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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Escribiendo el 9–M sin conocer el resultado de los comicios

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 11 de marzo de 2008, 06:58 h (CET)
Escribo cuando aún no se sabe el resultado de los comicios que se celebran este Domingo. Escribo desde el convencimiento de que, sean cuales fueran los resultados de estas elecciones, nos quedan tiempos duros a los que enfrentarnos y convencido de que ante el optimismo de aquellos que no se han querido enfrentar a la realidad económica por la que estamos empezando a discurrir por simples cuestiones de tipo electoral, pronto o tarde deberemos ocuparnos a ella. Pero es imposible dejar de lado noticias como las que hoy mismo se han podido leer en la prensa, una de las pocas que no hacían mención al tema del día, las elecciones.

Si ayer la noticia fue la dolorosa muerte del ex–edil del PSOE, don Isaías Carrasco, y los acto de repulsa colectiva que se produjeron en Mondragón; hoy han sido publicados unos datos que no hacen más que confirmar lo que se ha venido pronosticando desde hace tiempo, sin que parezca que nuestras autoridades hayan creído preciso tomar medida alguna para intentar paliarlas, al menos, dentro de lo posible. Así por ejemplo, las noticias que se reciben de los servicios correspondientes del Ministerio de Trabajo nos informan de que, durante el pasado mes de febrero, el número de parados extranjeros registrados ha crecido en un 53’8%. El total de inmigrantes en paro ha ascendido a la cifra de 258.365 y estos son los datos oficiales; ahora les pueden añadir los que están sin registrar por haber entrado clandestinamente en España y aquellos que están trabajando por sueldos míseros o que están siendo explotados por las mafias venidas de los países del Este, China o bandas Hispano-americanas.

Y esto es sólo la primera andanada de lo que se viene anunciando que se nos vendrá encima. Con un superávit de viviendas construidas cifrado en l.500.000 y unas previsiones de construcciones residenciales un 72% inferiores a las del año pasado; un encarecimiento de los créditos y una restricción de los mismos; una morosidad bancaria fijada de un 30 al 40 por ciento; una balanza de pagos por cuenta corriente desfavorable cercana a los 200.000 millones; es evidente que, como ya ha anunciado el G-14, las plantillas de las promotoras inmobiliarias se van a ver afectadas, en los meses próximos, pudiendo llegarse a la pérdida de 1.000.000 de puestos de trabajo. Todos sabemos que la construcción, hasta hace poco, ha sido uno de los motores de la economía española y, como tal, comprende dentro de su órbita a una serie de industrias auxiliares que dependen exclusivamente de que aquella engendre actividad y cree demanda. Si la construcción falla detrás de ella, como si fueran fichas de dominó colocadas en fila una detrás de otra, las industrias dependientes de ella irán cayendo tras de ella.

El crecimiento desmesurado del paro, aparte de incrementar los costes de la Seguridad Social, al tener que hacer frente a un incremento de pagos del subsidio por desempleo, significa la disminución de sus recaudaciones y el aumento de oferta de empleo que, si no es rápidamente absorbida por la industria, los servicios o las empresas del sector primario, corre el riesgo de que se forme una masa de desempleados que, al correr del tiempo y si no se encuentra medio de ocuparlos, puede ser fuente de conflictos sociales y aumento de la delincuencia. Por otra parte, la escasez de petróleo y su encarecimiento desorbitado de los últimos meses lo están situando a niveles que superan casi el doble de su precio de hace un año llegando a los 102 y 103 dólares el barril ( hace un año estaba sobre 50 dólares) esta teniendo efectos secundarios sobre las explotaciones ganaderas productoras de leche (artículo que se ha encarecido como es sabido en más de un 30%) al destinarse parte de las cosechas de cereales a la elaboración de energías alternativas y a cubrir las demandas de las economías emergentes de Asia. Como siempre suele ocurrir el pez grande se come al chico y, en este caso, las grandes industrias lecheras se aprovechan para explotar a los ganaderos a los que ahora pretenden disminuirles los precios al que les compran la leche, sin que, por ello, el consumidor consiga rebaja alguna. Luego existe el problema de los intermediarios que se enriquecen a costa de los unos y los otros, sin que haya nadie en este país que tome cartas en el asunto para poner remedio a tamaña injusticia.

Y una apostilla. Respetando y compartiendo el dolor de la familia Carrasco, no deja de sorprenderme el uso que del asesinato del edil o ex edil socialista ha hecho el PSOE. Por una parte, se ha comportado de una manera grosera y absolutamente reprobable con los representantes del PP, con el señor Rajoy a la cabeza, cuando fueron a dar el pésame a la familia – a la que no les dejaron acercarse – y, por si fuera poco, tuvieron que sufrir el exabrupto del impresentable Patxi López, uno de los metidos en el lío de las negociaciones con los etarras. ¡De pena! Pero a esto deberemos añadir el intento de meter solapadamente propaganda electoral a través de la hija del fallecido, una adolescente, a la que el señor Chávez, que no la dejaba de la mano, le hizo hacer unas declaraciones que excedían de lo que hubiera sido natural y legítimo que hubiera dicho la niña, por cierto muy entera. Ni la presencia de Chávez (lo natural es que hubiera estado rodeada de su familia) era oportuna, ni el convocar a votar a los españoles y, mucho menos, hablar de la vocación socialista de su padre, eran tema a poner en el tapete cuando se trataba de exponer el rechazo total a los métodos de ETA, que no lo olvidemos ha matado tanto al miembros del PSOE como del PP e, incluso, a militares anónimos y miembros de los servicios de seguridad del Estado cuya afiliación política siempre ha sido silenciada. Bien por la chica y muy mal por los que han querido manipularla y sacar rédito político de tan lamentable suceso.

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