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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Qué espera conseguir el clero catalán?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
viernes, 8 de febrero de 2008, 03:21 h (CET)
Es evidente que en este país en el que vivimos las paradojas son el pan nuestro de cada día y, al recordar esta frase de la segunda parte de la oración del Padre, se nos viene a la mente esta particular, por llamarlo de alguna manera, reacción del clero catalán a la nota de la Conferencia Episcopal. Todos sabemos que en la Santa Cena hubo un traidor que fue quien vendió a Cristo, por la mísera cifra de treinta denarios,. a los judíos para que lo hicieran ajusticiar por Poncio Pilatos; pero uno se pregunta si es posible que, en la Iglesia española de hoy, un grupo de obispos y clérigos se atreva, anteponiendo sus sentimientos catalanistas o vascos al bien de sus feligreses o, mejor dicho, de las almas de sus feligreses; a darles armas a los socialistas, los comunistas y separatistas para que puedan cargar sobre el resto de los Obispos de la Conferencia Episcopal, proporcionándoles argumentos y municiones para desacreditar lo acordado por la gran mayoría de los prelados que representan al resto del clero español.

Uno, ahora que está de moda eso de la Memoria Histórica, quiere recordar algo que sucedió al principio de declararse la Guerra Civil, en julio de 1936, cuando las hordas izquierdistas, armadas por el ejército, irrumpieron en iglesias y conventos, incendiándolos y asesinando a los curas y monjas que en ellos habitaban, sin el menor escrúpulo. No obstante, la escabechito de Obispos que se llevó a cabo por las turbas incontrolado, vean por donde, precisamente el cardenal catalán, Vidal i Barraquer, de tendencias separatistas y rival del cardenal Gomá por aspirar al primado (recuerdan el pasaje bíblico de Jacob y Esaú) fue capturado por las izquierdas en Poblet, junto con el obispo auxiliar, Manuel Borrás. Se dice que fue Companys quien intervino para salvarle la vida pero, sin embargo, dejaron a su suerte a Borrás que, al parecer fue asesinado. Un episodio no muy ejemplarizante para la iglesia catalana y que da un perfil, como el de la iglesia vasca (una parte del clero vasco se quedó con el Gobierno separatista, cerrando los ojos ante la masacre sus compañeros sacerdotes asesinados en el resto de España)no muy católico.

Cuando uno lee en los medios de comunicación catalanes las declaraciones del Abad de Montserrat, ¿quién le habrá dado vela en este entierro?, se maravilla de que este privilegiado clérigo, que presume de tener contactos directamente con el Vaticano, se salga por peteneras desautorizando lo dicho por la conferencia episcopal y reclamando que “hay que buscar la paz por todos los medios”, “que ningún partido pretenda tener la exclusividad del Evangelio”. O leemos las declaraciones del cardenal Sistachs en TV, y vemos como una persona, aparentemente, tan sosegada se excita cuando reclama la libertad de la comunidad católica para votar a cualquier partido y observamos que, juntamente con el obispo de la Seu, coautores ambos de la nota de la Conferencia Episcopal del jueves; cuando han regresado a sus respectivas sedes, lo primero que han hecho es lanzar cargas de profundidad contra aquello que contribuyeron a redactar. Nos preguntamos ¿hasta que punto tienen derecho, estos señores, a enmendar la plana a una mayoría que fue la que acordó la publicación del referido escrito?

Porque uno, en su ignorancia, se pregunta, ¿Cómo un cardenal y un abad de la Iglesia Católica y Romana, puede aceptar que un católico vote a un partido que tiene entre sus finalidades reformar la ley del aborto para que se pueda abortar, según se deduce de sus últimas manifestaciones, en plazos más prolongados y, por añadidura, sin necesidad de justificación alguna? O, ¿desde que punto de vista o desde que mandamiento de la Ley de Dios se puede admitir el matrimonio de homosexuales? O, díganme ustedes, como un buen católico puede estar de acuerdo con un sistema de enseñanza en el que se incluye, como asignatura obligatoria, un bodrio como la Educación para la Ciudadanía? O ¿qué se ha hecho del sexto mandamiento que parece que en muchas parroquias catalanas ha desaparecido del mapa, porque ni se habla ni se comenta, como si la lujuria y la impureza sólo fueran pecados de siglos pasados? Y si queremos asomarnos al tema del terrorismo podríamos decirle al señor Abad de Montserrat ¿si está de acuerdo con las tésis de Zapatero, respecto a que la paz se debe conseguir cueste lo que cueste aunque para ello se deba entregar a los terroristas todo el País Vasco con Navarra incluida?. Porque, si es así, podríamos también pensar que está en la onda del señor Carod Rovira que no tuvo inconveniente en pactar en Perpinya con ETA, para proteger solamente a Cataluña de los asesinatos, sin importarle lo que hicieran en el resto de España. ¿La paz a costa de ceder ante los asesinos?, ¿la paz a costa de entregar al País Vasco a los comunistas, ateos y separatistas, de los abertzales? Le pregunto al Abad de Montserrat, ¿si le hubieran asesinado a su madre opinaría lo mismo, monseñor? La paz a cualquier precio, lo siento, pero no estoy de acuerdo ni como español ni como católico.

El daño que estos capellanes, imbuidos del catalanismo acérrimo que inunda a mucha parte del clero catalán, están haciendo al resto de la Iglesia española, con las críticas solapadas pero efectivas, a la Conferencia Episcopal, no se puede medir pero, no nos debe caber duda, que ha sido mucho. La sensación que han trasmitido a los fieles ha sido de discrepancia, de primar el regionalismo excluyente al catolicismo universal; de apoyar, implícitamente, actuaciones que debieran repugnarnos a todos, como es el aborto, la eutanasia, la implantación de una enseñanza partidista y atea; la pornografía;

la rendición ante ETA; la independencia de Catalunya ( con lo cual inciden directamente en una cuestión política, de cuya discusión debieran mantenerse apartados). Todo ello ha servido para que señores como Pepiño Blanco, la señora De la Vega y la ministra Carmen Chacón hayan utilizado, como arma arrojadiza contra la Iglesia española y contra el PP, las declaraciones y argumentos del cardenal Sistachs y del Abad de Montserrat, con lo cual: no sólo han conseguido lo que ellos denominan como libertad para votar a cualquier partido, sino que, de hecho, han descartado al PP como posible beneficiario de los votos de los católicos catalanes, que se han visto liberados de los cargos de conciencia que les pudieran asaltar ante las doctrinas socialistas. ¡Bravo por ustedes, señores del clero catalán; es posible que hayan rematado la faena para que ZP recupere de nuevo el gobierno de España! Luego no se quejen.

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