‘Bajo tierra’ es la segunda entrega, la anterior fue ‘Sueño profundo’, que el británico Mark Billingham, natural de Birmingham (curiosa similitud entre su apellido y su localidad de origen), publica en España. Pertenece a la serie de siete novelas protagonizadas por Tom Thorne, un sesudo y, habitualmente, impasible policía que interviene en la investigación del secuestro de un menor, Luke, hijo de un colega ya retirado.
Escrita en tercera persona, con un narrador "muy" omnisciente, Billingham ha optado por ofrecer al lector varios puntos de vista: el del adolescente secuestrado, el de sus dos secuestradores, y una voz genérica que cuenta la película a través de la secuencia de las investigaciones y pesquisas policiales. Ello le añade un plus de complejidad a la hora de orquestar el texto, fácil de seguir en su lectura por otra parte.
‘Bajo tierra’ esconde sorpresas, algunas mayúsculas, pero narradas con un estilo muy suave, hasta tal punto que el escritor de Birmingham nos cuenta un doble asesinato con una tranquilidad palmaria, bien alejado de cualquier sobresalto. En este sentido nos encontraríamos ante un modelo literario completamente opuesto al del mediterráneo, González Ledesma, por ejemplo, en el que cualquier acontecimiento importante adquiere mayor contundencia. En este sentido, Billingham responde escrupulosamente al estereotipo del carácter británico que tenemos por estos lares: sosegado, inmutable y reflexivo. Todo antes que soltar un exabrupto que pueda perturbar la paz de su interlocutor, en este caso, del lector.
El planteamiento de ‘Bajo tierra’ es interesante. Todos los casos de secuestro lo son, especialmente ahora en que se están convirtiendo en un lucrativo negocio delictivo. Si, además, andan involucrados en ellos personajes de nacionalidad británica, miel sobre hojuelas. Sin embargo, Billingham abusa de los detalles colaterales y de las reflexiones de los personajes. Hay demasiado conflicto personal en los policías, por ejemplo. Y eso convierte su novela en un texto demasiado lento, un "lento maestoso", como diríamos si estuviéramos hablando de alguna partitura musical.
Miren, no puedo evitarlo, mis improbables, poseo una concepción del género más dinámica y creo que todas las novelas policiales que exceden de las trescientas páginas, aun a riesgo de caer en la estupidez por mi parte, o están muy bien escritas, con mucha tensión y con una novedad en cada capítulo, o al final devienen en monumentos al tedio. En ‘Bajo tierra’ la acción es escasa y los acontecimientos relevantes llegan dosificados con un cuentagotas de boquilla muy estrecha, dando excesivas vueltas sobre sí mismos. No hay mucho espacio para lo inesperado.
La escritura de Mark Billingham, y con ello acabo antes de introducirnos en la entrevista que sigue, contiene, más próximos de lo que parece, ecos de P.D. James y de Henning Mankell, aunque se quede a caballo de ambos. En su prosa hay algo de la pausa de la primera y de la frialdad del segundo. Tom Thorne, al menos en esta obra, tampoco parece un policía excesivamente nervioso sino tranquilo y bastante reflexivo. A mi juicio, insisto en lo de a mi juicio, demasiado.
[Lea la entrevista]
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‘Bajo tierra’, de Mark Billingham. Algaida Editores, serie "Algaida Crimen". Noviembre, 2007. 534 páginas, 19 euros.