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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¡A ver quien da más el pego!

Miguel Massanet
Miguel Massanet
sábado, 2 de febrero de 2008, 01:00 h (CET)
¿Quién se atreve a decir que hay crisis en España?, ¿quién es el valiente que osa criticar la pasividad del señor Solbes y la audacia de Zapatero, cuando dice que en nuestro país la economía va bien? ¡Nada de eso! Aquí, señores, no pasa nada, absolutamente nada y, para que se convenzan de ello, no tienen más que ver como nuestro Gobierno, este bendito gobierno socialista que, como una plaga bíblica, nos ha caído encima a los españoles; no conforme con haber ofrecido setecientas mil viviendas para Andalucía, 30.000 millones de euros para Catalunya, una Ley de Dependencia, 2.500 euros para cada recién nacido y la intemerata para todos los crédulos que se lo han querido creer; ahora, a las postrimerías de la legislatura, apretado por las encuestas, atemorizado por los efectos de la crisis económica y obligado por la necesidad de que el electorado le vea hacer algo más que el ridículo, se ha sacado un nuevo as de la manga, para intentar camuflar la desesperación, en la que está sumida toda la cúpula del PSOE, ante la evidencia de que están cayendo chuzos sobre sus esperanzas de revalidar el poder, el próximo 9 de marzo.

Lo malo de estos estertores es que ya llegan tarde, porque llueve sobre mojado y los votantes, después de permanecer engañados durante cuatro interminables años, ya se están empezando a despertar del letargo en el que estaban sumidos, no tanto porque se estén preocupando más que antes por la política, sino porque están comenzando a verse afectados en sus propios bolsillos por aquella recesión, cuya realidad el Gobierno ha estado negando durante meses, que le está obligando a apretarse el cinturón y a prescindir de alguna de aquellas comodidades, extras y disfrutes de los que se había acostumbrado a gozar. Lo malo es que esto sólo es el principio porque, contrariamente a lo que nos quisieron hacer creer desde las altas instancias de la Administración, lo que se nos viene encima, si Dios y la FED no lo remedian, puede ser mucho peor. Todos sabíamos que existía en España una burbuja inmobiliaria, que ya no era una burbuja sino un globo aerostático, a punto de explotar. Digo que todos lo sabíamos, pero miento, porque, a la vista del comportamiento de nuestros expertos gobernantes, uno diría que estaban pasmados, vaya, que estaban mirando las musarañas mientras las inmobiliarias hacían su agosto especulando con los créditos bancarios. Ha llegado el tío Paco con la rebaja, han soplado vientos fétidos desde EE.UU y nos han cogido con los pantalones a media pierna y sin papel higiénico.

Lo que sucede es que uno, cuando siente que el peligro se cierne sobre él; cuando experimenta la sensación de que las cosas ya no van igual de bien que antes o ve como los euros se le escurren entre los dedos como si fueran chorros de agua; empieza a pensar y a escamarse y esto, por supuesto, no es bueno para un Gobierno que está acostumbrado a que la gente se comporte como un rebaño de ovejas. Los ciudadanos pueden ser abúlicos pero no tontos y, cuando ven que el horizonte se oscurece saben que hay nubes y que no les va a bastar con un pañuelo para librarse de la lluvia. Así cuando sale ZP ofreciendo 400 euros a cada uno, saben no van a conseguir enjuagar el déficit que en su economía privada supone el que los artículos de primera necesidad hayan aumentado de un 20% a un 30% o el que las hipotecas supongan 75 euros más al mes o que la gasolina esté en precios prohibitivos y el ir a un restaurante suponga tener que dejar de comer el resto de la semana. ¡No, señores socialistas, sus sandeces no sirven cuando el elector se enfada! El PSOE podrá contar con aquellos a los que les puede el rencor, la envidia, el despecho o el odio hacia lo que ellos llaman la “derechona”, pero no hay duda de que los que, cuando el 11-M, de buena fe, se dejaron arrastrar por la propaganda del PSOE, la algarabía de los de la farándula y las intrigas de aquellos que lo que buscaban era desacreditar al PP, aunque fuera a costa de utilizar una masacre, perpetrada por unos descerebrados, incompetentes a las órdenes de quienes han sabido ocultar su identidad – y que, a pesar del Juicio, la parafernalia del Gobierno y la colaboración de los medios afines a él, no perece que nadie haya estado muy interesado en descubrirla –; es probable que la realidad, los errores de ZP y las consecuencias de una política disparata de cesiones a la ETA, concesiones a los nacionalistas y actuaciones tan absurdas como lo de la Memoria Histórica, La Educación para la Ciudadanía y el revivido enfrentamiento entre lo que se dio por llamar las Dos Españas; hayan hecho reflexionar a muchos españoles respecto a la orientación de su voto en las próximas elecciones. Lo que el PSOE ha hecho, para intentar contentar a unos pocos; la bajeza moral a la que ha recurrido para atacar a los católicos; la insensibilidad criminal que ha demostrado tener con respecto al tema del aborto, cada vez extremando más la permisividad y aumentando o intentando hacerlo, el periodo dentro del cual se pueda cometer tan execrable crimen; su desprecio por las víctimas de los asesinos de ETA y su olvido intencionado de la españolidad que, desde que España entró en democracia, han mantenido todos los gobiernos de la nación española; son lacras que difícilmente va a conseguir que los españoles podamos olvidar.

Lo que está sucediendo es que, cada vez más, cuando vemos al Gobierno socialista ofrecer a la ciudadanía limosnas; bicocas para unos pocos; subvenciones para sus amigos de la farándula ( la Ley del Cine, por ejemplo) la Ley de Dependencia ( que, a pesar del tiempo transcurrido, apenas se ha notado que exista por los escasos ciudadanos que se han beneficiado de ella) nos damos cuenta de la inconsistencia de sus promesas porque, hasta desde sus mismas filas ( escuchen lo que dice Almunia) se les reprocha el que estén actuando sin tener en cuenta la situación del país que, con toda probabilidad, hará imposible que muchas de las medidas ofertadas puedan ser llevadas a cabo. Pero a ellos no les importa, como les trae sin cuidado lo que ocurra después de las elecciones, si consiguen el poder, porque ya encontrarán el medio de desviar la atención de los votantes hacia otros objetivos. Es el método clásico de l izquierda totalitaria; no tienen rubor alguno en mentir con tal de conseguir los propósitos que se han marcado. Lo malo es que, lejos de estar escarmentados por la experiencia vivida, muchos vuelven a caer en el mismo error. Como decía Fernando Rojas: “De los hombres es errar y bestial es porfiar”. Pues eso.

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