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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¿Cómo igualar a la mujer musulmana con la cristiana y europea?

Ana Carmen Trujillano (Málaga)
Redacción
lunes, 10 de marzo de 2008, 07:38 h (CET)
Leyendo opiniones varias, sobre el Día Internacional de la Mujer, encuentro un artículo escrito por Alejo Fernández Pérez (Arbil nº 115) que titula: “¿Cómo igualar a la mujer musulmana con la cristiana y europea?” y dice lo siguiente:

- En el v.228 de la Sura de la vaca afirma que: “los hombres son superiores a las mujeres”, “los hombres están un escalón por encima”.

- El V. 34 de la Sura de las mujeres afirma que: “los hombres tienen autoridad sobre las mujeres por la preferencia que Dios les concede respecto a ellas y para que gasten por ellas sus bienes”.

- Al hombre se le reconoce la posibilidad de tener hasta cuatro mujeres, mientras que la mujer no puede tener más de un marido.

- La mujer no puede casarse con un hombre de otra religión, salvo que este se convierta al Islam.

- Los hijos, aunque su madre sea cristiana y estén bautizados se consideran siempre y a todos los efectos musulmanes.

- El marido puede repudiar a la mujer sin más que repetir tres veces “Te repudio” pero la mujer jamás puede repudiar al marido

- El divorcio solo se concede al marido y, en ese caso, los hijos pertenecen al padre, único que tiene la “patria potestad”.

- En las herencias a la mujer le corresponde la mitad que al hombre.

- El testimonio de un hombre vale por el de dos mujeres juntas.

- La diferencia más grave entre hombre y mujer estriba en que el hombre tiene “autoridad absoluta” sobre la mujer con la obligación, en caso necesario, de corregirla, pegándola hasta que obedezca.

Para la mujer europea sería humillante caminar o pasear siempre tras el marido. Si tienen un burro, el marido ira montado y la mujer detrás, andando y cargada con la leña. A la hora de comprar, vender, abrir un negocio, abrir cuentas en los bancos, vestir, entrar en un bar a tomarse un café, pasear sola y mil detalles más, surge un mundo de diferencias insalvables que se interpondrá entre las mujeres europeas y las musulmanas. Los ejemplos abundan ya en Europa.

Los musulmanes continuarán emigrando a España y a Europa. En Australia han hallado soluciones que daremos a conocer. Mientras tanto, es seguro que terminarán formando minorías suficientes para gobernar en el estado, en algunas autonomías y en ciertos municipios. Democráticamente podrían exigir la implantación de algunas de sus leyes ¿Qué pasará entonces? ¿Nos servirán para algo nuestra ínclita “Alianza de Civilizaciones” , la insuperable “ Educación para la ciudadanía” , nuestra capacidad de “diálogo” con todos y todas. ¿Nos servirá para algo esa “ansia infinita de paz”? O ¿Tendremos que ir detrás del burro y con la carga? ¿No creen?

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