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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Urnas ensangrentadas

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 10 de marzo de 2008, 07:07 h (CET)
Lo que muchos nos temíamos ha pasado. ETA ha irrumpido en la campaña electoral de la única manera que sabe hacerlo, a tiros, y lo ha hecho en una de las zonas en las que a lo largo de los años la llamada izquierda abertzale ha tenido uno de sus principales feudos. El ayuntamiento de Arrasate o Mondragón ha sido durante años gobernado por políticos pertenecientes a partidos que nunca han condenado la violencia etarra, primero ocuparon el sillón municipal los ilegalizados “batasunos” y ahora es una alcaldesa de ANV la que, en un gesto que la deshonra, ha intentado que la capilla ardiente de Isaías Carrasco, el último asesinado por las alimañas encapuchadas, un exconcejal socialista de la localidad, no fuera instalada en el Ayuntamiento. Los militantes de ANV han presentado su verdadera cara, no sólo no condenan el atentado sino que se niegan a que el Ayuntamiento, la casa de todos, acoja el último adiós a alguien asesinado tan sólo por haber sido concejal socialista.

Y otra cosa que también nos temíamos en caso de que hablaran las pistolas y las bombas ha vuelto a suceder. Todos los partidos, menos uno, han hecho causa común con el gobierno y han mostrado su firme condena del atentado poniendo sus firmas al pie de un documento. El Partido Popular no podía negarse a firmar dicho documento y allí estaba para suscribirlo Ignacio Astarloa, pero como de costumbre Mariano Rajoy, como cualquier jugador de ventaja, escondía un as en su manga y momentos después de la firma ya andaba aireando que no se había aceptado su propuesta de revocar la resolución que en su día avaló en la Camara baja el dialogo con ETA para conseguir la paz y la rendición de los encapuchados. Una vez más sembrando la duda.

Hace cuatro años acudimos a las urnas todavía impactados por el atentado terrorista más grande que ha ocurrido en España y ahora, cuatro años más tarde, la alegría de la jornada electoral se torna en tristeza por la muerte de un inocente. Hace cuatro años los populares intentaron engañarnos sobre la autoría del atentado intentado obtener un buen rédito en papeletas a su favor. Desgraciadamente ahora y durante toda la legislatura y sobretodo durante la campaña electoral Mariano Rajoy y sus conmilitones han estado aireando el espantajo del terrorismo etarra para meternos el miedo en el cuerpo y dirigir el voto hacia su granero. ¿Se atreverá Rajoy ahora, ante el féretro del exconcejal socialista de Mondragón, a decirle a Zapatero que ha traicionado a los muertos? Tal vez si, el cinismo no tiene fronteras.

Y todavía con la sangre fresca sobre el asfalto de las calles de Mondragón los voceros del PP atizaban el fuego del rencor y la discordia desde las ondas de la emisora episcopal, y ayer mismo Ansón, uno de los creadores de aquel “sindicato del crimen” periodístico junto con Pedro J. y Jiménez Losantos, escribía en su “Canela Fina” publicada en el papelote de Pedro J. Ramírez que “parece confirmarse la sospecha del pacto bajo cuerda de Zapatero con ETA para que no se produjeran muertos tras el comunicado del 4 de junio que quebraba el alto el fuego”, “A ETA le conviene que el líder socialista gane las elecciones”. Esta vez al Sr. Ansón le ha fallado la bola de cristal y se ha demostrado, una vez más, que al grupo de periodistas apesebrados del Partido Popular les importa un comino la verdad. Lo que no está claro es si algunos de ellos escriben al dictado del PP o es desde sus columnas o micrófonos desde donde se dirige el rumbo de la gaviota popular.

Son muchos los que no quieren que vayamos a votar, los que quieren negarnos este supremo derecho, unos con mentiras y otros con el tiro en la nuca y el miedo. El mejor homenaje que se puede hacer a todas las victimas del terrorismo, sea del signo que sea, es llenar las urnas con las papeletas, demostrando así que ni las mentiras ni las pistolas son suficientes para dejarnos en casa enmudecidos.

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