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Derechos emergentes

Francisco Rodríguez Barragán
Francisco Rodríguez
jueves, 13 de marzo de 2008, 00:07 h (CET)
En un comentario que escuché sobre los “nuevos derechos”de los que tanto presume Rodríguez Zapatero, alguien apuntó que se trata de los llamados derechos de tercera generación o derechos emergentes, que elaboró el Foro Universal de las Culturas de Barcelona del año 2004.

Como no lo conocía, he leído el Proyecto de Carta de Derechos Humanos Emergentes que aprobó dicho Foro y creo que efectivamente es este el documento inspirador de los “nuevos derechos” de la pasada legislatura.

A mi parecer es un documento, típicamente “progresista”, que consta de dos partes, la primera que se titula: Marco General: Valores y Principios, comienza con la sorprendente afirmación de que «Somos acreedores de más derechos de los que creíamos» y asistidos por una especial iluminación han descubierto o inventado otros nuevos, aunque más que nuevos de lo que se trata es dar nuevos significados, interpretaciones y contenidos a los que ya fueron reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos del año 1948.

Después dice, entre otras cosas, que asistimos a la consolidación del credo liberal, signo del pensamiento único, al debilitamiento del Estado-nación y al fortalecimiento del mercado transnacional, por lo que la sociedad globalizada se manifiesta por la defensa de la garantía eficaz de derechos asegurando a todos la libertad y las condiciones de una vida feliz. Así, como suena.

En cuanto a los valores, confiesan que la Carta viene a explicitar cómo entienden o quieren que se entiendan hoy, los valores fundamentales de la dignidad, la vida, la igualdad, la solidaridad, la convivencia, la paz y la libertad. Sobre el valor de la vida, que siempre ha sido el primero, nada se dice del hecho actual de que se niegue a los niños por nacer, eliminados por medio del aborto, ampliamente consentido. La solidaridad la presentan como la superación del amor al prójimo y la caridad, lo que como cristiano no deja de sorprenderme. Me parece bien lo que dicen sobre la convivencia como valor que va más allá de la tolerancia. La nueva forma en que entienden los demás valores no la comparto.

Los principios, a los que llaman transversales, consisten en una larga enumeración en la que encuentro, por ejemplo, el principio de género, que trata de los derechos de las mujeres desde la perspectiva de una discriminación positiva. Para mí, la discriminación positiva sigue siendo discriminación. Desde este mismo principio reivindica el reconocimiento a la diversidad sexual.

La segunda parte es el Proyecto de Carta de derechos humanos emergentes, que consta de seis títulos: derecho a la democracia igualitaria, a la democracia plural, a la democracia paritaria, a la democracia participativa, a la democracia solidaria y a la democracia garantista. Siempre que se le añade a la palabra democracia un adjetivo tengo la impresión que se devalúa. Recordemos si la democracia orgánica del anterior régimen o la democracia popular de los regímenes socialistas era realmente democracia.

En la democracia igualitaria enumera una larga serie de derechos para todos, entre los que se incluye el derecho a una renta básica que asegure a cada miembro residente de la sociedad, un ingreso periódico con cargo a los presupuestos del Estado, como derecho de ciudadanía y con independencia de sus otras fuentes de renta. Este derecho emergente significa vivir a costa del estado, es decir a costa de los demás. Pienso que todos deben vivir de su trabajo productivo, excepto los que estén incapacitados.

En la democracia paritaria incluyen el derecho a la igualdad de las mujeres en relación con los hombres, pero piden la adopción de medidas preferentes de protección. No se entiende que, si hay igualdad, una de las partes necesite ser protegida. También incluyen lo que llaman derecho a la autodeterminación personal y la diversidad sexual como reconocimiento de su libertad y orientación sexual. Es la ideología de género que pretende que el sexo sea una opción personal dentro de una variedad de modelos, pero la sexualidad tiene su propia función procreativa y de complementariedad amorosa que no puede ponerse al mismo nivel de otras conductas.

El derecho a la elección de vínculos personales, sin que exista obstáculo alguno al libre y pleno consentimiento para dicho acto, y que todo tipo de vínculo personal libremente consentido merece igual protección. Aquí cabe todo, desde el incesto a la poligamia o a la promiscuidad. ¿Todos los vínculos tienen que ser protegidos por igual?

Derecho a la tutela de la maternidad y al acceso a los servicios de salud reproductiva, ginecológica y obstetricia. Aquí de lo que se está hablando es del aborto al igual que cuando se dice lo de morir con dignidad se habla de eutanasia. Estos son dos “derechos emergentes” que serán promulgados por los progresistas en cuanto puedan.

Los demás derechos democráticos de esta carta de derechos emergentes no me convencen en absoluto. Ya habrá oportunidad de comentarlos.

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