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Opinión
Etiquetas:   Carta al director  

El canto a la alegría

Nieves Jiménez (Madrid)
Redacción
miércoles, 13 de febrero de 2008, 03:41 h (CET)
No me extraña el canto a la alegría que reclaman Zapatero y los artistas que lo apoyan –agraviando a gran parte de su público-. Los alegres chicos de la política, que cobran sueldos millonarios por mal gobernar, o por hacer sus deberes en el Parlamento aprovechando para echarse largas siestas o que ni siquiera aparecen, ellos sí que tienen motivos para estar alegres.

Los demás, quienes nos levantamos cada día antes del amanecer, quienes hacemos larguísimas jornadas laborales e incluso nos buscamos un segundo trabajo para poder llegar a final de mes, no tenemos motivos para reír.

Los titiriteros millonarios que viven en chalets carísimos, que cobran un pastón en subvenciones y que ahora se enriquecerán más porque cada vez que nosotros grabemos un video o un CD con imágenes o canciones familiares nos cobran un canon que va directamente al bolsillo de alguno de ellos.

El resto, aunque cantemos como los ángeles, como no somos famosos ni tenemos a ningún gobierno que nos regale millones, nos agarramos firmemente a nuestro puesto de trabajo para no ser uno de los 4.400 que se están quedando en el paro cada día desde primeros de año y por eso no tenemos motivos para reír. Quienes cada día vemos como a nuestro alrededor se multiplican los asesinatos; como las mafias de delincuentes han encontrado su paraíso en España y asesinan casi a diario creando un clima de inseguridad tal que nos aterra salir de casa, nosotros no tenemos motivos para el jolgorio. Los que tenemos que convertir nuestros pisos en cárceles con barrotes y aún así vemos como roban en nuestras casas incluso con nosotros dentro y según la patronal de seguros una casa es asaltada cada minuto en España, no tenemos motivo alguno para la alegría, pero quienes ya ni siquiera podemos pagar la hipoteca porque todo ha subido mucho más que nuestros sueldos, los intereses de los créditos se han puesto por las nubes y las 180 mil viviendas prometidas cada año, 720 mil en estos 4 años, no aparecen por ninguna parte, no nos hace tanta gracia esa alegría.

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