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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Cataluña   -   Sección:   Opinión

El “delirium tremens” del nacionalismo catalán

“El fanatismo es la mezcla altamente explosiva de extremismo e imaginación.” Herbert Von Barajan.
Miguel Massanet
miércoles, 16 de septiembre de 2015, 05:35 h (CET)
Cuando los políticos pierden el rumbo, se dejan llevar por sus ensueños y utopías y abandonan el sentido común, la noción de la realidad, la conciencia de la responsabilidad hacia sus gobernados y la medida de la sensatez, es posible que llegue un momento en el que se conviertan en un verdadero peligro para un pueblo cuando, para conseguir sus objetivos utilizan el engaño, la mentira, las falsas promesas, la desinformación o el fanatismo incontrolado, para convencer a quienes les siguen, les escuchan o creen en ellos, de que adopten un camino sin futuro, una deriva que los sitúa fuera de la legalidad y los coloque enfrente del Estado de Derecho; es evidente que existe la posibilidad de que se pierda el control de la ciudadanía, se produzcan situaciones de caos y que, en algunas personas más fácilmente influenciables y de menos luces, el impulso de cometer torpezas, de tomar decisiones equivocadas o de dejarse llevar, por la vehemencia rebelde de la sinrazón, a cometer actos que pusieran en peligro la convivencia, el mutuo respeto o la tolerancia entre los miembros de una comunidad, con el peligro de crear enfrentamientos, odios o, incluso, altercados que atenten contra la paz y pongan en peligro la misma supervivencia del colectivo; pueda llegar a materializarse..

Todos sabemos que Catalunya está pasando por un periodo de grandes tensiones; que sus políticos han empleado todos los medios para enfrentar a dicha comunidad con el Estado español y que, especialmente en los últimos tiempos, a medida que se acercan las elecciones autonómicas para elegir a los nuevos miembros del Parlamento catalán, para sustituir a los que acaban su mandato; los político separatistas, los que han venido amenazando con escindirse de España, los que se niegan a cumplir las sentencias de los tribunales y amenazan con practicar la desobediencia civil, han entrado en un estado de insurrección que parece que , a medida que se acerca la fecha del 27S, se va incrementando y la influencia que, sus actos en contra del orden constitucional, se va haciendo más agresiva, la inercia de los ciudadanos partidarios de la escisión de España parece que los está llevando a una situación de paroxismo y fanatismo que, algunos españoles, empezamos a sentirnos preocupados respecto los resultados de este proceso separatista si, el día de las elecciones, resulta que sacan una cantidad de votos que les permita decir que han conseguido el apoyo de pueblo catalán.

Y hacemos este comentario, evidentemente pesimista, precisamente porque es evidente que todos los medios de comunicación, adheridos al frente independentista, vienen cargando las tintas y excitando a los electores sin que, como debería ser, la Junta Electoral catalana haya intervenido para remediarlo ni haya protestado por la evidente desproporción entre las facilidades que se les han dado a los partidos soberanistas, en cuanto a sus oportunidades de aparecer en las TV y los periódicos, en comparación a las cortapisas que se les ponen al resto de partidos no soberanistas. Evidentemente que, esta circunstancia, viene contribuyendo a que muchas personas, al no tener la ocasión de comparar las propuestas de unos y otros y, especialmente, de enterarse de lo que no les informan quienes propugnan la independencia, respecto a los inconvenientes que reportaría para el pueblo catalán el quedarse fuera de Europa y dirigidos por un gobierno de izquierdas, es muy posible que se sientan tentados de votar en contra de sus propios intereses.

Una anécdota curiosa que puede servir para denunciar el grado de desinformación al que están sometidos los catalanes, ha sido motivo de que algunos ciudadanos catalanes, convencidos de que se va a declarar inmediatamente la secesión de España si, los resultados del 27 de Septiembre señalaran que los “si” a la independencia superaran a los contrarios a ella, se han dirigido a la señora Colau, alcaldesa de Barcelona, para pedirle que talase los árboles de la Diagonal para que, en el caso de que los tanques del Ejército llegaran por ella “poder advertir a los ciudadanos catalanes antes de los pillen de sorpresa”. Les aseguro que, cuando he leído la noticia, he pensado que se trataba de una broma, pero, cuando he releído el texto, por increíble que pueda parecer y por alucinante que sea tamaña idea, ha resultado que, en efecto, así ha sucedido. Es cierto que el artículo 8º de la Constitución contempla la posible intervención de las fuerzas armadas en el caso de que corriera peligro la integridad del Estado español y que el Art. 155, del mismo cuerpo legal, establece las medidas que puede tomar el Estado en el caso de que los gobernantes autonómicos se sobrepasase en el ejercicio de sus atribuciones; sin embargo, parece que existen procedimientos de menos envergadura y puede que más eficaces para conservar el orden e impedir que los separatistas se salgan con la suya.

Fuere como fuere, lo cierto es que un grupo de ciudadanos ha emprendido una campaña en internet para pedirle a la alcaldesa “que pode los plátanos de la Diagonal, porque resulta que tapan las cámaras de tráfico del ayuntamiento y, de paso, impedirían otear la llegada de los tanques”. Esta plataforma de reivindicaciones ciudadanas asegura que: “El 27S está a la vuelta de la esquina y necesitamos más que nunca una visión óptima de las cámaras que ofrece el Ayuntamiento de Barcelona para poder avisar a toda la población, antes que nadie, de la entrada de los tanques por la Diagonal…” Ante semejante astracanada se nos ocurren algunas reflexiones. Recordamos lo que sucedió el 23F, cuando el Parlamento fue asaltado por la Guardia Civil, en el intento de golpe de Estado, cuando la noticia salió en la TV y en las radios, cientos de “valientes” del PC y otras formaciones de izquierdas, residentes en Barcelona, salieron disparados en dirección a la frontera francesa. Nadie pensó en defender Catalunya.

Recordar, también, lo que dijo el general Rojo (republicano) respecto a la entrada de los nacionales en Barcelona: “Unidades enteras, como un batallón de carabineros al completo de cuadros y efectivos, se le dotó de armas al entrar en línea en los altos del Garraf, no soportó ni 10 disparos de artillería, desapareciendo pulverizado antes de tomar contacto” El 26 de enero de 1.939 las tropas del general Franco entran en Barcelona sin tener necesidad de disparar un tiro. Una nota curiosa: 251 ciudadanos se sumaron a la petición de la poda, con 249 más la poda sería un hecho. Que sepamos los plátanos todavía no se han pronunciado al respeto. Sin embargo, aparte de esta tontería en la que han incurrido algunos, es cierto que cuando se trasladaron por Barcelona, hace ya un tiempo, un transporte de tanques sobre camiones ya hubo protestas y, lo mismo ocurre, cuando algún avión militar ha sobrevolado la ciudad, algo que no ocurre desde hace años.

Sin embargo, no se puede negar la sensibilización de muchos ciudadanos que parece que siguen pensando que lo de Catalunya independiente tiene porvenir y ya piensan en lo que va a suceder el día después de las votaciones. En todo caso es evidente que, sin que sea preciso que nadie se alarme, lo cierto es que si Catalunya intenta declarar su independencia, los precedentes así lo vienen avalando, alguien va a tener que responder del estropicio y si, algunos pensaran que están en condiciones de amenazar con acciones de represalia si la legalidad constitucional debe hacerse efectiva con la suspensión de la autonomía, tampoco debe dudar de que la Ley será restablecida con o sin Ejército y, los culpables, es posible que acaben veraneando en alguna de las “residencias” que el Estado tiene destinadas para albergara a este tipo de “huéspedes”. No creemos que sea preciso que se acuda a tales métodos, porque esperamos que el sentido común haga ver lo absurdo de un desafío semejante, cuando es evidente, y en este sentido se han pronunciado, ningún país de Europa aceptaría que Catalunya se separara de España.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con asombro como, a medida que se acercan los comicios catalanes, una parte de los ciudadanos parece que todavía sigue esperando imposibles. Lo malo de todo este asunto es que, tanto Mas como su compañeros de filas, han levantado falsas expectativa a los independentistas catalanes, haciéndoles creer que van a obtener una independencia que, en ningún caso, van a poder ganar. Claro que si las cosas se ponen muy mal…
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