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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Zapatero a lo Juanito Valderrama in extremis

Manuel Benítez (Algeciras)
Redacción
martes, 4 de marzo de 2008, 07:46 h (CET)
José Luis Rodríguez Zapatero debe pensar, como el fallecido Willy Brandt que “una situación se convierte en desesperada cuando empiezas a pensar que es desesperada”.

Ahora, se va a Murcia a cantar El Emigrante, aquel clásico de Juanito Valderrama. Al parecer, Sonsoles, su mujer, le ha querido adoctrinar en el canto popular, pues, cansada de retablos, teatros y auditorios, ve en las tonadillas del pueblo, cómo su cónyuge puede captar el voto visceral de los que votan desde la emoción enfervorizada sin mas conocimiento que el de los aplausos. Por cierto, Valderrama cantó esa misma canción ante Franco en una cacería privada en 1950. Al general, la canción incluso le pareció patriótica.

Zapatero, retorna a una emigración trasnochada de la España que fue pero que ya no es. Vive un socialismo frívolo que nada tiene que ver con aquel socialismo tan genuino que amó a España, ganando sus libertades. ZP vive en el recuerdo de su abuelo que desapareció, vive lastimosamente enfurecido con la historia pasada de un régimen que murió para siempre. Por eso, intenta, sin otro argumento que el de la nostalgia de una España de posguerra, emocionar con el cante hondo de la España visceral. Él sabe que pertenece un tiempo pasado y mejor haría satisfaciéndose con “Cine de barrio” o paseando -un sábado o domingo por la tarde-con la gente sudamericana y africana que ha invadido el Retiro madrileño, pero que mucho le han de recordar la población de antañazo.

Hoy, el PP, con Rajoy a la cabeza, inmerso en la democracia de una España más cultivada, exhibe su perfil centrista de un partido que vive con la realidad, alejado de aquel tumulto incendiario que odiaba, resentidamente, la elegancia de una clase enseñoreada o de aquella capa social que no entendía de las libertades del pueblo.

El Emigrante, forma parte del baúl de los recuerdos. El inmigrante actual, es otra realidad de ahora que debemos cuidar para que nos cuiden, respetar para que nos respeten y exigir para que nuestro país no vuelva a las andadas. Lo demás, son cantos de sirena o bla, bla bla de ZP, Blanco y un González que ni él mismo se lo cree.

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