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Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

Bardem, el tonto

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
domingo, 2 de marzo de 2008, 08:59 h (CET)
Me sobran todos los Bardem. Y todos los cineastas españoles que hacen pelis a las que no va ni el acomodador. El cine español se muere sin espectadores y alguien tendrá la culpa. Digo yo que yo no, que yo no tengo la culpa precisamente porque no voy. Y me preocupa muy poco un cine, bien que siento que sea el mío, que no tiene en cuenta mis intereses, mis apetencias, mis gustos. El cine español es un cine incestuoso, porque está pensado para que vayan a verlo los que lo hacen y sus familiares.

Sé que habrá millones de ciudadanos que estén en desacuerdo conmigo, pero Javier Bardem no me parece buen actor, simplemente no me gusta ni como actor ni como persona. Que no me parezca buen actor no tiene que ver con la ideología, sino con mis gustos, infinitamente respetables; que no me parezca buena persona puede que sí sea algo más relacionado con la filosofía vital de cada uno, porque me parece insufriblemente engreído, autosuficiente y despectivo con los que tenemos la suerte de no ser como él. La soberbia que rezuma su mirada y cada uno de sus gestos me molesta y me aleja de él.

Nunca me han gustado los actores militantes. En general no me gustan los militantes, porque aferrarse a una verdad es limitarse a una parte de la Verdad, es perder la capacidad de crítica por fidelidad a unas ideas que aceptamos como eternamente infalibles, aún sin saber cuándo dejarán de sernos fieles a nosotros. Teniendo en cuenta lo de capa caída que están el matrimonio y el compromiso duradero no entiendo como nadie se casa con una idea filosófica “para siempre jamás”. Aceptar verdades terrenales con un compromiso tan fuerte me parece de gentes que tienen que engancharse a ideas ajenas porque carecen de las propias. No ser críticos con lo que nos rodea es aceptar con los ojos cerrados cualquier cosa que nos digan otros porque nos caen bien.

Ser tan acérrimo militante de una filosofía como los Bardem o como tantos otros, y evidentemente me refiero a todas las ideologías, te puede obligar a insultar a tus semejantes como hicieron esos actores zapateriles a los diez millones de votantes peperos o como hacen algunos periodistas peperos a los votantes zapateriles. Tanto monta. Que hace falta ser burros para insultar de una tacada a tantos millones de personas. E insultarlos sólo por lo que piensan, opinan y votan, que ésa es la medida que dan como demócratas.

Bardem el tonto, el hermano tonto, o sea Carlos Bardem, el que no ha llegado a casi nada, se queja ahora de que media España les insulta y les denigra. Media España. ¿Será la media España que vota al PP? Puede que los Bardem no paguen cuota mensual, pero pagan con su negación de la media España que no vota como ellos quieren, porque nunca admiten la posibilidad de que otros tengan algo de razón, no admiten más opiniones que la suya propia y las que les son favorables, todos los demás son pobres imbéciles que están equivocados y que no votan lo que deberían votar.

Pero, claro, si padecemos los políticos que padecemos, los que se suben a un estrado y no tienen reparos en insultarse públicamente, ¿qué podemos esperar de los mortales comunes, que ni hemos sido presidentes del gobierno ni aspiramos a serlo?

Los cineastas españoles hacen pelis a las que no va ni el acomodador. El cine español se muere sin la participación de los espectadores y alguien tendrá la culpa. Digo yo que yo no, que la tendrán los que hacen un cine tan incestuoso.

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