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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Hay demasiada candidez en la cruzada del papa Francisco?

Miguel Massanet
domingo, 13 de septiembre de 2015, 08:28 h (CET)
¿Cuánto hay de kitchnerismo en las actuaciones del nuevo papa Francisco y cuánto de apresuramiento en algunas de las últimas decisiones que va tomando? Es evidente que su concepto del capitalismo deja mucho de ser favorable al mismo, pero muchos pensamos que, en ocasiones, es peligroso intentar desmontar un sistema que lleva siglos existiendo, con todos sus defectos, antes de encontrar otro que sea capaz de mejorarlo, que garantice el progreso de la humanidad como hasta ahora vienen consiguiendo el régimen de libre mercado; libre competencia; economía privada v/s la economía estatalizada que mucho tiene que ver con los conocidos y tristemente renacidos sistemas comunistas que, hasta ahora, y véase el ejemplo de las sociedades americanas donde rige el comunismo bolivariano, a lo único que viene conduciendo es a que se hayan sustituido, en dichos “paraísos progresistas”, a los grandes banqueros, los directivos de grandes empresas, a los grande inversores y las grandes entidades dedicadas a la investigación y al I+D+i ,así como a la producción rentable de nuevos productos que forman parte de todo aquello que genera riqueza y, en consecuencia trabajo y bienestar para el pueblo; por dictadores, opresores y totalitarios que, lo único que consiguen, es perpetuar la miseria en sus países, a la vez que ellos se enriquecen.

Puede resultar muy aleccionador que se critique a los que ganan muchos millones mediante la explotación de un negocio, pero también se debe considerar que, con toda probabilidad, están proporcionando miles de puestos de trabajo para personas que, a la vez, son las que generan la demanda de bienes de consumo o de otra índole, lo que aumenta las ventas con lo que se crea este círculo virtuoso en el que la iniciativa privada pone en marcha el desarrollo industrial y comercial del país, para el que es preciso la financiación de los bancos y de las entidades crediticias, a las que también acuden los particulares para financiarse y financiar las adquisiciones de viviendas, coches, etc. que, a la vez contribuyen a la creación de cientos de miles de puestos de trabajo. La historia nos viene demostrando, y el Papa Francisco seguramente tiene experiencia de primera mano, que todos los peronismos, los regímenes intervencionistas de la propiedad privada o los que han decidido asumir la dirección económica de los países, no han conseguido más que llevar a sus pueblos hacia situaciones de pobreza y suele suceder que, en muchos casos, los que se enriquecen desmesuradamente, a costa de los ciudadanos, sin que consigan mejorar sus condiciones de vida, son los autócratas que ostentan el poder como ha sido el caso de los hermanos Castro en Cuba, que gozan de una muy saneada e importante fortuna.

Preocupa que, en tan poco tiempo de este pontificado, la Iglesia (que tantas cosas tiene que ir corrigiendo) haya abdicado, al menos a la vista de muchos fieles, de todo aquello que ha venido siendo su esencia durante muchos años. Es una cuestión que confunde que, lo que durante años no ha sido prohibido a los católicos y siempre fue perseguido, con suma dureza, desde el Vaticano; de pronto se haya convertido en algo aceptable que, ni siquiera impide la comunión, como es el caso de los divorciados y unidos a otras personas. Lo mismo se puede decir de los homosexuales, algo que nunca fue admitido por la Iglesia y que, de pronto, parece que a criterio del clero son personas a las que se las equipara con los heterosexuales. Uno se pregunta, alarmado, si en la lista de condenados al infierno (falta saber si existe tal lugar), en la que la iglesia ha venido anotando tantos nombres durante siglos y siglos, vistas las novedades sobre el tema, se le deberían borrar muchos de los que fueron incluidos, como condenados, por estos pecados mortales que ahora se ven con mejores ojos.

Un obispo de Hungría, Laszlo Kiss-Rigo, se ha rebelado contra la excesivamente favorable posición del Papa Francisco con respecto a que las oleadas inacabables de refugiados procedentes de Irak y Siria, a los que parece que ahora se les añaden, mezclados entre ellos, los que vienen de Afganistán, hayan decidido emigrar a Europa. Dice el obispo Laszlo que el Papa “Se equivoca, esto es una invasión”. El obispo Laszlo dijo que el Papa estaba equivocado, precisando que los refugiados “vienen aquí con gritos de Allahu Akbar ( Alá es grande), dispuestos a tomar el control”. Se ha comprobado que muchos llegan con mucho dinero y que los hay que rechazan y desprecian las ayudas que se les ofrecen. El citado obispo, conocedor de la verdadera situación en la que se encuentra Hungría, su país, insiste en que muchos, bajo la imagen de refugiados, “se comportan de una forma arrogante y cínica”.

