Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil
15º ANIVERSARIO
Fundado en noviembre de 2003
Opinión
Etiquetas:   Al aire libre  

Casi, casi le sale bien a ZP

Pascual Falces
Pascual Falces
sábado, 9 de febrero de 2008, 10:38 h (CET)
Y, de pronto… salió por los toriles escarbando y bufando el berrendo de la Economía. Esta metáfora viene a cuento de las acrobáticas payasadas y avatares que Rodríguez Zapatero viene ofreciendo ante las gradas del espectador objetivo desde que ocupa, democráticamente, la Presidencia del Gobierno de España y con el fin de sostenerse en ella. Conocido es la semejanza que, desde sus primeras actuaciones en tan alto cargo, se le aplicó con Don Tancredo. Un zapatero –curioso, ¿no?- valenciano, de finales del siglo XIX, que, para mantener su familia se hizo torero según un particular estilo por él inventado, muy alejado de las normas clásicas del toreo y que le hizo famoso. De ahí, el “tancredismo” como actitud ante la vida y en cualquier clase de acontecimientos. Consistía, tal modo, en permanecer impasible en mitad del ruedo y sobre un pequeño pedestal, “convencido” de que el cornúpeta si no se le provoca, no ataca.

De alguna manera, aquel remedo del “arte” se sustentaba en “ignorar” la presencia e intenciones del toro en la plaza. Se adelantó a la recomendación, tan actual, y tan utilizada como políticamente correcto, de que “no se debe hacer juicio de intenciones”. Allá ellos y la “intención” que lleven detrás de tal argumento dialéctico. ¿Es que a estas alturas de la Historia de España se puede desconocer la fiereza del toro de las ganaderías dedicadas desde hace siglos a criar animales cada vez más bravos y de contundente embestida?

En la reciente entrevista concedida a Luis del Olmo, Zapatero ha ejercitado su “tancredismo” de equivalente modo al que viene ofreciendo ante el “respetable” desde marzo de 2004. Impasible, y con los brazos cruzados –nunca mejor dicho-, reconoce que "No estamos en una crisis económica, tenemos alguna dificultad que nos viene de fuera" Es decir, que no existe tal toro, sino que es uno que han traído desde lejos; asombroso. Y, a continuación, da otro de sus impasibles pases ante la embestida del crecimiento del paro en nuestro país ignorando que existan parados: "Son personas que se han apuntado al paro, que no es lo mismo, porque al paro se apuntan personas permanentemente en busca de empleo" ¿Se acepta la inscripción como “parado” de alguien que está colocado? De pasmo.

Estos son los últimos botones de muestra de la imitación política de Don Tancredo, que, en su tiempo, llegó a gozar de cierta fama, y fue contratado en distintas plazas durante unos años. Aspecto en el que no resulta equiparable a Zapatero, que ha provocado el tedio, y en consecuencia, la indiferencia. Incluso los espectadores de Cuba, poco antes de su Independencia, pudieron disfrutar de los escándalos que con su presencia en la arena acarreaba el de la ciudad del Turia.

Más, alecciona seguir hasta el final la “carrera” del zapatero valenciano. El hombre se hizo popular y ganó dinero -faltaría más, la llamada “fiesta nacional” es, sobre todo, espectáculo-, hasta que una calurosa tarde de festejo, entre el público que demostraba su disconformidad del modo habitual ante tal comportamiento –ya se sabe… unos en su padre, y otros en su madre-, surgió lo imprevisto. Al acostumbrado lanzamiento de almohadillas, que junto a los aplausos cosechaba habitualmente, algún gamberro, algún “violento” que se diría ahora, en su Valencia natal, irritado, le lanzó un pesado orinal de loza que para tal intención había llevado consigo. El objeto dio de lleno a Don Tancredo en la sesera y, desgraciadamente, hizo necesario su ingreso en el hospital donde fallecería horas después por un traumatismo cráneo-encefálico cerrado. Si no es por ese energúmeno, las cosas casi, casi le hubieran salido bien. ¿Será la economía el equivalente del orinal?, como “se dice que le dijo” Bill Clinton a Bush padre, al derrotarlo en las elecciones.

Noticias relacionadas

Monumento al abuelo desconocido

Hemos visto abuelos que han sido el fiel guardián de sus nietos, horas y horas del día dedicadas a ellos, sin descanso ni pausa

120 años del arriado de la bandera española en La Habana

La ceremonia que simbolizó la renuncia de España sobre Cuba

Bersuit Vergarabat y el museo de grandes decepciones

Proyectos artísticos como Bersuit Vergarabat ayudan a transitar por este mundo aciago

Los taxistas, Ávalos (Fomento) y el control de los alquileres

“En el mejor de los casos, la consecuencia de fijar un precio máximo a un artículo determinado será provocar su escasez.” Henry Hazlitt

Foro de Davos y globalización

Es positivo que se reúnan muchos jefes de gobierno de todo el mundo
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris