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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Más carga fiscal?, ¿por qué se lo calla señor ZP?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
domingo, 2 de marzo de 2008, 08:59 h (CET)
Es evidente que el señor Rodríguez Zapatero no dijo todo lo que pensaba y mucho menos entró a tratar de un tema tan espinoso como puede ser el de los impuestos. No obstante, que el señor Presidente del gobierno nos escamoteara, como un hábil Merlín, una cuestión de tanta importancia para la mayoría de los ciudadanos no quiere decir que los españoles debamos olvidarnos de ella a la hora de ir a depositar nuestro voto en las urnas, el día 9 de Marzo. Quisiera hacerles una reflexión muy simple, me gustaría que, juntos, analizáramos un poco la situación en la que nos encontramos ahora en España – digo ahora, porque no debemos caer en la trampa usada siempre por el señor ZP de enviarnos a otras épocas, a otros gobiernos, para intentar hacernos comulgar con ruedas de molino, aprovechándose de la flaca memoria de algunos –. Estamos entrando en un periodo de crisis cuya duración y alcance está por ver, pero que, indudablemente, nos va obligar a controlar nuestros gastos y a administrar con cuidado nuestro patrimonio, para intentar capear el aumento de precios, la pérdida posible de puestos de trabajo, y la depreciación de los bienes inmobiliarios que, en cualquier caso, sabemos que suelen ser los ahorros de una gran parte de la población española.

Voy a poner un ejemplo sencillo. Imaginemos que el señor Sánchez llega un día a su casa, reúne a su familia y, con un amplia sonrisa en su rostro, empieza a decirles:” Familia, a partir de mañana vamos a comprar un coche para cada uno, os aumentaré a todos vuestra asignación, a mamá le pondré dos asistentas y a Pedrito le voy a poner un despacho todo amueblado para que pueda ejercer su carrera de abogado”. La madre, asombrada del despilfarro propuesto por su marido seguramente le preguntaría: “Pero querido, ¿es que te ha tocado la loteria?, “No querida, es que quiero que me nombren el mejor padre de España”, “¿Y… de dónde vas a sacar el dinero para estos gastos?”, el señor Sánchez mostraría su dentadura deslumbrante, al tiempo que contestaba: “ De dónde va a ser: de mi sueldo de 600 euros, de préstamos que pediré al banco y de lo que nos depare la santa Providencia”. Apliquemos el ejemplo a lo que nos vienen ofreciendo los socialistas en esta campaña en la, de pronto, se les ocurre proponer todo aquello que no han sido capaces de hacer durante sus cuatro años de gobierno.

Han ofrecido viviendas protegidas; ayudas para alquileres a los jóvenes; una ley de Asistencia; 2500 euros por niño nacido; una paga de 400 euros (que ni es paga ni afecta a todos los españoles como prometieron); asistencia escolar gratuita a los niños de hasta 3 años; 300.000 guarderías; más becas gratuitas y viajes al extranjero para los estudiantes; más ayudas para los separatistas catalanes; y otras bicocas que sería prolijo reseñar. Sin embargo, para rematar el pastel con la guinda, el señor Solbes acaba de anunciar una última medida cuyo coste es un misterio y cuya aplicación una incógnita pero, en aras de la consecución de votos, aquí está: se trata de que, contrariamente a lo que dijo en la reunión del Ecofin en Oporto, el señor Solbes ( que negaba la crisis económica)que afirmó que no habría ayudas estales para los que tuvieran hipotecas; ante el aumento de los tipos de Interés fijados por el Mercado Central Europeo y, el consiguiente incremento de la carga financiera de aquellos hogares que tienen una hipoteca sobre sus vivienda habitual; con un más que evidente perfil electoral; ha anunciado que, si ganan los comicios, aquellas familias que tengan dificultades económicas para pagar sus cuotas podrán solicitar de las entidades bancarias, que les concedieron el crédito, que les alarguen los plazos de amortización de sus deudas hipotecarias, corriendo el Estado con los gastos de esta reconversión. Al parecer, esta medida no se ha consultado con los bancos emisores de los créditos ni tampoco se sabe la fórmula, porque está pendiente de consultas con notarios y registradores. Según Solbes el coste medio por familia será de unos 1.000 euros; estando pendiente de determinar quiénes serán los beneficiarios y en qué condiciones. Tampoco se sabe si las entidades cedentes de las hipotecas podrán negarse a la prolongación de los pagos o serán obligadas a hacerlo.

Con un déficit por Balanza de Pagos que ronda los 200.000 millones; sin la certeza de poder obtener créditos del extranjero (España está a la baja en la valoración internacional, habiendo pasado del octavo puesto mundial al decimoprimero en cuanto a las naciones con mejor economía) y con la negra perspectiva de un “crac” en la construcción, como estamos comenzando a observar en las dificultades de muchas empresas inmobiliarias en suspensión de pagos o en pre-quiebra. Con la cadena que ello puede comportar en cuanto a las empresas ligadas al sector y el subsiguiente desempleo que entrañaría (ya estamos viendo como aumentan las cifras del paro, especialmente entre los inmigrantes, un 34%); el que el señor ZP se lance a una política social de gasto descompensado nada más podría sostenerse si se aumentan las recaudaciones por impuestos. En efecto, sólo con un incremento de la carga tributaria de los españoles podrá el PSOE atender toda esta largueza en comprar el voto de aquellos que piensan que saldrán beneficiados. Pero, ¿y los demás? Ya sabemos que los poderosos tienen sociedades familiares, sociedades interpuestas, asesores fiscales que hacen que paguen muy pocos impuestos; en cambio, los de la clase media no gozamos de estas bicocas y, si, al aumento de los precios de las mercaderías, de los servicios, de los transportes, de los combustibles etc, debemos añadir una mayor carga fiscal ¿Qué vamos a hacer?¡O, sea, que los ciudadanos de a pie, como siempre, cornudos y contentos o, como dice el dicho: “Que lo pague el culo del fraile”!.

Claro que pudiera ocurrir, ya que estamos en vísperas de las fallas valencianas, que todo sean promesas efímeras y que, al pasar las elecciones, se esfumen en el olvido. Montaigne decía: “Quien más promete más debe” y podríamos añadir: “y menos cumple”.

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