juntas en unión, y mientras el Partido Popular tiene un granero de votos en la derecha más rancia y extrema la izquierda acude a los comicios atomizada en diversos partidos con lo que son muchos los miles de votos que a la hora del recuento van a parar a la basura por culpa del señor D’Hont fiel adalid del bipartidismo al que cada día nos vemos más abocados.

Esta vez eso ha cambiado, el llamado voto útil ha hecho que José Luís Rodriguez Zapatero pueda repetir como Presidente del Gobierno de España a pesar de que más de medio millón de sus anteriores votantes le hayan abandonado ante los cantos de sirena y las falsas promesas de la muchachada de la gaviota. Cada noche electoral y cuando todavía se están recontando las papeletas de votación al escuchar a los lideres de cada partido da la impresión de que todos han ganado, luego no es así ya que, como en cualquier contienda, ganador tan sólo hay uno. Pero en esta ocasión los ganadores han sido dos, los dos partidos mayoritarios han aumentado sus escaños en cinco, el mismo número para cada uno de ellos. Los representantes de la socialdemocracia pasan de 164 a 169 y los populares de 148 a 153. ambos tienen más escaños pero mientras el PSOE conseguía su propósito de continuar cuatro años más en el Gobierno Mariano Rajoy y los suyos volvían a quedarse con la miel en la boca y abocados a seguir cuatro años más en las bancadas opositoras. Rajoy, que durante las primeras horas pareció tirar la toalla, sigue y aquellos que querían enterrarle en vida han tenido que enfundarse las dagas hasta nueva orden, momento que tal vez llegue este verano durante la celebración del Congreso del partido para elegir nuevos cargos.

Las sillas comenzaron a moverse la misma noche del pasado domingo 9-M, en el nuevo gobierno tan sólo tienen garantizada su permanencia los dos Vicepresidentes, el resto de ministros está a la espera de poder repetir titularidad en un equipo donde, seguramente, los catalanes reclamarán más espacio, al fin y al cabo es Catalunya quien ha vuelto a llevar a la Moncloa a Zapatero. Los ciudadanos catalanes a pesar de estar “emprenyats” con el Gobierno español por tantas y tantas afrentas han preferido acudir, en muchos casos tapándose la nariz, a votar PSOE ante la perspectiva de tener como presidente a un Mariano Rajoy y un Partido Popular que un día si y otro también se han dedicado a amenazar la lengua y cultura catalana. Si en Ferraz, sede de los socialistas españoles, hay ruido de sillas en Génova, donde los despachos “populares”, el ruido se convierte en fragor, eso si con sordina, y ya se habla sin tapujos de la defenestración de Acebes y Zaplana, muñidores del miedo y la mentira, quienes serían sustituidos por Pío García Escudero y el valenciano Esteban González Pons quien así sería una firme baluarte de Francisco Camps si éste se decide algún día a tomar el palacio de invierno de los populares.

A la izquierda del PSOE las sillas se han movido y se mueven tanto que muchos hasta se han quedado sin ella. Izquierda Unida, lastrada por los viejos dogmatismos comunistas pierde su escaño por Valencia, y también otros más, perdiendo la canonjía de tener grupo propio en el Congreso lo que suponía una buena inyección económica para sus vacías arcas, Llamazares, dignamente, ya ha dicho que no repetirá al frente de una izquierda que más que unida está hundida y, seguramente, dentro de cuatro años o tal vez antes vuelva a enfundarse la blanca bata de la medicina. Esquerra Republicana también se queda sin grupo parlamentario y confirma que los resultados de hace cuatro años fueron tan sólo un espejismo, aquí también comienzan a moverse sillas y sillones con vistas al próximo Congreso en el que Carod Rovira y Puigcercós medirán sus fuerzas para ver quien se queda al frente de los restos del naufragio. Donde no parece haber movimiento de sillas es en CiU, aquí la derecha nacionalista catalana sigue contando con un electorado fiel, con “seny”, y alejado de veleidades independentistas como las de sus colegas del País Vasco que han visto cómo los socialdemócratas les pasaban por delante en las tres circunscripciones.

Nosotros, los ciudadanos, cumplimos con nuestro deber el pasado 9-M acudiendo a votar. Ahora les toca a ellos ponerse a trabajar y a justificar el sueldo que cada mes les pagamos vía impuestos. Unos, los que van a gobernar, tienen ahora por delante cuatro años más para seguir impulsando medidas que favorezcan a los ciudadanos más desfavorecidos y que hagan más estrecha la diferencia entre pudientes o no, tienen otra legislatura para seguir incidiendo en una política de redistribución de las rentas y para que los derechos sean para todos y no para un grupo de elegidos. Los otros, la oposición, en un ejercicio de lealtad que ha brillado por su ausencia en la legislatura pasada deben controlar la acción del gobierno, deben realizar propuestas de acuerdo con su programa y, especialmente, deben olvidar la política de crispación y negativa permanente. Es la hora del trabajo y unos y otros no deben olvidar en ningún momento que están a nuestro servicio y que si les hemos elegido no es para que usen los escaños como arma arrojadiza sino para que, utilizando la inteligencia y el buen saber que se les supone, hagan de España un país en el todos tengamos las mismas oportunidades. No soy amigo de dar consejos pero ahí van un par de ellos, a los socialdemócratas les diría que es hora ya y es el deseo de la mayoría de sus votantes de poner en su sitio a la Iglesia y de no aguantar más humillaciones ni improperios de su jerarquía, y a los “populares” les aconsejaría que se olviden de andar un sábado si y otro también cogidos del bracete de obispos y cardenales en manifestación contra el Gobierno y que cesen en su labor de mamporreros de la AVT de Alcaraz. Señorías ha llegado la hora de arrimar el hombro.

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