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¡Se equivoca ZP si quiere enfrentarnos! No menosprecie a los católicos

Miguel Massanet
Miguel Massanet
miércoles, 6 de febrero de 2008, 01:42 h (CET)
Bueno, bueno, bueno, la que está armando el Gobierno de ZP con la nota de los señores obispos. Por supuesto que han puesto en marcha toda su artillería pesada de descalificaciones, tergiversaciones y mal intencionadas interpretaciones para aprovechar la circunstancia para cargar contra su enemiga ancestral, su asignatura pendiente y su mayor motivo de reconcomio e incontenible rencor, la Iglesia. Por lo visto no se contentaron con la escabechina de capellanes que sus predecesores cometieron durante la contienda de 1936 (más de 6.000 asesinatos de sacerdotes), sino que ahora, en pleno siglo XXI, pretenden volver a las andadas. Lo que ocurre es que, como los pobres carecen del imprescindible talento para hablar de religión, un tema tabú para ellos, no es raro que se equivoquen y se salgan de juicio cuando se trata querer cargar las tintas sobre el documento de la Conferencia Episcopal Española. Lo primero que deberíamos resaltar es que, por lo visto, la rabia, el odio o la ineptitud, les ha impedido a estos señores socialistas atinar sobre el verdadero sentido del contenido de la circular y, mucho menos, comprender su sentido, exclusivamente, pastoral y aleccionador para la feligresía católica. Pero, como no se podría esperar menos de unos señores que todavía cultivan el rencor de su derrota en manos del general Franco; no han sabido ponerse un bozal y han tenido que salirse con su media espada, como animales de bellota, a hocicarse en el barro del insulto, la maledicencia y el exceso de autoritarismo, intentando echar sobre los obispos toda la basura que son capaces de producir sus poco brillantes cerebros.

Así nos encontramos a la señora Vicepresidente o Vice de la Vogue, como ustedes prefieran, la señora De la Vega, hablando de la “inmoralidad” de que los señores obispos hablen de ciertos temas porque, no se lo pierdan, tocan la espinosa cuestión del “terrorismo”, asunto del que, según nuestro Gobierno, está terminantemente prohibido comentar en tiempo de elecciones. Bien, si empezamos por mencionar lo de la “inmoralidad”, creo que la señora vicepresidenta debiera haberse tentado las ropas antes de entrar en tan espinoso asunto. Claro que, si se las tentase, probablemente no encontraría más que cuatro huesos resecos, pero ¡allá ella!; sin embargo, hablar de inmoralidad – palabra derivada de inmoral: “que se opone a las buenas costumbres” – es como mencionar la soga en casa del ahorcado porque, si existen en España quienes hayan contribuido con mas ahínco a promover la relajación de las costumbres, hayan insistido con mayor esfuerzo en la depravación de la moralidad y hayan obtenido más éxito en corromper a nuestra juventud, permitiendo la proliferación de la promiscuidad sexual, la sodomización de la juventud y la destrucción de las barreras éticas indispensables para una convivencia entre ciudadanos; han sido, sin duda, los del PSOE, ayudados, eso sí, por las rémoras políticas que se arrastran detrás de ellos intentando chupar de las ubres de la vaca. Porque, señora De la Vega, ¿qué consideraría usted más moral negociar con unos criminales o atraparlos y llevarlos a la cárcel? Ustedes no quieren que se hable de terrorismo, porque fueron los primeros que, con mucha “moralidad” se saltaron los pactos por las Libertades y la Ley de Partidos; porque permitieron que criminales se les escaparan de las manos sólo para evitar que los de ETA se disgustaran; porque no tuvieron inconveniente en ocultar a los españoles y al PP sus manejos con los etarras y el PNV. ¿Encontrarían ustedes aceptable que los jueces negociaran con los asesinos en lugar de aplicar la ley y enviarlos a la cárcel?, ¿encontraría muy moral que se llegaran a acuerdos con los violadores, los asesinos, los pederastas, para permitirles irse de rositas?

Si ustedes tuvieran un ápice de sentido común y vergüenza, no hablarían de inmoralidad porque durante todo el tiempo que han estado gobernando nuestro país han actuado a su antojo, sin el más mínimo respeto por aquellos que no piensan como ustedes y, por si fuera poco, pretendiendo incriminarles por no seguirles a ustedes en sus demenciales actuaciones. El terrorismo, señores míos, ha sido uno de sus fracasos más sonados y es muy natural que se saque a la arena política para que la ciudadanía sepa que, gracias a sus falacias y sus engaños, los terroristas y el nacionalismo vasco y catalán han renacido de sus cenizas y están siendo los que obligan al Gobierno a ceder una y otra vez. ¿Qué es eso, señor Zapatero, de deslealtades, de tabús y de prohibiciones? A ustedes, y sólo a ustedes, se les puede reprochar que los terroristas no sean historia. El terrorismo es un arma legítima para criticarles y, los primeros que rompieron las reglas del juego, fueron ustedes al negociar con los etarras, incluso antes de que subieran al poder. Si se han equivocado, como lo han hecho con el tema económico, sus rivales tienen derecho a exigirles responsabilidades. ¡Faltaría más! O, ¿acaso estamos en una dictadura?, porque si es así, díganlo de una vez para que sepamos a que atenernos.

Porque, señor Zapatero, ¿quién es usted para hablar de lo que pueden pensar o dejar de pensar los españoles?, ¿quién para decir que tolerará o no tolerará que se les reprochen sus fallos y el que hayan convertido a España en el estercolero de Europa? Los españoles tenemos derecho a pedirle cuentas por la forma en la que ha ejercido su mandato y a pensar que, bajo su dirección y gobierno, en España se han masacrado, con su beneplácito, cientos de miles de criaturas inocentes que tenían derecho a una vida, como la que están gozando ustedes, los socialistas, gracias a que sus madres (quizá equivocadamente) no pensaron como ustedes. No vayan ustedes criminalizando a todos aquellos que se oponen a sus designios, ya lo hicieron en el pasado, y miren lo que consiguieron: miles y miles de muertos y perder la guerra. ¿O es que piensa usted, señor ZP, que nuestros vecinos de Europa se van a quedar tan tranquilos teniendo, en su frontera con África, a una república bananera como las de sus amigos del Cono Sur? Pienso que laz UE ya le ha hecho saber lo que piensa al respeto. Yo me andaría con tiento y no tensaría demasiado la cuerda no sea que se rompa y el extremo le pegue en sus propias narices, ¡sería una lástima!

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