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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   Cataluña   -   Sección:   Opinión

Primer aviso para navegantes separatistas

“Si todo el mundo cumple con su deber, el Ejército no intervendrá”, dice Morenés
Miguel Massanet
miércoles, 9 de septiembre de 2015, 04:42 h (CET)
Tal y como hemos venido anunciando a lo largo de este último año, empiezan a producirse los efectos de una política de apaciguamiento, diálogo, cesiones y concesiones, a través del FLA de más de 40.000 millones de euros para que, en Catalunya, la Generalitat pudiera pagar a sus proveedores, entre ellos a los farmacéuticos que, a pesar de las sucesivas inyecciones de efectivo por parte de Estado, todavía siguen sin cobrar lo que se les viene debiendo. Curiosamente, durante todo este tiempo, el señor Mas y los separatistas que lo apoyan, han ido gastando parte del capital recibido en crear estructuras en principio previstas para “cuando Catalunya sea un estado libre”. El señor Rajoy ha estado prestando oídos sordos a todas las advertencias que se le venían haciendo y haz mirado hacia el otro lado cuando, el Gobern catalán incumplía, con rara persistencia, todas las sentencias que, sobre la aplicación del Estatut y la enseñanza de la lengua castellana, se iban produciendo, tanto en el TC como en el Supremo y en el propio TSJC, demostrando con ello lo poco que les importaba a los de la Generalitat el someterse a las leyes y tribunales de justicia nacionales.

Ha llegado la hora en que todos los dirigentes de partidos políticos dejen de andarse con excusas, propuestas de arreglo imposibles, diálogos de sordos o federalismos que para nada servirían ante un separatismo pertinaz, extremista y anticonstitucional que, como se le ha permitiendo, ha ido subiendo de tono sus amenazas, su descaro y sus bravatas ante el Estado de Derecho, de modo que ha llegado el momento (todos menos los que nos gobiernan lo estábamos viendo venir inexorablemente) en el que ya no caben paños calientes, ni hacerse el sordo ni mostrarse negociador con quienes no quieren negociar, sino que piden la rendición incondicional de la nación española ante la bandera “estelada” y las bravatas de una colección de traidores, con los que no cabe otra conducta que aplicarles los mecanismos previstos en nuestra Carta Magna y usar, con urgencia, el artículo 155; algo que se ha venido retrasando a pesar de que, los sediciosos, han manifestado públicamente su intención de separar a Catalunya de España.

Es evidente que ya no valen políticas dilatorias, posiciones equívocas e intentar escurrir el bulto con soluciones a largo plazo como, en todo caso, sería la propuesta socialista, eminentemente electoralista, de pedir la reforma de la Constitución para propiciar un estado de tipo federal. Las autonomías son suficientemente independientes y gozan de libertad bastante para gobernarse con efectividad, sin que sea preciso darles más facultades debido a que, en casos como el de Catalunya, ya tienen concedidas más facultades y cesiones que los propios Länder alemanes. Quedan apenas unos días para que las elecciones autonómicas tengan lugar en esta autonomía catalana y, cada día que pasa, son más los signos, las provocaciones, las amenazas y la propaganda desvergonzada que todos los periódicos, entre ellos La Vanguardia, la televisiones autonómicas y los propios candidatos, están utilizando para movilizar a sus adeptos. Ya no hablemos de la lista unitaria, en pro del sí, de los señores Mas y Junqueras, que están utilizando todos los medios a su alcance para crear, ante una Junta Electoral aparentemente fuera de la realidad, un ambiente favorable entre los ciudadanos para votar el sí a su propuesta de escisión; diciéndoles que la separación es factible y que, además será un éxito para Catalunya y los catalanes.

Saben, perfectamente, que se van a quedar fuera de Europa, que van a tener que aumentar los impuestos, que es muy posible que no puedan pagar las pensiones sin la ayuda del Estado español y que, con toda probabilidad, si se les permitiera que formaran un gobierno de cariz independentistas les iba a ser muy difícil el ponerse de acuerdo entre ellos, debido a que la plataforma por la independencia de Catalunya es una unión circunstancial de distintas sensibilidades políticas y en la que se encuentran mezclados, por su catalanismo separatista, tanto señores de derechas, de izquierdas o ácratas convencidos y, todos ellos, de que ello es posible; sin contar con los de Podemos que querrán llevarse la presa a su redil comunista. La sociedad catalana ya está quebrada, se ha producido el enfrentamiento dentro de las propias familias, donde salen a relucir las diferencias entre catalanistas y españolistas. El primer efecto negativo de esta locura.

