Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Rafael G. L., carterista

Ángel Sáez
Ángel Sáez
jueves, 31 de enero de 2008, 08:18 h (CET)
(IN DUBIO PRO REO)

Como lo prometido es deuda (algo que conviene restituir o saldar cuanto antes), dedico este texto a Restituto Jiménez, quien coincidió con Rafael G. L. (las iniciales de esos apellidos son tan ciertas como verdaderos y acortados a la mínima expresión son los susodichos, al objeto de mantener la intimidad del andóbal a salvo, casi en el anonimato), el carterista malacitano, cuando ambos prestaban un servicio obligatorio de quince meses a la Patria, en Ceuta; y fue, precisamente, la persona que la semana pasada tuvo el brío y generosidad de confiarme y hacerme depositario de varias anécdotas verídicas, todas, absolutamente todas, referidas al sujeto de marras, entre ellas, la que he tomado en consideración y prestada para recrear y trenzar la presente urdidura o “urdiblanda” (usted, desocupado lector, decidirá).

– ¿Profesión? –preguntó el capitán.

–…

– ¿Que qué oficio tiene usted? –insistió el brigada.

Supongo que, aleccionado a conciencia (ergo, con ciencia) por uno de sus mentores (en el supuesto de que entonces tuviera varios), Rafael, a la pregunta del suboficial, que se había limitado a reformular la cuestión que le había planteado previamente el mando, contestó lo inesperado:

– Carterista.

Nada más escuchar la respuesta, el oficial saltó como un resorte de la silla donde estaba sentado y, molesto, soltó por su mui esto:

– Entérese, por si aún no lo sabe. Usted se encuentra haciendo el servicio militar. Aquí no estamos de cachondeo; así que déjese de cuchufletas.

– ¿En qué trabaja usted habitualmente? –repreguntó el de menor graduación, con exquisito respeto.

– Repito lo que les acabo de contestar: me dedico a robar carteras. Ahora bien; dicho esto, les adelanto y advierto de antemano y tienen mi palabra de honor, si sirve de algo, de que el menda no será el responsable, mientras esté haciendo la mili, de ninguno de los hurtos ni los robos que se cometan dentro de las instalaciones militares, porque, seguramente, dada mi reconocida condición de tal, me achacarían a mí todos los que se produjeran en ellas.

Desconozco qué es lo que escribió el brigada, tras decirle algo al oído el capitán. Si el oficial hubiera leído, al menos, el capítulo LI de la segunda parte de “El Quijote” (1615), en concreto, el dilema que alguien le planteó a Sancho Panza, siendo éste gobernador de la ínsula Barataria, seguramente habría resuelto con magnanimidad, como hiciera el escudero más fiel de toda la literatura habida y por haber:

“– Venid acá, señor buen hombre –respondió Sancho-; este pasajero que decís, o yo soy un porro, o él tiene la misma razón para morir que para vivir y pasar la puente; porque si la verdad le salva, la mentira le condena igualmente; y siendo esto así, como lo es, soy de parecer que digáis a esos señores que a mí os enviaron que, pues están en un fil las razones de condenarle o asolverle, que le dejen pasar libremente, pues siempre es alabado más el hacer bien que mal, y esto lo diera firmado de mi nombre, si supiera firmar; y yo en este caso no he hablado de mío, sino que se me vino a la memoria un precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese a ser gobernador desta ínsula: que fue que cuando la justicia estuviese en duda, me decantase y acogiese a la misericordia; y ha querido Dios que agora se me acordase, por venir en este caso como de molde”.

Noticias relacionadas

El Satélite Mohammed 6 B levanta vuelo

La nación marroquí sigue su firme camino hacia la modernidad asimilando los avances tecnológicos del mundo

Sánchez a tumba abierta intentando darle el vuelco a España

La influencia de Pablo Iglesias y la necesidad de dar apoyo a los soberanistas, le impulsan a entrar a saco con el modelo de Estado de España

Celestina o “el Tinder” prerrenacentista

Una remozada “Celestina” resucita en la magnífica adaptación de la productora Un Pingüino

Donde se habla de encuestas sorpresivas y de otros temas

“Todo el estudio de los políticos se emplea en cubrirle el rostro a la mentira para que parezca verdad, disimulando el engaño y disfrazando los designios.” Diego de Saavedra Fajardo

Wittgenstein

​Una de las afirmaciones hechas por las personas que apoyaron la "I Carrera contra el suicidio" se refería a que quieren que este tipo de muerte deje de ser un tabú y que pase a ser estudiado con detalle para poder evitar fallecimientos por esta causa.
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris