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Etiquetas:   Contar por no callar   -   Sección:   Opinión

Por fin llegó el AVE

Rafa Esteve-Casanova
Rafa Esteve-Casanova
@rafaesteve
lunes, 18 de febrero de 2008, 02:25 h (CET)
Con algunos años de retraso sobre la fecha prevista el AVE llegó esta semana a Barcelona. Durante largo tiempo hemos estado viendo como siempre quedaba aplazada la fecha de inauguración de la línea de alta velocidad entre las capitales de España y Catalunya, cuando no eran los tirios con su gaviota popular al frente eran los troyanos de la rosa socialista los que nos dejaban con la miel en la boca mientras veíamos cómo estos modernos y veloces trenes llegaban antes a la alegre Málaga sureña o al recio y serio Valladolid de la Castilla más profunda que a la europea y cosmopolita Barcelona.

Hace unos meses cuando el AVE ya estaba llamando a las puertas de la estación de Sants un corrimiento de tierras en sus obras retrasó su llegada la tiempo que muchos miles de catalanes veían alterada su vida cotidiana al fallar, por culpa de las obras del AVE, su medio habitual de transporte, los trenes de cercanías. Largas fueron las semanas en las que los habitantes de Barcelona y su cinturón industrial cambiaron el tren habitual por la excepcionalidad de unos autobuses que por la carretera substituían a aquellos trenes de cada día. Una vez más la vida mostraba su cara más real y dura y el bienestar – llegar más aprisa a Madrid- de unos pocos hacía más dura la vida diaria de muchos.

En Moncloa José Luís Rodriguez Zapatero se frotaba las manos pensando que en las últimas Navidades de su primer mandato vendría hasta Barcelona montado en un AVE, haciendo un viaje inaugural con bombo, platillos y cámaras de televisión que, en plena precampaña electoral, le serviría para seguir ordeñando votos en Catalunya, principal granero electoral del puño y la rosa durante años. Pero un simple corrimiento de tierras dejó en el andén a un ZP que, sorprendido, veía cómo le crecían todos los enanos en vísperas electorales.

Pero el AVE llegó a Barcelona, con un cierto retraso pero llegó. Eso sí, Zapatero no se atrevió a llegar a Sants en el primero que lo hizo. Eso lo dejó para ese dechado de buen hacer y eficacia llamado Magdalena Álvarez, la ministra de Fomento más ególatra de todos los tiempos. Maleni no sólo no dejó la poltrona ministerial cuando ocurrieron tantos y tantos incidentes responsabilidad de su departamento sino que cada vez que abría la boca era para recordarnos que gracias a ella el AVE llegaba a Catalunya olvidando que el tren, las carreteras y su sueldo los pagamos todos con nuestros impuestos.

Llegó el primer AVE y llegó trufado como un pollo, relleno de ministra, de una ministra que saca pecho y alardea en Madrid pero que en la estación barcelonesa de Sants se escondió tras los fornidos pechos de sus guardaespaldas y no permitió que la prensa catalana la fotografiara apeándose del AVE. Llegó el tren y RENFE, como la ministra, también saca pecho presumiendo de los más de 28.000 billetes vendidos en un solo día, unos 70 trenes. Todo un éxito. Lo que calla RENFE es que con la puesta en marcha del AVE desaparecen otros trenes que servían la misma líneas, como los Altaris y los Avia, y que ahora el viaje es más caro, especialmente para los mayores ya que si hasta la fecha con 39 euros se iba desde Madrid a Barcelona usando la tarjeta dorada, ahora ese trayecto costará 60 euros ya que es improbable que los más mayores puedan beneficiarse de los descuentos que se obtienen sacando el billete por Internet o que obtengan plazas libres en el tramo más económico.

Por fin llegó el AVE, tarde pero llegó. Ahora comienza el padecimiento de los barceloneses con las obras de un túnel inmenso que ha de atravesar toda la ciudad para llevar el AVE desde Sants a su destino definitivo en la nueva estación de Sagrera. La tuneladora rozará la inacabada Sagrada Familia y los temblores de esta imponente máquina atravesarán por debajo de las viejas fincas modernista del Eixample. No sabemos el impacto que esto puede suponer en la trama urbana de la ciudad, es un futuro impredecible y, tal vez, peligroso, pero el presente, el que ahora nos preocupa, es que el AVE tardó y llegó mientras los trenes de cercanías siguen con problemas un día si y otro también. Quizás llegar a Madrid es más fácil y rápido pero ir a l’Hospitalet todavía es incómodo y difícil.

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