Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Cataluña   -   Sección:   Opinión

¿Qué piensan el Papa y la Iglesia española sobre el separatismo catalán?

Miguel Massanet
lunes, 21 de septiembre de 2015, 22:04 h (CET)
Nos encontramos, sin duda, ante uno de los momentos más críticos para España y los españoles desde que, en el 2008, se inició la crisis de las sub-prime americanas. Si teníamos la esperanza de que, después de siete años de crisis profunda y de vernos sujetos a toda clase de restricciones y recortes, tanto sociales como económicos, habíamos conseguido superarla y empezábamos a vislumbrar señales perceptibles de una mejora, que se empezaba a hacer patente en todos los ámbitos comerciales, industriales y, aunque con menos celeridad, en los aspectos sociales, especialmente en la cuestión del desempleo, donde llevamos varios meses en los que se nota un cambio de tendencia que hacía concebir a los españoles fundadas esperanzas de que íbamos por el mejor camino hacia a una recuperación a medio plazo; en los últimos tiempos nos hemos visto sorprendidos por dos fenómenos con los que no se contaba, al menos que irrumpieran en la política española con tanta fuerza y se mostraran tan determinantes respecto a poder mantener las líneas maestras, trazadas por el actual gobierno de España y aplaudidas por el resto de naciones europeas, que garantizasen que el cambio de tendencia de nuestra economía y reactivación industrial, se mantendrían durante los años venideros.

Es de todos conocida la irrupción de Podemos y su extraordinaria difusión entre una parte importante de la ciudadanía española molesta, cansada y desilusionada por los recortes y medidas de austeridad implantadas por el Gobierno del PP, para evitar el tener que ser rescatados por Europa. Por otra parte el problema catalán, en lugar de disminuir, ha adquirido virulencia gracias a la intensa labor de propaganda, proselitismo y engaño masivo, emprendida por los partidos nacionalistas y separatistas capitaneados por A. Mas y apoyados por la mayoría de medios de comunicación catalanes, que han contribuido de modo especial a difundir hipotéticas ventajas (inimaginables para cualquiera que tenga un mínimo de conocimientos sobre la legislación europea y los problemas que muchas de las naciones, que forman parte de ella, con regiones que tienen las mismas aspiraciones que los catalanes respecto a constituirse en nación independiente, tienen pendientes.) para los catalanes, derivadas de una ilusoria separación de la autonomía catalana de España.

Así las cosas, muchos españoles nos preguntamos lo que, en esta cuestión tan fundamental, en estos momentos tan trascendentes y ante el evidente desafío soberanista de los separatistas, especialmente de los catalanes, ¿qué postura es la que sustenta el Papa de Roma, qué instrucciones se le han dando al Nuncio de SS. en España y cuál es la postura de los 83 prelados españoles en un tema que, si bien no es de competencia de la Iglesia, si tiene muchas connotaciones que pudieran alterar, de una manera fundamental, la situación de la propia Iglesia, según el tipo de gobierno que pudiera resultar de una Catalunya independiente? Es cierto que, si nos referimos a las diócesis catalanas, los que vivimos en esta región, tenemos suficientemente claro que, en la mayoría de ellas, una parte importante de sus prelados y un número todavía mayor de sacerdotes, están de parte de los nacionalistas y, en muchos casos, son personas involucradas directamente en todo el entramado que está conspirando para conseguir la separación de Catalunya de España. Es más, no sabemos si por una relajación de la vigilancia de los prelados sobre el clero o si por haber recibido instrucciones superiores, lo cierto es que hay algunos sacerdotes cuyo pensamiento coincide demasiado con el que sustenta el partido comunista. No olvidemos que el comunismo ha sido, durante años, la bestia negra para la Iglesia católica.

