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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Este muchacho es algo fuera de lo común

Piedad Sánchez (Málaga)
Redacción
lunes, 25 de febrero de 2008, 06:51 h (CET)
El señor Rodríguez Zapatero, nuestro ínclito presidente está perdiendo los papeles si es que alguna vez los tuvo y el talante del que tanto presume y que en una personalidad tan ambigua y contradictoria no se le ha visto con claridad en qué consiste. Sí, se le ha notado con claridad meridiana a donde quiere llegar con su política de decir una cosa y la contraria, de engañar y confundir al personal.

En estos cuatro años pasó de ser un diputado desconocido y sin experiencia, que empezó a gobernar mandándonos mensajes de amor a la humanidad, con un lenguaje pasado de moda, decimononico, a la vez que nos abría su corazón para decirnos que “sentía unas ansias infinitas de paz”. Pasó de todo eso, como digo para convertirse últimamente en un energúmeno insultando a sus rivales políticos y prometiendo el oro y el moro (el moro es lo que le gusta) a sus posibles votantes y cantando un nuevo himno a la alegría aunque sin música y sin sentido.

El señor Rodríguez Zapatero se cree el rey del mambo y la verdad, para lo que el piensa que debe ser un país o unas leyes pues tiene razón. Está intentando conseguir lo que nadie había podido a lo largo de la historia de España. Quiere desmembrar el país, romperlo en sus valores más profundos y claro, lo hace atacando lo más importante, lo más básico, lo fundamental, la familia a la cual intenta destrozar en el matrimonio, en la educación de los niños quitando de las leyes la palabra padre y madre para llamarnos no se qué. Los sexos ya no existen, existe el género y en un alarde de “progresismo” se admira y protege a todo lo que no huele a civilización cristiana y cultura occidental.

Está todo tan patas arriba que si su señor abuelo levantara la cabeza quedaría asombrado. “Nosotros desde el treinta y uno al treinta y nueve no llegamos a tanto. Nos quedamos en el cambio de régimen, la quema de iglesias, el asesinato de curas, monjas y gente de derechas y, en el robo del oro de España, pero poco más” Pero, este muchacho es algo fuera de lo común ¡Hasta se mete con los obispos! Claro que no ha quemado iglesias ni ha asesinado a nadie, pero a cambio, qué labor tan estupenda ha hecho y piensa hacer, favoreciendo el aborto, eso sí que es asesinar legalmente. Y, con los ancianos lo mismo, como consiga legalizar la eutanasia, la ciudadanía se va a dar cuenta de la bondad del socialismo queriendo ahorrarles a los viejecitos los sufrimientos y los achaques de la vejez.

Volviendo a la realidad, las elecciones están a la vuelta de la esquina, aún tenemos tiempo para decir que no. Decir no a Zapatero, no es decir no a la izquierda seria que es tan legítima como otra opción seria. Es decir, no a la falta de principios y ¿por qué no decirlo? A una pandilla de ignorantes liderados por un cursi algo maligno.

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