Lo que sí es evidente es que, no se trata sólo de acoger unos cientos de miles que se agolpan en las fronteras con Turkía o Grecia, que huyen de los terrores del Esadex; porque ello es sólo la primera andanada a la que van a seguir, a causa del efecto llamada y de la postura un tanto irresponsable de la señora Merkel, que ha desatado los demonios de la caja de Pandora al proclamar, a los cuatro vientos, que Alemania se ha convertido en la nueva “tierra prometida” para todo aquel que sea un refugiado político. Yo no sé si el bondadoso papa Francisco ha valorado las consecuencias de pedir que se acoja a cualquiera que venga de Asia o África, si, como es seguro que va a pasar, se producen problemas de adaptación ( no olvidemos que son musulmanes que van a ser acogidos por comunidades mayormente cristiana) de lenguaje, de encontrar trabajo, de recibir alojamiento ( ahora puede haber muchas personas caritativas que se ofrezcan a hospedar a algunos de los venidos, pero todos sabemos lo difícil que se hace la convivencia debajo de un mismo techo con la propia familia y ya no digamos con personas de otras costumbres, religiones e idiomas). Veremos lo que ocurre en Alemania si, como dicen, piensan acoger a más de 400.000 inmigrantes.

No es ninguna noticia nueva lo que les viene sucediendo a los católicos que viven en Libia, en Irak y en Siria, donde son vejados, torturados, violados y finalmente asesinados. Nadie nos puede garantizar que entre los cientos de miles que cruzan, sin control alguno, las fronteras de Europa, no entren cientos o miles de yihadistas, perfectamente aleccionados, expertos en actos de terrorismo y sin otra idea en su cabeza que sacrificarse en nombre del Islam. Con todas las policías europeas en estado de alerta pasó lo del semanario satírico francés, sin que pudiera ser evitado; lo mismo que los crímenes del mercado judío de la misma nación. ¿Qué sucedería si, todos estos extranjeros asiáticos que nos invaden, se dedicaran a organizarse, al menos una mayoría de ellos, para convertir a Europa en un nuevo polvorín, al estilo islámico?

La clave está en que ni los EE.UU ( el señor Obama se ha mostrado “espléndido” cuando ha anunciado que la poderosa nación que preside va a hacer el esfuerzo de acoger a ¡10.000!) ni la OTAN ni ninguna de las naciones que pertenecen a ella está dispuesta a acabar de verdad con el ISIS, que es con lo que se evitaría que nadie tuviera que salir de su país y se podría devolver a sus procedencias a los que, valiéndose de su estatus de acogidos políticos, han entrado como refugiados. El miedo cerval de todos los mandatarios europeos, el mismo que demostraron en cuanto Rusia se apoderó de Krimea, hace que nadie ose en enviar un soldado nacional a luchar contra los bárbaros del EI. Otro de los errores de esta agrupación de naciones que nunca consigue ponerse de acuerdo en nada, hasta que se vea con la amenaza a las fronteras de sus países.

El Papa dice que dará ejemplo. Es posible que en todas las iglesias se acoja a unos pocos inmigrantes y que en el Vaticano, en un gesto simbólico, también se acoja a unos cuantos. Todo esto está muy bien y el pedir a las empresas capitalistas de Europa que se conviertan en ONGE también parece una idea muy caritativa, sólo que ¡irrealizable! No es posible intentar cambiar el mundo desacreditando a los mercados y el sistema de la competencia cuando, para ello, se acude a promocionar a otros tipos de sistemas que vienen demostrando, a través de la Historia, que allí donde han dominado lo único que se ha producido ha sido miseria, opresión, injusticia, y totalitarismo al estilo de Venezuela o de la antigua URSS. Todos mis respetos en lo religioso para SS. el Papa, pero debo discrepar en que volvamos a los sistemas del tipo Podemos, para conseguir una supuesta igualdad que nunca, estamos en un mundo de egoísmos y pecadores, se llegará a conseguir.

O así es como, desde la óptica de un ciudadano de a pie, vemos con preocupación como, con toda la buena fe del mundo, se puede contribuir a un nuevo desmoronamiento del actual “Imperio de Occidente”.
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