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¿Regreso al operativo Cóndor?

Luis Agüero Wagner
Redacción
miércoles, 27 de febrero de 2008, 06:45 h (CET)
Quienes creen que el Operativo Cóndor estaba enterrado con la muerte de Pinochet, Stroessner, el procesamiento y encarcelamiento de Alvarez en Uruguay, de Videla, Astiz y otros represores en Argentina, si se ocuparan de lo que sucede en Paraguay y Bolivia notarían con facilidad que se equivocan.

De un tiempo a esta parte, en estos vulnerables países, agresivos representantes del imperio despliegan violentas presiones contra los gobernantes que no acatan a pies juntillas los designios de Washington.

Tanto el embajador Philip Goldberg, representante de George W. Bush en La Paz, como James Cason, embajador en Paraguay, son viejos especialistas en desestabilización de gobiernos y sobornos a disidentes.

Desde que el embajador Goldberg recaló en La Paz luego de sus andanzas en Kosovo, han sido incesantes los incidentes.

Solo en este mes de febrero de 2008, el gobierno presentó una denuncia penal contra el agregado de seguridad del Departamento de Estado en Bolivia, Vincent Cooper, en lo que constituye la primera demanda penal contra un diplomático norteamericano por espionaje. Y, paralelamente, la cancillería citó –una vez más- al embajador Philip Goldberg, a dar explicaciones por supuesta violación a la convención de Viena.

Finalmente, el canciller David Choquehuanca aceptó las excusas del embajador, quien aseguró que Cooper no regresará a Bolivia aunque nadie cree que las heridas se cierren, dadas las actuales condiciones en que han quedado las relaciones.

Entre los presuntos espías acusados de “aportar datos” a la inteligencia estadounidense estaría el Cuerpo de Paz, una organización de ayuda a los países del tercer mundo creada por el presidente Kennedy en los años 60. Dicho cuerpo ha sido de suma eficacia tanto en Bolivia como en Paraguay para obtener información sobre los diferentes grupos del entramado social, al igual que supuestos organismos multilaterales han brindado muchas veces abrigo a operaciones represivas. Basta mencionar el caso del adiestrador de torturadores estadounidense Dan Mitrione, quien portaba credenciales de USAID cuando fue capturado en Uruguay.

La nueva batalla entre Morales y Goldberg inició un nuevo capítulo el 10 de este mes, cuando el becario de la fundación Fulbright, John Alexander Van Schaick, denunció que Cooper le había solicitado espiar a ciudadanos venezolanos y cubanos con los que se cruzara durante su trabajo de campo en Bolivia.

Actualmente, centenares de cubanos desarrollan actividades de cooperación en zonas rurales del país andino, especialmente medicina preventiva, operaciones de los ojos y tareas de alfabetización.

James Cason, a su vez, se destacó en áreas tan conflictivas para el imperio como la isla de Cuba, desplegando todas sus avezadas artes desestabilizadoras de gobiernos tercermundistas. Apenas llegó a La Habana en el 2002, declaró que iba a facilitar su residencia como sede para que los opositores a la Revolución se reunieran con diplomáticos de diversos países, se pronunció en contra del comercio de Estados Unidos hacia Cuba, pues “Cuba no es un mercado importante” y, además, “no va a pagar” por los productos que adquiera. Y, en pose desafiante, dijo que iba a recorrer seis mil millas en Cuba, con el propósito de dar apoyo a los grupúsculos contrarrevolucionarios, a la vez que no ocultó el objetivo de organizar un partido político dentro de la Isla. Cason pensaba, sin duda, que Cuba seguía siendo una neocolonia yanqui y que él, como antes de la revolución lo hicieron los embajadores Summer Wells, Jefferson Caffery o Earl T. Smith, podía decidir sobre los asuntos internos de Cuba.

Cason distribuyó entre quienes se prestaban a sus intrigas un maletín con grabadoras, útiles, un billete de cien dólares y un formulario a llenar para obtener una beca en Estados Unidos. Con estos “convincentes” argumentos, logró reclutar pequeños grupos de falsos periodistas para intentar desestabilizar al gobierno de Fidel Castro.

Fracasados sus objetivos en el Caribe, el servicio exterior norteamericano castigó su incompetencia destinándolo a Paraguay, donde intentando resarcirse de sus fracasos, no ha cesado de financiar grupos opositores al gobierno paraguayo, que le resulta incómodo por su adhesión a las iniciativas mercosurianas y al líder bolivariano Hugo Chávez, así como por sus tendencias estatistas en el manejo de la economía. Los suspicaces ya han relacionado la presencia de Cason en Paraguay con un fuerte aumento del flujo de dólares desde Asunción hacia Bolivia, campañas secesionistas contra el gobierno de Evo Morales y acusaciones de belicismo para enfrentarlo con Paraguay en la prensa paraguaya, la extraña aparición de la fiebre amarilla (arma de agresión biológica desarrollada en Fort Detrick por el ejército norteamericano), y el perceptible aumento de grupos desestabilizadores que reciben importantes donaciones de la embajada estadounidense.

Entre los grupos más agresivos se encuentran agrupaciones que bajo un falso ropaje de izquierdas, son financiados por Cason a través de fuertes sumas en dólares que son entregadas disimuladamente a Organizaciones no gubernamentales con supuestos fines altruistas. Estos grupos han cerrado filas en torno a Cason en sus enfrentamientos con referentes del gobierno como el Senador Juan Carlos Galaverna, contra quien apuntan todos sus dardos haciendo coro al representante de George W. Bush.

El último de los indicios, y tal vez el más indicativo, fue el atentado contra el presidente Nicanor Duarte Frutos utilizando una sustancia tóxica en un vaso de agua mineral. Para relacionarlo con la conjura del Cóndor, basta recordar el asesinato de Eduardo Nicanor Frei Montalvo, fallecido el 22 de enero de 1982, de una supuesta infección intrahospitalaria. Hoy se conoce que la infección fue intencional, ordenada por la DINA de Pinochet.

Lo más sospechoso del atentado contra el presidente paraguayo es que se registró en la misma sede del comando militar, donde abundan los oficiales que realizaron cursos de especialización en Fort Benning y otras escuelas de golpistas, los cuales acostumbran volver a sus países con el cerebro lavado y debiendo mayor lealtad a sus amigos del norte que a sus propios países. ¿Acaso regresa el Operativo Cóndor?

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