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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

¡Cuidado… la crisis!

Rafael del Barco
Redacción
lunes, 3 de marzo de 2008, 03:18 h (CET)
Ante la Tele, su Tele, creí que se entusiasmarían con las promesas a los más desfavorecidos, pero se quedaron en la oscura liquidación de los 400€ de Zapatero, aun no se sabe bien a quien o cómo, o ni siquiera si mantiene la promesa, y Rajoy con 150€. De golpe la CRISIS se magnifica, la Construcción amenaza ruina, y a buen seguro los consejeros económicos multiplicando el importe unitario de la promesa por cabezas beneficiadas han bloqueado el cerebro de los prometedores.

Esto de la crisis siempre ha perseguido a los desfavorecidos de la suerte. Por los 50 en mi casa esa palabra no existía, simplemente éramos pobres, trabajadores, y se gastaba lo que se cobraba cada semana, y se debían plazos hasta por el traje de primera comunión, pero no existía la “hipoteca para toda la vida”, con la de “vivir” se agotaba todo recurso.

La palabreja me golpeó cuando muy joven me convertí en empresario. El desarrollismo de los 60 con los bancos cerrando o abriendo el grifo de los créditos al toque de tambor del Banco de España, y podía repicar diferente varias veces el mismo año, según era la época de la cosecha o los turistas llenaban las playas. ¡Qué época! Si tenías algo que vender, la crisis hacía que sobrara, y si ibas a comprar, la euforia te obligaba pagar cara cualquier importación. Las licencias de importación, un buen negocio para el Estado y sus funcionarios.

Recuerdo un gran empresario catalán, Martínez Suñer, criticando que construyéramos vendiendo con las famosas letras mensuales. “Yo dejé de construir cuando el edificio dejó de venderse en efectivo sobre planos, ese riesgo de vender a plazos no se puede asumir, ni siquiera financiar”. La gran Barcelona de entonces y de siempre la construyeron los enriquecidos para alquilar o los constructores vendiendo “sobre plano”. Capital acumulado y ahorro de calcetín. ¡Que retrógrado!, ¡pero menudo fortunón sólido el suyo!. Moraleja, forzar ventas a treinta o más años, la inversión en este caso asumida por todo el Sistema Financiero, agota cualquier ahorro de país desarrollado desequilibrando los vasos comunicantes de la Economía. La voz de alarma, la falta de liquidez del Sistema, la causa y consecuencia de la Crisis creer que se posee un pozo sin fondo. La solución, lanzar más “papel dinero”, inflación, y ya se equilibrará el mercado por si solo, mientras el Banco Central Europeo responda. Por desgracia, en muchos países esos desequilibrios han conducido a la QUIEBRA DEL SISTEMA, y hasta la Revolución y la Guerra. En el propio EEUU quebraron Cajas de Ahorros, pero el gran poder de la NACIÓN absorbió el impacto, como previsiblemente sucederá con España incardinada en EUROPA y su ya poderoso EURO.

Y como siempre, las promesas a una masa de votantes de indudable importancia para ganar las elecciones se paralizan al grito de CRISIS, y la posible solución, inyectar ese PAPEL INFLACIÓN, no al Sistema empresarial para apuntalar su posible quiebra, solución histórica en España, sino al consumidor más desfavorecido que consumiendo aguantará la parte más esencialmente productiva y vital de la Economía, y muy principal, la PAZ SOCIAL. Solución de pequeño contable, pero tampoco tan sencilla. Pensiones, sueldos mínimos, y paro, más dinero, y las empresas creadas en la pura euforia, a QUEBRAR. Eso de llevar a la Caja o Banco la “Certificación de Obra”, y abono en cuenta, o sea crédito, y después vender a treinta años con solo una nómina como garantía, se acabó.

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