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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

El precio de lo inútil

Alberto Vázquez-Figueroa
Redacción
viernes, 1 de febrero de 2008, 12:04 h (CET)
Sábados, domingos, festivos y “horas valle” nocturnas suman lo largo del año casi un setenta por ciento del tiempo en que no se aprovecha toda la potencia eléctrica producida por las centrales nucleares, de carbón, fuel o gas que no pueden bajar de inmediato su rendimiento.

No obstante, en esos momentos en que sobra energía, el desprotegido consumidor se ve obligado a pagar el megavatio a los siguientes precios según como haya sido producido:

- Por energía fotovoltaica: 430 € (390 son de prima)
- Por energía eólica: 84 € (30 son de prima)
- Por gas: 60 €
- Por carbón: 52 €
- Por energía nuclear: 36 €
- Por energía hidráulica: 0 €
- Por centrales de de agua de mar: 0 €

Tan solo las dos últimas pueden detenerse o ponerse en marcha de un minuto al siguiente ajustándose exactamente a la demanda.

El funcionamiento de una Central de Bombeo de agua de mar es idéntico al de las actuales centrales reversibles de los ríos, que constituyen la única forma existente de recuperar una energía que si no se utiliza se pierde: es decir, bombea agua de mar a un embalse en altura durante las horas de menor consumo con el fin de dejarla caer y devolver energía en el momento en que más se necesita.

Lo que en esencia se hace es reciclar energía con la ventaja de que el mar es inagotable, el embalse inferior gratuito y no mantiene cautiva un agua dulce cada vez más escasa.

Si las cosas se hicieran con sensatez siempre sabríamos de cuánto potencial de energía hidráulica de utilización inmediata disponemos para compensar las horas de gran consumo, acomodando la oferta a la demanda y protegiéndonos de un posible colapso motivado por una inesperada utilización de los aires acondicionados o las calefacciones eléctricas.

Cada metro cúbico de agua de mar depositado en lo alto de una montaña de seiscientos metros de altura significa tres kilovatios potenciales, con lo que dicha montañas se convertirían en auténticos Bancos de Energía.

Las Centrales Reversibles de Agua de Mar sirven de igual modo para aprovechar de forma más eficaz una energía fotovoltaica o eólica que necesita una fuente alternativa que funcione cuando no hace sol o no sopla el viento.

El 21 de mayo del 2005 estuvimos al borde de un catastrófico colapso energético, pero en esos momentos de angustioso apuro tan sólo funcionaban el 4% de los megavatios eólicos y fotovoltaicos instalados porque no había ni sol ni viento.

Por el contrario el 27 de Junio del 2005 un tornado derribó varias torres de alta tensión por lo que los sistemas de seguridad de tres parques eólicos los desconectaron de la Red Eléctrica, que se encontró de improviso con una súbita y peligrosa caída de tensión.

Las desorbitadas subvenciones que se conceden a las altamente inestables energías las eólicas y fotovoltaica no están justificadas a no ser que garanticen su aporte cuando son útiles, y la única forma que tiene de ser útiles es transformarse en energía hidráulica.

No soy en absoluto defensor de las centrales nucleares, ¡Dios me libre!, pero hay cifras que no engañan: con lo que se abona por un megavatio de energía fotovoltaica (430 €) un soleado domingo por la mañana en que no sirve para nada, se pueden comprar doce megavatios nucleares (36 €) en un crudo atardecer de invierno.

No debería extrañarnos; un político inepto que se duerme en su escaño cobra veinte veces más que un maestro albañil que trabaja ocho horas.

El coste de inversión por MW y hora de funcionamiento en un Parque fotovoltaico es entre tres y cuatro veces superior al de una nuclear, y entre seis y siete veces superior al de una Central Hidráulica Reversible.

También es cierto que casi el veinte por ciento de los presupuestos de los parques eólico o fotovoltaicos están destinados al capitulo de “relaciones públicas”, que es la forma mas elegante de decir “corrupciones publicas”.

Si las cosas continúan así dentro de cinco años el consumidor nacional pagará casi el doble por la energía “supuestamente verde y alternativa” que nunca utiliza, que por la que realmente utiliza.

Eso sí, una docena de grandes empresas que han sabido invertir en brillantes campañas publicitarias y en sobornar políticos se habrán convertido- ya llevan camino de ello- en las autenticas dueñas del país.

Y lo más triste del caso es que ahora todo el dinero que obtuvieron aquí lo invierten en los Países del Este, China, India o Sudamérica donde rinde mayores beneficios ya que pagan sueldos miserables y menos impuestos.

Como el gobierno no les obligue a reinvertir en España pronto la crisis acabará con nosotros mientras que todo lo que fuimos capaces de ganar durante años estará beneficiando a los mismos de siempre pero a miles de kilómetros de distancia.

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