Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Internacional   Estados Unidos   -   Sección:   Opinión

Sin Huey Long pero con Donald Trump

Tras ocho décadas de su polémico asesinato, el legendario gobernador demócrata de Louisiana aún agita controversias en carpas republicanas
Luis Agüero Wagner
@Dreyfusard
miércoles, 9 de septiembre de 2015, 05:29 h (CET)
El alcalde de Nueva Orleans, Mitch Landrieu, acusó hace un par de semanas al candidato republicano Donald Trump de calentar en exceso la campaña presidencial norteamericana que culminará el 2016, tanto que podría llevarse muy bien con Huey Long.

Long fue aquel agitador de controversias que acabaría acabaría herido de muerte en Baton Rouge el 8 de septiembre de 1935, para fallecer el día diez, tiempo después de haber denunciado en el mismo capitolio de Washington la intervención de la empresa Standard Oil en la guerra paraguayo – boliviana entre 1932 y 1935.

Requerido sobre el sentido de sus declaraciones, Landrieu señaló que se refería a que tanto Trump como Long tenían la habilidad de convertir en excesivamente picante una campaña política.

En el momento de ser asesinado, Long estaba a punto de poner en marcha una candidatura presidencial que era acompañada por las más notorias voces de protesta que se levantaban contra el establishment por aquellos años de la gran depresión.

Cuenta el historiador Arthur Schlesinger, Jr., que el estado sureño de Louisiana era en tiempos de Long un criadero natural de radicalismo, tanto como sus pantanos de fiebre. Llegado al poder en su estado, Long se vio enfrentado pronto al establishment requiriendo a la petrolera de Rockefeller un impuesto por barril de petróleo refinado para obtener fondos con los cuales financiar programas sociales.

La reacción de la Standard no se hizo esperar, y personeros de la empresa financiaron una campaña difamatoria que llevaría a Long a un impeachment. En un importante hotel de Baton Rouge se montó una oficina abocada exclusivamente a sobornar legisladores, con la consigna de votar por la destitución de Long.

Fue absuelto tras un juicio turbulento, tan tormentoso como sus campañas políticas. Llegado a Washington tras ser electo senador, hizo temblar los confesionarios del imperio con sus denuncias sobre la guerra del Chaco, en unos discursos memorables. En Paraguay circula todavía la leyenda que su asesinato fue obra de la larga mano de los imperios petroleros, a los cuales había dejado expuestos con sus miserias al sol, y en el mismo capitolio de Washington.

Sobre su muerte, hace exactamente ocho décadas por estas fechas, existen tantas versiones como vertientes tiene el espectro ideológico. Basta leer el editorial de The Nation de aquellos días para comprender los sentimientos encontrados que su figuraba causaba:

“El asesinato del senador Huey Long despertará inmediatamente simpatía por su memoria”, decía el medio impreso, “una simpatía que no pudo haberse sentido por él mientras estaba vivo”. Más adelante, el diario reflexionaba: “El asesinato político es un crimen vil, y compartimos el pesar y la vergüenza que siente lel país debido a que Long fue derrotado por una bala y no en una competencia política abierta”. En el mismo artículo, The Nation reconocía que Long había empujado, a través de reformas en Louisiana, la simplificación de una maquinaria estatal anticuada, había redistribuido mejor la carga de los impuestos, y que su lucha por los pobres era sincera, a pesar de las pasiones distorsionadas de sus seguidores.

Sin embargo, el redactor de esta opinión se negaba a elevarlo a la categoría de mártir, dado que había sido en su opinión “el primer dictador de América”. “Su manejo del poder era sombrío y vengativo de espíritu, un desafío sensacional para la democracia. El suyo fue uno de esos pocos asesinatos deliberadamente políticos, y su vida una demostración de laboratorio de una dictadura con sus buenas intenciones, prácticas inmorales y final violento”.

El juicio es duro, pero a Huey Long le hubiera importado muy poco una embestida periodística semejante. Pocas semanas antes de ser asesinado, había ironizado con gracia sobre las coberturas periodísticas y las noticias que se publicaban en las secciones políticas de los diarios.

El 21 de agosto de 1935, tres semanas antes de su asesinato a los 42 años, Long habló ante los periodistas acreditados en el Congreso, bromeando sobre las notas que éstos publicaban con frecuencia para halagar al poder. “Hace años me impuse la regla de no hablar en ningún banquete, pero como los periodistas han puesto esa condición a mis compañeros senadores no pude negarme” empezó diciendo.

“Muchos de los bellos discursos que leemos en el Registro del Congreso son en realidad escritos por los periodistas oficiales. ... Ellos son los que convierten los discursos en extraordinarios, los senadores se convierten en estadistas y como oradores superan a Demóstenes. Recientemente, leí mi propio discurso en el Senado de hace un tiempo , y el lenguaje era tan perfecto, y las palabras tan pomposas que lo envié a mi esposa para que lo lea y compruebe lo mucho que mi lenguaje había mejorado desde que llegué a Washington. Ella no me creyó y me dijo que quería conocer a esos periodistas tan maravillosos que son capaces de citar al pie de la letra la Biblia y encajarlas perfectamente en tus discursos”.

Cualquier similitud con la forma en que los auspicios y pautas oficialies modifican el matiz, contextualización y tono de las noticias no es ninguna coincidencia.

Es evidente que la imagen de Long ha pasado por otros tantos filtros opuestos para halagar a sus detractoes, de la misma manera que los cronistas del congreso maquillaban sus discursos porque era su trabajo. Sigue sucediendo ochenta años después, cuando a falta de Huey Long tenemos a Donald Trump.
Comentarios
Escribe tu opinión
Comentario (máx. 1.000 caracteres)*
   (*) Obligatorio
Noticias relacionadas

Donde le duele al nacionalismo: enseñanza e idioma.

“Lo que se les dé a los niños, los niños darán a la sociedad.” Karl A. Menninger

En las cuestas arriba…

Esta frase formaba parte del aserto de un hombre admirable por sus sentencias. Cuando hablaba “subía el pan dos reales”

¿Inmigración sin filtros? La criminalidad se instala en España

“La inmigración ilegal es la crisis de nuestro país. Es una puerta abierta para las drogas, criminales y terroristas potenciales para entrar en nuestro país. Se está agotando nuestra economía, añadiendo los costes de nuestra justicia, la salud y los sistemas educativos.” Timothy Murphy

¡Casualidades…des……des………des!, con eco

El Destino no está siendo especialmente amable

Cerdos y tirantes

Decía Pablo Iglesias en algun reunión con sus amiguetes de la kale borroka que había que “cazar fachas”
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris