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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

Absurda oposición

Pascual Mogica
Pascual Mogica
miércoles, 5 de marzo de 2008, 05:42 h (CET)
Cuando el Partido Popular ha estado estos cuatro últimos años dando su batalla opositora en la Comunidad Valenciana, en la Región de Murcia y en la provincia de Almería, tomando como estandarte el trasvase del Ebro, de pronto se va Rajoy a dar un mitin en Zaragoza y nos sale diciendo que hay que zanjar toda esta absurda polémica.

Ahora resulta que el PP ha estado durante cuatro años practicando una oposición absurda, principalmente en la Comunidad Valenciana, y confirma que toda aquella movida de miles de agricultores manifestándose contra el Gobierno de España era un absurdo. Desde luego esto no puede extrañar a nadie, ya nos tiene acostumbrados el PP a aquello de donde dije digo quise decir Diego, a la mentira, a la confusión y a la crispación. No hay más que recordar, por que olvidar lo que se dice olvidarlo todo no es bueno, aquello del Plan Ibarretxe de que se rompía España y el Gobierno dejó dicho plan en agua de borrajas, o de que se iba a anexionar Navarra al País Vasco, hoy el PP gobierna en Navarra con el apoyo de los socialistas y de que con el Estatuto Catalán se iba a romper España. Fue la política del absurdo, de la sinrazón, del catastrofismo infundado, era hablar por hablar porque no tenían, ni tienen, argumentos sólidos ni validos para atacar la gestión del Gobierno de Zapatero y para intentar ocultar y hacer que los ciudadanos olviden lo del pacto de las Azores que desencadenó la guerra de Iraq, o lo del “Prestige”, lo del 11-M o lo del Yak-42. Ya se que puedo resultar redundante pero es que es necesario insistir en lo que lo que la derecha ha estado haciendo durante estos cuatro últimos años: burlarse de los españoles y faltarles al respeto despreciando su inteligencia.

Esto de tildar de absurda la polémica del agua, polémica total y absolutamente unilateral ya que solamente el PP ha sido quien ha estado insistiendo sobre el tema del Ebro, es la guinda que le han colocado a un pastel que al final se tendrán que comer ellos solos y que más bien les resultará amargo que dulce. Los españoles tienen la palabra el próximo domingo y espero que su voto no le sea dado de forma absurda a quienes ejercitan tan absurda como descarada actitud a la hora de ejercer su papel de oposición.

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Si bien, en esta lucha maníquea entre movimientos que se oponen a la igualdad y sólo buscan la discordia entre los diferentes géneros, un papel clave lo juega el auge del feminismo radical. A grandes rasgos, el feminismo no es una única ideología, sino que se divide en variantes como el liberal, el socialista, el étnico y el radical. Mientras el primero defendía los derechos de las mujeres, el segundo destacaba la opresión de las mujeres de clase trabajadora y el tercero el de las mujeres pertenecientes al mundo postcolonial. Actualmente, el feminismo radical se arroga el monopolio sobre el discurso feminista, convirtiéndose en un pensamiento excluyente y etiquetando como “machista” a todas aquellas corrientes que no comparten la totalidad de sus puntos de vista. El feminismo radical culpabiliza al hombre por el mero hecho de serlo, lo feminiza en su forma de ser y lo funde bajo el signo del patriarcado. En última instancia, el fin de esta versión ultramontana del feminismo es presentar la supremacía de la mujer sobre el hombre como una supuesta y falsa igualdad. No hay que engañarse. El feminismo radical no sirve a la mujer, ni tampoco al hombre. Ha desechado como motivo de su lucha otras causas en las que también está en juego la igualdad frente a la coacción: la violencia en los matrimonios homosexuales (tanto de hombres como de mujeres), la identidad transexual, el maltrato de los niños en el seno familiar, el maltrato del hombre en el hogar, el maltrato de los discapacitados y de las personas mayores por parte de su propia familia. El feminismo radical entiende que esta violencia no existe, que es mínima y que no puede ser comparada con la sufrida por la mujer. En definitiva, el feminismo radical es la gran traición -tanto como el patriarcado- hacia el propio ser humano.

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