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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

No se pueden imponer a las mayorías las minorías

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 23 de febrero de 2008, 07:08 h (CET)
Verán ustedes, en este mundo insensato en el que nos ha tocado vivir sólo podemos decir que tenemos una verdadera certeza y es que es redondo, vaya, un poco achatado como si fuera un balón presionado por ambos lados, pero en esencia redondo. Cuando queremos presumir de algo que es cierto también decimos esto es una verdad redonda, queriendo indicar que a la esfera no hay quien le hinque el diente porque no tiene a donde agarrarse. Bien, pues tan cierto como que el mundo es redondo, es que los ciclos políticos van y vienen y que, tan pronto les toca gobernar a las izquierdas como a las derechas y no hay partido, excepto en las dictaduras, que se mantenga eternamente en el poder. Lo que ocurre es que hay dictaduras declaradas, que se muestran tal y como son y hay otras solapadas que pretenden disfrazarse de democracias, como parece ser que nos hemos convertido nosotros, los que durante unos años nos hemos tenido por demócratas en España. Y digo esto porque todo tiene un fin y sólo los idealistas, como un servidor, se aferran a sus principios mal que caigan chuzos absolutistas. Los que, de alguna manera, dependen de una audiencia, de la benevolencia de un público o de la popularidad que les pueda otorgar una determinada imagen cara a un auditorio, deberían saber nadar y guardar la ropa y ser cautos y reservados en manifestarse políticamente, porque hoy pueden estar muy bien arropados por un gobierno afín, pero mañana, cuando se vuelvan las tornas puede que las pasen canutas.

Cuando veo a todos estos de la farándula o a estos mariposones gays haciendo exhibición de algo de lo que no parece ser para enorgullecerse especialmente, me entran ganas de recomendarles prudencia, sosiego y, si cabe, humildad. Sí, porque, cuando los veo protestar y hablar del mal que se les puede hacer a sus hijos no puedo menos que preguntarme ¿pero de qué hijos nos están hablando estos señores? Que sepamos a esta fecha los hombres con los hombres y las mujeres con las mujeres no tienen medio de procrear. Cierto que dos mujeres, si se las insemina, lograrán engendrar pero, en todo caso será por medio de la semen del otro sexo. Lo que todavía no me puedo explicar es cómo a estas llamadas “familias” homosexuales se les haya permitido adoptar hijos y cuál es el resultado que esperan los poderes públicos que darán estas familias tan “especiales” compuestas por dos padres o dos madres. ¿Se han preguntado los que nos gobiernan lo que ocurrirá con estos niños sometidos a una educación forzosamente de tipo paterno o materno únicamente?, porque de la pareja homosexual deberá haber uno que asuma el rol del padre y otro el de la madre. ¿Serán capaces los gays y las lesbianas de desempeñar correctamente las dos personalidades? Y, si no son capaces ¿cómo se librará el crío de la empanada mental que le va a producir ver que unos niños tienen padre y madre y ellos, por el contrario, sólo tiene duplicado el uno o la otra?

Si la homosexualidad, como parece ser, es un trastorno hormonal, no dejará de ser una especie atípica dentro de lo que se considera normal. Conforme que no se los debe satanizar, ni privarles de sus derechos como ciudadanos y que tienen todo las facultades atribuidas a cualquier otro español, pero sólo en cuanto su especial manera de ser no pueda influir negativamente en otro español, ciudadano, menor de edad al que se le puede contagiar lo del arco iris. Es evidente que, cuando un padre o una madre son drogadictos continúan disfrutando de todas sus prerrogativas como ciudadanos, pero si llega el caso pueden ser inhabilitados para seguir cuidando y educando a sus hijos. Me pregunto, ¿es lícito que a un menor se le someta a la convivencia con dos hombres o dos mujeres? Es conveniente que ¿un niño vea que sus dos padres o madres se entregan a juegos amorosos? Si queremos que nuestros jóvenes tengan opción a elegir su sexualidad ¿no existe el peligro que un chico de una sexualidad heterosexual acabe inducido a la homosexualidad en virtud del ejemplo de sus padres putativos? Claro que si, de unas minorías, todo lo respetables que se quiera, se pretende sacar la conclusión de que, tanto los unos como los otros son perfectamente normales, tendríamos que proponernos, previamente, lo que se puede considerar como tal. La naturaleza es la que marca las pautas de conducta de todos los seres de la tierra y salvo algunas especies muy particulares (como los caracoles, por ejemplo) observamos que los sistemas reproductivos mayoritarios se rigen por la distinción de géneros, masculino y femenino, que son los que han permitido que generación tras generación nos hayamos reproducido hasta nuestros días. So pena de que ya estemos a las puertas del Juicio Final y que nos hallemos en vísperas de los fatídicos años en los que en el mundo se agostarán todos los nacimientos, el pretender que los homosexuales puedan llegar a tener la función social de los heterosexuales es tanto como pretender que el orbe sea cuadrado.

Es evidente que en todas partes los hay sensatos y aborricados, y entre los dedicados al canto, la representación, la pintura o cualquiera de las artes, ocurre lo mismo. Es muy confortador ver que todavía existen muchos artistas de gran renombre que no hacen causa común con estos titiriteros que bailan al son que el gobierno socialista les toca, sólo para beneficiarse de sus favores. Demuestran ser muy inteligentes porque un artista, como hace poco dijo un gran actor como es don Antonio Ozores, se debe a su público, que no está interesado en sus ideas políticas, sino en su arte del que disfruta. No obstante, toda esta pléyade de artistoides, de exhibicionistas que no actores, de chupadores oficiales de las subvenciones del Estado, sin las cuales estarían lampando de hambre muchos de estos que hoy se pasean por las calles a bordo de coches despampanantes, pero eso sí, exhibiendo el pelo de la dehesa que les rezuma por todas partes. Yo no sé lo que harán las otras personas pero, para mí, esta gentuza es como si no existiera y me guardaría como de caer por un abismo de ir a presenciar ninguno de los espectáculos en los que actúan o de comprar ni uno solo de sus discos. Si cundiera mi ejemplo creo que pronto aprenderían a no manifestarse y a guardar sus opiniones políticas, muy respetables, para ellos mismos. Musset dijo:” El artista es un comerciante, y el arte, un simple oficio”; por supuesto que sabía lo que decía y algunos fatuos deberían aprender del maestro.

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