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Etiquetas:   ANÁLISIS FOTOGRAFÍA   -   Sección:   Revista-arte

Candy Cigarette, Sally Mann, 1989.

Jorge Alonso Safont
Redacción
martes, 29 de enero de 2008, 10:37 h (CET)
"Sally Mann aplica la técnica que se usaba hace 150 años, trabajando con una placa de vidrio cubierta con colodión y éter. Se caracteriza por usar una cámara de formato grande y lo único digital que usa son sus manos"

El primer paso para realizar el análisis fotográfico está relacionado con la contextualización de la instantánea. Para ello, comenzaremos explicando que se trata de una fotografía de Sally Mann, de nacionalidad estadounidense, extraída de su libro “Inmediately Family”. Lleva por título “Candy cigarette” (1989) y es un retrato dedicado a su hija Jessie.



Candy Cigarette, Sally Mann, 1989.




Lo primero que apreciamos al observar esta foto es una niña con melena rubia mirando a cámara, con un cigarrillo en la mano con pose “desafiante”. Más en concreto, el primer punto de atención de la composición es la mirada de Jessie, que coincide prácticamente con el centro de la imagen y con el punto de fuga. Seguidamente prestamos atención al cigarrillo que lleva sobre su mano izquierda y la manera en la que lo sujeta. Posteriormente nuestra mirada se centra en la niña más pequeña y finalmente, en el niño que está subido a unos zancos.

Destacan la variedad de las líneas: líneas rectas verticales paralelas que forman los zancos, la forma ondulada que tiene el pelo despeinado de Jessie, las líneas curvas del camino que parecen llevarnos a la zona oscura superior de la imagen dando dinamismo y movimiento, los brazos en jara de Virginia y la postura de los brazos de Jessie que forman la letra W, de woman. Con ello, la artista consigue separar la figura de Jessie del plano desenfocado y del oscuro fondo de la imagen e imprimirle protagonismo a la niña.

Se podrían diferenciar dos planos distintos de los cuales el más cercano a la cámara sería el plano de Jessie y Virginia. Encima de Jessie, en la parte superior izquierda, emerge su hermano y justo encima vemos el oscuro bosque, un vacio libre pero incierto. Al mismo tiempo, estos términos están bastante bien diferenciados, pudiendo distinguir entre plano enfocado y desenfocado. Estos términos se encuentran ubicados de manera que dividen la foto en dos partes, marcando a cada personaje en un período de la adolescencia y dando un ápice de profundidad a la imagen.

La niña con el cigarrillo en la mano está situada en el centro geométrico de la escena a la misma escala que su hermana, en plano medio largo. El niño subido a los zancos aparece descompensado escalarmente con respecto a las dos niñas debido a la perspectiva y la profundidad de la imagen, encontrándose en una época distinta a sus hermanas donde la vida se percibe desde otra perspectiva, desde otra altura.

Podemos apreciar una textura granular en las dos niñas que crea una sensación de profundidad que remarca la separación de Jessie con su entorno. Destacan las figuras nítidas de las niñas sobre el resto de elementos, y sobre todo de Jessie, enfatizando a estas sobre el resto de elementos que conforman la imagen. El desenfoque tan marcado del fondo de la instantánea denota dinamismo y poca verosimilitud.

La fotografía representa el final de la adolescencia de Jessie, etapa en la que comenzamos a creernos que somos mayores, de ahí que Jessie se encuentre con cigarrillo como queriendo ser mayor. Un elemento característico de ello es la postura de los brazos de Jessie en forma de W y el hecho de que Jessie esté situada más cerca del hombre que de Virginia. También habría que resalta el reloj de pulsera de la protagonista que simboliza que ya es consciente de que el tiempo pasa, de que se hace mayor (la hermana pequeña no lo lleva).

Existen diversos elementos cuyas consecuencias participan directamente en la composición plástica de la imagen y son los que constituyen el siguiente nivel de análisis, el compositivo. Comenzaremos analizando los elementos escalares y señalaremos que la fotografía presenta una ausencia casi total de profundidad en la composición, que se hace patente en esta imagen al mostrar a Jessie y a su hermana totalmente nítidas y el fondo totalmente desenfocado. Aunque esta falta de nitidez del paisaje con respecto a las dos niñas sumado al tamaño más pequeño de su hermano subido a los zancos aportan a la imagen una profundidad espacial.

En la imagen se aprecia que las proporciones de las niñas no coinciden con las del hermano resaltando la importancia de Jessie. Existe una clara distribución de pesos debido a la ubicación centrada ligeramente desplazada a la izquierda de Jessie y a la nitidez con la que la observamos, que la convierten en el sujeto con mayor peso visual de la imagen. Después nos encontraríamos con su hermana pequeña para acabar en su hermano, por su menor tamaño y nitidez, lo que revela una clara descompensación de pesos a favor de Jessie.

Jessie y su cigarrillo se encuentran en la zona aurea mientras que su hermana y su hermano ocupan cada uno su tercio de la fotografía, dejando a Jessie en el centro de la imagen. No obstante existe una estacicidad de las niñas que se compensa con el hermano mayor, que se encuentra andando por el camino. Pero aún con ello, cabe resaltar el dinamismo de la imagen a causa del fuerte contraste de luces y la mínima nitidez del entorno.

