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Etiquetas:   Mujeres del Siglo XXI   -   Sección:   Opinión

Hechos aislados

Remedios Falaguera
Remedios Falaguera
viernes, 22 de febrero de 2008, 00:26 h (CET)
Esto no puede seguir así. Los “hechos aislados” que se viven en las universidades españolas están tomando un cariz peligroso, a pesar de que la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) Se empeñe en definir la universidad como “un espacio para el análisis, la reflexión y el pensamiento y la libre expresión y debate de las ideas".

El empleo de la violencia como herramienta política, la crispación y la intolerancia de grupos minoritarios de estudiantes, que se vienen repitiendo en los últimos días, no son casuales. Más aún, las universidades se han convertido en escenarios de subordinación de los estudiantes ante el fenómeno social nacionalista, aunque para ello sea necesaria la coacción violenta.

La universidad como institución no tiene problemas de intolerancia, dicen los responsables universitarios, a pesar de conocer que grupos independentistas radicales, y otros grupos antisistema, presionan y atemorizan a los jóvenes como seña de identidad, con el único objetivo de ganar adeptos. El acoso y el miedo a las represalias, provenientes de este grupo reducido de estudiantes, hace que los universitarios no quieran oír, ni ver ni, por supuesto, hablar. Es más, si alguno de los estudiantes se arma de valor y expone sus experiencias y opiniones, imploran con verdadero pavor que se mantenga el anonimato para evitar su posible identificación.

Y, mientras esta situación se agrava en las universidades, los responsables políticos y medios de comunicación silencian los hechos como si la persecución, el empleo de la violencia en el debate político y la falta de libertades no existieran o, sencillamente, no fuera con ellos.

En fin, una pena. No sólo para la democracia española, sino para muchos de nuestros jóvenes universitarios. No podemos quedarnos con los brazos cruzados mientras la exclusión, la amenaza y la violencia suplanten
al espiritu fundamental de las universidades.

Como dijo el maestro Unamuno, en el solemne acto de su jubilación como profesor de la Universidad de Salamanca, que se ha de dedicar a “la investigación científica, histórica y social, en la dialéctica -escuela de tolerancia y de comprensión de la concordancia final de las discordancias; de la coincidencia de las oposiciones que dijo el Cusano- vosotros tenéis que enseñar a vuestros padres -a nosotros- que esa marea de insensateces -de injurias, de calumnias, de burlas impías, de sucios estallidos de resentimientos- no es sino el síntoma de una mortal gana de disolución. De disolución nacional, civil y social”.

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