Es evidente que, el Papa Francisco, sea porque viene de un país peronista o porque su apostolado se ha llevado a cabo en barrios donde la marginalidad era más acusada que en otras partes de la Argentina; viene manteniendo en sus declaraciones y encíclicas una línea de apoyo hacia las izquierdas y una actitud muy severa hacia los estamentos conservadores. Sin embargo, en cuanto al separatismo catalán, tenemos que reconocerle que durante la visita Ad Limina de los prelados y cardenales españoles (83), según resumió en rueda de prensa el arzobispo de Toledo, primado de España, que hizo una extensa valoración de su encuentro con el Papa, poniendo de relieve la preocupación del Santo Padre “por una posible secesión en España” sin citar, expresamente a ninguna autonomía de España.. La nunciatura, de forma sorprendente, por lo inusual del método, emitía un comunicado en el que reprobaba al abad de Montserrat ( un adalid del nacionalismo catalán), aclarando que el “Vaticano no iba a reconocer a un hipotético estado catalán”.

Los prelados vascos y muchos de sus religiosos y sacerdotes, ya tienen una larga historia que los relacionaba con el independentismo incluso antes y durante la Guerra Civil española. Cuando ETA estaba en su apogeo criminal fueron muchos los curas que les dieron cobijo y los escondieron de la policía. Recordemos al prelado vasco, monseñor Etién, que no dudaba en defender el pensamiento separatista y atacar a las instituciones del Estado, cuando los criminales de ETA se dedicaban a masacrar a personas inocentes.

Muchos españoles, en estos momentos de incertidumbre e inseguridad, notamos en falta una aclaración de la Iglesia católica, de la misma Conferencia Episcopal española, respecto a cuál es la postura de la Iglesia española respecto a la conducta que deben mantener lo ciudadanos católicos ante una actuación, evidentemente anticonstitucional, en contra de un Estado legítimamente representado por un Gobierno democrático, libremente elegido por el pueblo en las urnas y regido por una Constitución que fue votada favorablemente por un 82 % de los votantes. Recordemos que fue Jesucristo quien dejó establecida la diferenciación entre Iglesia y Estado y la obligación de los fieles de respetar las leyes estatales, cuando dijo aquello de “Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”

En Catalunya hay grupos de cristianos que emiten folletos en los que hacen propagando del separatismo, presentándose como “Cristianos por la independencia de Catalunya”. Todavía no han aparecido desmentidos o censuras de la Iglesia Catalana o del cardenal arzobispo de Barcelona, monseñor Martínez-Sistach, desautorizando a estos grupos que pretenden mezclar la religión con la política y apoyar a los separatistas como si fueran cruzados en defensa de la religión. Por eso, dada esta actitud clandestina de una parte importante del clero catalán, que apoya este levantamiento contra el Estado de Derecho, creemos que la iglesia española, la que no participa de esta forma de pensar y que, como el Papa, no crea que el separatismo sea algo bueno para los catalanes y para la propia Iglesia en Catalunya; debiera manifestarse, a través de un comunicado de la Conferencia Episcopal española, dejando claro que: el separatismo catalán no está apoyado por la Iglesia católica que, en todo caso, defiende el cumplimiento de las leyes de cada país y desecha y condena cualquier tipo de levantamiento revolucionario en contra del orden establecido. Sin duda, sería un medio muy eficiente para todos aquellos fieles que se siente desorientados ante quienes juegan al viejo truco de ponerles velas a Dios y al Diablo, jugando con dos barajas a la vez.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, quedaríamos más reconfortados si quienes tienen a su cargo el cuidado de la conciencia de los fieles, los pastores de la Iglesia, les libraran de dudas y escrúpulos, dejando claro que la Iglesia no predica el odio contra las personas, la prepotencia de una raza sobre la otra, la intromisión en temas que no atañen al culto y la moral cristianas y la necesidad de establecer la caridad y la solidaridad entre todos los cristianos, como un medio de favorecer a los que menos tienen y más lo necesitan.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Cayendo en la Misandria

El feminismo como tal surgió en España en la década de los 70

La supremacía blanca y la permisividad del presidente Trump

Imponderables

Hemos de contar con las debilidades humanas...para contrarrestarlas, claro

El negativismo izquierdista como arma de lucha

Los ignorantes son los muchos, los necios son los infinitos; y así el que los tuviese a ellos de su parte, ese sería señor del mundo entero.” B. Gracián

Trump, los supremacistas y el White Power

¿La condescendencia de Trump con los supremacistas provocará el despertar de las Fraternidades negras?
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris