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Etiquetas:   Disyuntivas   -   Sección:   Opinión

Vaivén descompensado

Rafael Pérez Ortolá
Rafael Pérez Ortolá
lunes, 11 de febrero de 2008, 08:50 h (CET)
Las diversas informaciones nos llegan en oleadas, con intereses cambiantes.Si van y vienen, ¡menos mal!. La gravedad se instala cuando, ¡Sólo van! o ¡Sólo vienen! Y eso, en tantos avatares como dé de sí cada día.

La variación inestable y el movimiento alternativo son los constituyentes del concepto de vaivén. Cuando se ha establecido este tipo de desplazamiento, unos mantendrán la regularidad en su devenir y los comportamientos irregulares se irán añadiendo en otras condiciones. Más o menos irregulares en definitiva. Ahora bien, va y ven, representan su composición ineludible; si no va, o no viene, el concepto ya pasó a ser otra cosa. A pesar de las posibles irregularidades, se presuponen OSCILACIONES relativamente espontáneas.

Estos cambios de posición o de dirección, que de todo habrá, por unas cuestiones u otras; ocurren y son apreciables en las muy variadas facetas de la vida. Desde las famosas RACHAS que todos pasamos, acontecimientos naturales cambiantes y tendencias generales inconstantes. Hasta otras facetas más artificiales y por ello mismo, más provocadas por los cuitados intereses del entorno social. En este se erigen con fuerza inusitada los emporios económicos, engranajes informativos o ideologías que descendieron desde los altos niveles a los más rastreros. ¿Dónde quedó en todo esto la espontaneidad?¿Se anuló totalmente el vaivén?

Echemos una ojeada a los POLOS INFORMATIVOS de la sociedad y el vaivén será ostensible o no según las consecuencias que podamos entresacar después de la excursión. Para ello me voy a centrar en cuatro polos bien establecidos, cuyo funcionamiento y repercusión será materia abierta para la discusión, o aún mayor para la imaginación y la creatividad. La ojeada podrá servirse también de otros aspectos diferentes; de ahí la imposibilidad de un planteamiento cerrado. De momento atendamos a los 4 polos aludidos:

I. DOMINIO y MASIFICACIÓN. Cuando un dato o una noticia entró a formar parte de un conglomerado constituido por gran número de componentes, muchos datos, muchas noticias; donde la dirección y control se ejerce en nombre de ese conglomerado y sus dueños. Se promueve un dueño de los contenidos, y un amo a su vez, para diseñar los objetivos, modificar parcialmente los contenidos o tergiversarlos al completo; bastará con leves cambios del enfoque. Aquí se ubican los imperios mediáticos, con sus monopolios de tratamientos y tendencias. En esa medida, deslizados de forma sibilina hacia la desinformación y los abusos. Esta polarización comprende también a las esferas políticas más inmediatas y a las agrupaciones ciudadanas con cierto poder. Se ofrece la información considerada como oportuna, se prepara la dosis conveniente. Las parcelas del ciudadano están esclavizadas bajo esos amos. La educación libre y la moral consiguiente, fuertemente resentidas.

II. INFLUENCIAS. Regueros de transmisión. Ante la imposible objetividad al completo, se buscan y establecen áreas de contacto, verdaderas confluencias de sensibilidades. Sus resquicios alcanzan a los medios informativos típicos, pero también a otras áreas de influjos menos coartados por las estructuras. En esa búsqueda de afinidades se abre camino una participación más accesible a los ciudadanos. Es decir, se informa desde la ciencia, las especialidades culturales o desde publicaciones autónomas; con un denominador común definido por un menor atosigamiento. Cada reguero no es suficiente de manera aislada para considerar su bondad informativa. Su multiplicidad les aporta el índice más fehaciente de libertad, sin que sea completa. Pueden filtrarse líneas de información que se consideraban indeseables por parte de los grandes poderes. ¿Qué intensidad podrán alcanzar estas influencias y regueros?

III. ESPONTANEIDAD. Con la consiguiente atomización. Los portadores de información a nivel de pequeños núcleos, cuasi individuales o muy esporádicos, lo tienen francamente difícil. Ya de por sí, los conocimientos son exigentes y los medios costosos. Si la introducción de esas influencias segmentarias supone exigencias y dificultades; se liberan en cambio del dictamen sin cortapisas de unos gestores potentes. Por otra parte, esa aportación de datos, conocimientos y comentarios, primordialmente de forma aislada, tropieza con la consecuente dispersión que dificultará su difusión. Sólo Internet y sus núcleos han paliado recientemente estas dificultades. Sobre todo a fuerza de ampliar y multiplicar las fórmulas de acceso a esas emisiones de datos.

IV. AUSENCIAS. Tres situaciones principales abocan a la falta de una información merecedora de ese nombre. Por la fuerza contraria debida a la opresión y el desdén de los grandes monopolios, por la excesiva pequeñez de unos datos minúsculos que pasan desapercibidos o, simplemente, por que no exista un material del que se pueda decir nada. Con unos responsables u otros, hemos arribado al polo de las carencias. ¿Nada que plantear?¿Nada que discutir? Sin embargo, ese mismo vacío origina una plaga de interrogantes; estos se convierten en el primordial componente de esos ambientes. ¿NO habrá ninguna información por pequeña que sea?¿No seremos capaces por incapacidad o desidia de captar las ondas de cada área?¿Se tratará de una mera apariencia pergeñada por el gigante manipulador de turno?

No se estaría del todo mal si en estos ámbitos de las áreas del comportamiento informativo, las posiciones no fueran tan fijas como en realidad lo son. El clan poderoso no se apea de un pedestal inexpugnable y el débil no dejará de serlo con facilidad. Se repite una monótona canción, donde suena el principal dominador, mientras los polos restantes pierden protagonismo. En cuanto al número de componentes, desde el polo I al IV, se van incrementando; los poderosos no desean aglomeración en el pedestal, sus potencias pretenden disfrutarlas entre pocos. Si planteamos la calidad de lo transmitido y su sinceridad, las cuantías seguirán otros órdenes. El péndulo de las potencias va directo al grupo I y el vaivén queda amputado en un "va" solitario de una sóla dirección. ¿Queda algo de autenticidad?

El péndulo se aquietó adosado a las paternalistas prebendas de los potentes empresarios, sin apreciar su agostamiento progresivo. La frescura del dato sincero se adobó con los condimentos acomodaticios. Las ventajas de aquella fuerza se difuminan por el camino.

Si los regueros de menor calado, los informadores aislados y el silencio, supieran inculcarnos el paraíso de las PREGUNTAS, no importaría el péndulo. Preguntas por la vida, la corrupción, la muerte, los sentimientos y la cordura ... serían más valiosas. Me gusta el péndulo que va y viene, eso de quedarse sólo allá …

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