El pueblo español ya está harto de aguantar las salidas de tono, las amenazas, las descalificaciones y las acusaciones de los gobernantes catalanes, acusando al resto de la nación de robarles. Ya se empieza a notar el fastidio y el repudio contra el separatismo de los catalanes incluso en los eventos deportivos. El señor Piqué, un buen jugador de fútbol, pero un separatista acérrimo según declaró públicamente, viene siendo objeto de silbidos y broncas en todas sus actuaciones junto a la Roja. La culpa no la tienen los españoles, que manifiestan su descontento contra un antiespañolista declarado; la tiene el señor Del Bosque y la Federación Nacional de Fútbol por citarle para un partido internacional cuando saben, positivamente, que los verdaderos españoles no lo van a consentir. Ha llegado el momento de que los separatistas entiendan que, con sus pretensiones, no pueden, a la vez, aprovecharse de formar parte de un conjunto que defiende el nombre de España y, a sus espaldas, denigrarla.

Hoy nos hemos enterado de que una lista numerosa de futbolistas y personas íntimamente ligados al deporte, junto a pilotos de rally o tenistas, han dado su apoyo a una plataforma independentistas, “Guanyarém”, que se presentó este lunes en Barcelona. Entre ellos se encuentran jugadores de la selección española. Todos ellos ha suscrito una declaración, victimista como ya resulta habitual en Catalunya, hablando de “los agravios” que sufre el deporte catalán y que, por eso, piensan que “unidos” serán capaces de “defender el deporte catalán” ¿De qué se tienen que defender si no es de ellos mismos? Es posible que sigan pensando que van a jugar en la liga española si se separan de España o que van a continuar percibiendo los sueldos de escándalo que actualmente cobran, si sus partidos tienen que ser con el Hospitalet o con el Girona. Porque eso de jugar en las ligas europeas puede que no sea más que un sueño, debido a que no es probable que la CE quiera ser cómplice de una nación desgajada de otra, cuando este problema tanto Francia como Italia e Inglaterra lo tienen latente dentro de sus propios países.

Hoy, por primera vez en todo este proceso, durante el cual se había evitado toda mención al Ejército, el señor ministro de defensa, de una forma muy diplomática, ha dejado caer una frase que empieza a indicar que algo se está moviendo en España y que es posible que ya existan presiones por parte de todos aquellos que estamos en contra del separatismo catalán, para que se ponga freno a tanta provocación, se deje claro donde está la línea roja que no se puede traspasar y se advierta seriamente de que, en ningún caso y cualesquiera que fueren los resultados de los comicios autonómicos catalanes, ni el señor Masa, ni el señor Junqueras ni ningún separatista que intente, como vienen haciendo, tratar a la bandera española como un trapo y hacer mofa y befa de nuestras instituciones, va a recibir su merecido en forma de que se le aplique la ley con todas sus consecuencias. El Ejército, sólo si “todo el mundo no cumple con su deber” como dice el ministro de Defensa, señor Morenés.

Se trata de unas elecciones para dotar al Parlamento Catalán de nuevos representantes del pueblo y nada más. Toda pretensión de sacar otras conclusiones de los comicios estará inevitablemente fuera de la legalidad y los que se atrevan a vulnerarla como, en su día lo hicieron los señores Maciá y Companys, debería tener la misma respuesta del Estado español que, para esto están las leyes penales y los jueces. Para aplicarlas.

O así es como, señores, desde la óptica de un ciudadano de a pie, debemos denunciar las contemplaciones y cesiones que hasta ahora se ha tenido con los que intentan romper España y infringir la Constitución. Somos muchos, millones los españoles que no queremos ver la fragmentación de nuestra patria y muchos, también, los que queremos que se hagan respetar, con todos los medios al alcance de la legalidad, las leyes y el estatus de una España unida desde hace más de 600 años. Toda otra consideración huelga.
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