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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Una de rojos sibaritas y otra de rojos totalitarios

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 22 de febrero de 2008, 00:26 h (CET)
En ocasiones es conveniente observar la realidad bajo el prisma del buen humor, de lo jocoso e, incluso, de lo divertido y desternillante. Y hoy estoy dispuesto a hacerlo, aunque debo confesar que no puedo evitar que algunos de los resortes de esta vieja humanidad que tiene el placer de comunicarse con ustedes por medio de la palabra escrita, chirrían y se resisten a tomar a broma algunas de las cosas con las que nos obsequia el señor ZP y su cohorte de ministros. Pero, díganme ustedes si no resulta cómico que, el señor Fernández Bermejo, nuestro ministro de Justicia, después de que haya salido en la prensa, por activa y por pasiva, su boutade de nuevo rico al hacer reparar un monumental ático –anteriormente ocupado por la ministra Trujillo con su hijo – gastándose la friolera de 250.000 euros en el arreglillo, mejor dicho, haciéndose que se lo gasten los reparadores a costa de las arcas del Estado (sólo para ocuparlo el escaso tiempo que queda de esta legislatura); ahora haya salido en una rueda de prensa para intentar, con su habitual tono rimbombante y perdonavidas, dar una explicación a su capricho de cuarenta y dos millones de pesetas.

Debo confesar que cuando veo el careto del señor ministro no puedo evitar que se me vengan a la memoria las viejas glorias del KOMINTERN, aquellos que, como Lenín, Bakunin, Antonov, Trotsky, Kerensky y otros muchos de los que intervinieron en la revolución soviética del octubre de 1917, (que fueron la simiente del comunismo revolucionario bolchevique); con las que nuestro señor ministro tiene un indudable parecido de rasgos y, sobre todo, de expresión. Sí, la misma gesticulación, la misma mímica y el mismo ademán de un Lenin en pose de predicador, tal y como nos lo han trasmitido los carteles de propaganda de la Unión Soviética; así se nos presenta el señor Fernández Bermejo; y no dudo que, en el fondo, le guste la semejanza.

Pero ¿qué de importante nos dijo el ministro? Pues que se trataba de una simple gotera en la terraza de su ático que filtraba al piso inferior. Debería ser un torrente lo que se precipitaba sobre los desgraciados habitantes del habitáculo situado debajo del ático ministerial, porque 250.000 euros dan para tapar muchas goteras. Lo curioso del caso es que, para arreglar el goterón, fuera preciso hacerlo también con los cuartos de baño, jardineras etc. que también han entrado en el presupuesto que se aprobó de la obra proyectada. Por cierto, el señor ministro de Justicia, por aquello de que en casa del herrero cuchara de palo, no creyó necesario pedir el preceptivo permiso de obras. Un mal ejemplo, Bermejo, un mal ejemplo para quien se muestra tan enérgico en el cumplimiento de las leyes (claro que, con De Juana, tampoco se extremó). Pero de todo lo que dijo el señor Fernández Bermejo me quedo con aquello de: “es un piso normal, como cualquier otro”. Mire, me lo creo, igual, igual que cualquiera de las chavolas del barrio de El Salobral. Muy rojillo, pero muy sibarita, muy hedonista y muy despilfarrador de los dineros del pueblo, para ser un comisario político.

No obstante, si lo del señor ministro de Justicia, puede resultar hasta divertido y muy representativo de cómo se las gastan los socialistas cuando se trata de aprovecharse de sus cargos públicos; estos últimos días han ocurrido algunos hechos que nos hacen ver con preocupación la otra cara de la medalla. Es evidente que el señor ZP y el resto de los ciudadanos tenemos un concepto diametralmente distinto de lo que debe ser una democracia. Vean ustedes por donde, en apenas unos pocos días, unos indeseables, unos niñatos universitarios, unos cachorros de estos partidos que hoy medran con el beneplácito del Gobierno Central, se han dedicado a torpedear violentamente dos actos de propaganda electoral del PP. En ambos casos esos tarzanes de la selva, se han empleado a fondo insultando, amenazando e intentando agredir a dos mujeres. Sí, señores, a dos mujeres valientes, dos políticas de reconocida solvencia y dos señoras de los pies a la cabeza que, por el solo hecho de querer ejercer sus derechos democráticos, como representantes de un partido político y elegidas legítimamente en las urnas; han merecido recibir los agravios y las amenazas de estos gorilas (con perdón de los simpáticos homínidos) ramplones, horteras y meros sicarios de aquellos que organizan el tinglado desde detrás del telón. Es obvio que, por mucho que algunas formaciones, con la boca pequeña y lavándose las manos como Pilatos, hayan hecho un amago de condena de los hechos; por detrás, en pequeña camarilla, no duden que han brindado con cava como también lo han hecho para celebrar la independencia de Kosovo.

Y ¿cómo ha reaccionado el Gobierno? Recuerdo que, en una ocasión, cuando se le informó a Zapatero de un acto similar cometido contra algunos simpatizantes del PP, se limitó a contestar que a ellos también les habían abroncado y que, sin embargo, no se quejaban. No nos debemos extrañar de su pasividad porque, los que tenemos todavía alguna memoria del asalto de los enviados del PSOE a las sedes del PP, precisamente el día anterior a las elecciones del 14 de marzo del 2004, sabemos el fruto que sacaron de ello. Aquella instrumentación, aquellas imputaciones alevosas criminalizando al PP por el atentado del 11-M, aquel aprovechar la ocasión para cargarse al legítimo gobierno de la nación, fue lo que, en definitiva, les ayudó a ganar las elecciones. Ahora pretenden que ocurra lo mismo negándole al PP que tenga la cobertura a la que tiene derecho en las radios, las televisiones, la prensa y hasta ¡impidiéndole que puedan celebrar sus propios actos electorales! ¿A esto le llama democracia ZP? Yo diría que lo que usted pretende, desde que asumió el poder, es precisamente todo lo contrario: establecer una dictadura absoluta a imagen y semejanza de su amigo H.Chávez de Venezuela. No debería usted tensar demasiado la cuerda, señor Zapatero, no debería hacerlo.

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