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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

Lo mismo que en 1931: enmudecer a la Iglesia

Miguel Massanet
Miguel Massanet
martes, 5 de febrero de 2008, 02:03 h (CET)
Les voy a poner un ejemplo simple de lógica. Supongamos que usted tiene un hijo y le está dando unas recomendaciones a cerca de cómo debe comportarse ante una determinada circunstancia, ahora imagine que viene su vecino, interrumpe su conversación y empieza a reprenderle porque lo que usted recomienda a su retoño a él le parece mal. Evidentemente usted consideraría que su vecino se ha extralimitado en sus actuaciones y le mandaría a hacer gárgaras, diciéndole que se metiera en sus propios asuntos. Exactamente se puede aplicar este paradigma a la reacción del Ejecutivo del señor Zapatero a la aparición de la nota de prensa emitida por la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española. Por lo visto es algo que no les entra en su obtuso magín de los socialistas y sus seguidores, que la Iglesia Católica está formada por muchos millones de fieles que siguen la doctrina de Jesucristo y que, como consecuencia de ello, sin que haya nadie que los amenace, sin ninguna obligación civil que les compela a hacerlo y sin ninguna ley humana que les pueda castigarlos por ello; se rigen por las reglas del Evangelio y por los mandatos de la propia Jerarquía eclesiástica trasmitidos a través de la voz de SS. El Papa y del resto de sus ministros.

No acaban a alcanzar, yo diría no quieren o no les interesa, que la Iglesia está en su derecho y obligación de orientar a sus fieles (entiéndase bien: a los miembros que la componen) en cuanto hace referencia a aquello que les pueda afectar a sus creencias y a sus obligaciones como seguidores de la Ley de Dios. Es obvio que tanto ZP como sus ministros y todos aquellos seguidores que no comulguen con el catolicismo, les pueda parecer que los consejos de la Conferencia Episcopal van en contra de sus intereses electorales; tampoco debería de sorprendernos que se sientan molestos porque se les ponga ante sus narices aquellas cosas que no les gusta que se aireen, como por ejemplo iniciativas de nuestros gobernantes respecto al matrimonio de homosexuales, una demostración de hasta donde han llegado en su bajeza moral y degradación de las costumbres o, como no podía ser menos, se denuncien las barbaridades y crímenes execrables que se están permitiendo con el aborto que, según se calcula ya ha producido más de un millón de sacrificios de seres inocentes.

No, es evidente que a los del PSOE esto les fastidia, les sienta como una patada en aquella parte que tanto duele y por tanto se ven obligados a contraatacar y lo hacen con fiereza, con descalificaciones hacia aquellos que solo hacen que cumplir con su obligación de preservar a los fieles de aquellas doctrinas que pueden contribuir a destruir su fe. No lo entienden porque, desde su punto de vista materialista, egoísta y relativista son incapaces de aceptar que existan personas que quieran defender la vida de un feto antes que defender las posiciones de madres desnaturalizadas a las que no les importa un comino sacrificar al fruto de su vientre en aras a su comodidad o a sus vicios. Este todo vale parece que es el lema de los socialistas que no se detienen ante nada, arrasando con las buenas costumbres, con la familia tradicional y con la moral y la ética con tal de fomentar esta laicismo que se empeña en demostrar que cuanto más nos acerquemos a las bestias tanto mejor para la humanidad.

Punto aparte merece la reacción de según que prensa, a que apoya a ZP, por supuesto y aquella que parece que es de la que pone una vela a Dios y otra al Diablo para intentar sacar tajada de los dos. Por ejemplo, La Vanguardia, este rotativo catalán que presume de objetividad cuando los que la escriben se han olvidado ya, desde hace años, del significado de esta palabra. ¿Qué significa eso de que “los obispos y el PSOE se enzarzan”?, ¿de donde sacan que los obispos intentan pelearse con el PSOE? Es obvio que intentan cargar las tintas en algo que no existe porque, su ignorancia en religión es tan supina, que confunden el tocino con la velocidad y ¡así les sales los bodrios que les salen! La iglesia no se mete con ningún partido político ni el PSOE ni el PP; se limita a dejar claro que, para todo aquel que se sienta católico, le está vedado apoyar determinadas actuaciones, principios morales o métodos, porque van en contra de la doctrina católica. No, y entiéndase bien; les pide a los no creyentes que dejen de votar socialista; no intenta hacer propaganda de otras opciones políticas ni, tan siquiera, nombra o hace mención a ningún partido sea de derechas o izquierdas; no alude ni critica al Gobierno se limita, eso sí, a hablar de “defensa de la vida”, “mantener en vigor las instituciones democráticas”, como clara alusión a los peligros de un totalitarismo enemigo de las libertades;.pone en evidencia el peligro de una sociedad sin culto a Dios ni aspiración a la vida eterna; pide la libre enseñanza y reniega de la negociación política con organizaciones terroristas (quien no lo comparta que haga lo que le parezca, porque no condena, sino que advierte de un camino a seguir por el cristiano)

Los obispos no critican, advierten de una deriva y previenen contra ella. Por ello hablan de inmigración, de vivienda, de violencia doméstica, de explotación de niños y jóvenes, de injustas distancias y deferencias entre las personas y las comunidades autónomas etc. Nada que pueda disgustar a nadie como no sea que se trate de alguien que apoye alguna de las lacras que se han hecho comunes en nuestra sociedad de estos días. Pero ahí es donde duele, porque, de lo que no hay duda, es de que existen en estos momentos, en España, determinadas facciones de ciudadanos que lo que intentan es desarbolar la estructura de la sociedad clásica, para convertirla en una nueva cultura basada en la permisividad más absoluta; la eliminación de cualquier traba moral; la libertad y promoción del más absoluto libertinaje en materia sexual, equiparando cualquier tipo de relación, por absurda y depravada que sea, con lo que hasta ahora siempre ha sido el matrimonio civil y canónico. La explotación de los padres por los hijos a los que, las leyes, les otorgan patente de corso para permanecer viviendo en la casa paterna hasta que deciden emanciparse; es una muestra del desprecio que el Estado tiene por aquellas personas ancianas a las que, si Dios no lo remedia, llegará a eliminar por ser un estorbo, por medio de la eutanasia. Este es el tipo de sociedad a la que se opone la Iglesia católica, que no lucha contra ningún partido sino que se enfrenta en el campo de las ideas, como es su obligación, con un mundo desquiciado y carente de valores humanos y espirituales, intentando preservar a los católicos y a los que quieran adherirse, de los peligros que puedan representar para los hombres el apoyar, adherirse y convivir con semejantes trances. En fin, que como suele ocurrir, los que no entienden de razones no están dispuestos a razonar y, en consecuencia utilizan el método del que hablaba A.Graf: “La sabiduría y la razón, hablan; la ignorancia y el error ladran” ¡Muy bien, pues continúen ustedes ladrando, si les place!

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