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El tiro por la culata
Eduardo Cassano
Se llama Tomás Delgado Bartolomé, y ha demandado a los padres de Enaitz Iriondo, a los que llegó a solicitar 20.000 euros por los daños ocasionados en su vehículo, un Audi A-8. Hasta aquí todo parece lógico y normal, pero falta un dato importante: Tomás atropelló y mató a Enaitz, cuando éste, un chaval de 17 años, paseaba tranquilamente con su bicicleta.
Según informa Stop Accidentes, Tomás circulaba a 173 km/h en una carretera donde la velocidad máxima es de 90 km/h. Por si fuera poco, parece ser que Tomás también había ingerido alcohol ese día, pero no la cantidad suficiente para ser sancionado –con la antigua normativa, pero sí la actual- y, a pesar de todo ello, el conductor salió impune.
Ahora, cuatro años después del accidente, Tomás tiene el valor de reclamar una indemnización para recuperar el dinero que le costó reparar su coche. Parece que Tomás no sólo duerme tranquilo cada noche, sino que tiene una enorme falta de sensibilidad. Además, parece ser una persona con poca memoria, pues no recuerda que los padres de Enaitz, desolados por la muerte de su hijo, se conformaron con la indemnización que recibió por parte de la aseguradora del conductor, y decidieron no emprender acciones legales contra él.
Después del revuelo que ha causado esta noticia en los últimos días, Tomás ha retirado su demanda, pero la fiscalía ha reabierto el caso para ver si cometió un delito de imprudencia. A Tomás le ha salido el tiro por la culata, y si la justicia existe, recibirá el castigo del que se libró en su día.
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