La pose forzada de la protagonista crea una enérgica tensión en la fotografía. También muestran tensión las líneas muy marcadas que forman los brazos de las niñas y los zancos sobre los que está subido el hermano mayor de las niñas, sin olvidar el contorno ondulado del camino y el pelo alborotado de las niñas. Existen más elementos que introducen tensión compositiva a la imagen como son el poderoso contraste de luces entre las niñas y el resto de la imagen y el hecho de que Jessie esté mirando a cámaras y sus hermanos están de espaldas a cámara. Existe un desorden visual a raíz de las tensiones entre líneas además de la diferencia de pesos y el fuerte contraste de luz. Jessie posee tanta fuerza y peso en la imagen que dificulta la interpretación de los demás elementos de la imagen.

En el prólogo de Inmediate Family, Sally Mann escribió: “El lugar es importante; es verano. Es cualquier verano, pero el lugar es mi hogar y la gente aquí es mi familia”. Respecto a la articulación del espacio de la representación señalaremos que en la foto los tres personajes se muestran casi en su totalidad. Se encuentran en la montaña, al aire libre, expresando sensación de libertad. La mirada a cámara nos indica una huella enunciativa fuera de campo pero éste aquí no es muy importante. El escenario escogido es un camino que nos lleva un bosque por lo que el espacio es abierto y se aprecia porque los personajes no ocupan la totalidad del encuadre. Como hemos señalado antes, nos encontramos en un exterior que se relaciona con la etapa de libertad en la que se encuentra Jessie.

Por lo que respecta al tiempo de la representación, la fotografía de Sally Mann cautiva un momento muy concreto de la vida de Jessie. Podemos afirmar que se trata de una pose muy estudiada, un instante fotográfico que condensa el estado de la vida en que se encuentra la protagonista. En cierta manera, la temporalidad de esta imagen muestra una idea de duración, un estado emocional del personaje que le libera en esta etapa de su vida. De alguna manera, la pose y el cigarrillo de Jessie son elementos dilatadores del tiempo de la representación, que nos informa de un periodo que posee una duración, y que en cierto modo representa una etapa de incertidumbre y vulnerabilidad.

Por esto, puede considerarse un tiempo simbólico, que condensa el estado anímico de la protagonista. Cada personaje representa una etapa de la infancia. Pero Jessie, en especial, representa la etapa de la vida donde dejas de ser un niño y juegas a ser mayor.

Lo primero que nos llama la atención cuando observamos la fotografía es la frontalidad de la imagen y la distancia a la que se encuentran los personajes. Jessie y Virginia se encuentran cerca de la cámara mientras que el niño de los zancos se encuentra bastante alejado. Es una instantánea tomada a la altura de los ojos de la protagonista para darle protagonismo a Jessie sobre su hermana.

La mirada de Jessie a cámara resalta con la postura de los demás personajes de la imagen, que se encuentran de espaldas. La actitud de Jessie es provocadora, interpela al espectador, denota independencia. Mientras su hermana parece estar atenta a su hermano, Jessie parece “ir a la suya”. Se muestra así dos actitudes, dos etapas totalmente opuestas entre su hermana pequeña y Jessie. Se remarca esta idea con la vestimenta de ambas protagonistas, Jessie viste de blanco inocente y su hermana de color oscuro y con sombras. Con un marcado carácter natural, es una imagen donde han captado un instante en la etapa de Jessie, un instante de su adolescencia.

Cada personaje ocupa un espacio marcado en la instantánea. Jessie se encuentra en el centro, ligeramente desplazada a la izquierda, más cerca del hermano mayor que de la hermana menor. El peinado alborotado, la pose y la mirada inocente muestran un momento en la vida de Jessie en el que se siente mayor y sostiene un cigarrillo, algo más propio de un adulto que de un adolescente. El desenfoque del paisaje sugiere un carácter abstracto para resaltar la idea de que se está representando una etapa, no un momento específico. Jessie no se encuentra integrada con el entorno, está en una etapa distinta a los demás personajes. Refleja el sentimiento de Jessie, que se siente más cerca de su hermano mayor que de Virginia, la más joven.

La actitud y la mirada de Jessie, la escasa profundidad, el fuerte contraste y la peculiar composición plástica recalcan la presencia de la instancia enunciativa, y proclaman el carácter artificioso de la representación fotográfica. Se pueden considerar como marcas textuales que revelan la presencia de una huella enunciativa que en este caso sería la presencia de una madre que observa como una de sus hijas está creciendo y dejando de ser una niña para ir convirtiéndose en toda una “mujercita”.

Nos encontramos, pues, ante una imagen que captura la verdadera esencia de la infancia, la confusa emoción y el desarrollo de las identidades de las adolescentes donde el travieso juego de miradas sugiere un sentido de seducción, así como una imagen de inocencia. Representa a Jessie en el borde de la adolescencia, en la edad de la incertidumbre de si mismos y de la vulnerabilidad de sus jóvenes remarcando la libertad de la infancia.

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