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Conocer para entrenar
Daniel Sanabria
Siempre he pensado que un nativo sabrá más sobre su tierra que un emigrante. Hablo de lenguaje, cultura, tradiciones, costumbres, formas. Y creo que esta idea es aplicable al mundo del fútbol en general y a la figura del entrenador en particular. Es decir, un entrenador italiano siempre se desenvolverá mejor en Italia que otro que es alemán, aunque el bávaro se haya pasado los últimos diez años de su vida en los banquillos del Calcio. Es una teoría que reivindica lo nacional, lo de casa.
Y es la teoría en la que siempre me apoyo para reivindicar entrenadores españoles para equipos españoles. Pero toda teoría tiene su fundamento en la práctica, y aquí es donde tenemos que empezar a dar argumentos. Vale como muestra inicial la situación vivida en el banquillo del Betis, donde Héctor Cúper sumó 11 puntos en 14 jornadas y Chaparro 14 puntos en la mitad de partidos que el argentino.
Seguimos con los dos equipos revelación, que son además los que ocupan las posiciones de acceso a la copa de la UEFA: Espanyol y Racing de Santander. Ernesto Valverde ha sido el que después de tantos años merodeando con la zona baja ha vuelto a situar al Espanyol entre la nobleza de la clasificación. Además, le ha regalado una final europea y ha conseguido meter a sus tres delanteros en las últimas convocatorias de Luis Aragonés.
El caso de Marcelino es aún más espectacular. En sus últimas dos temporadas ha ascendido al Recreativo de Huelva y ha obtenido una octava posición en su primer año en primera división. Esta temporada está dispuesto a meter al Racing en competiciones europeas por primera vez en su historia y llevarle a la final de la Copa del Rey. Esto es lo que tiene mérito, hacer grandes a equipos como el Recreativo y el Racing, clubes que no cuentan con grandes presupuestos ni grandes estrellas, sólo con la habilidad técnica de un entrenador.
Unai Emery tiene otro escalón destacado en la escalera de la fama. Con el Almería ha conseguido las mejores estadísticas de un debutante en primera división en toda la historia. Está a siete puntos de la zona de descenso y a cuatro de la UEFA. En situación similar se encuentra el Valladolid de Mendilíbar, un equipo con un criterio excepcional en el trato de la pelota. Dos técnicos que han convertido una temporada proyectada al sufrimiento de no descender en un sueño por alcanzar la gloria de Europa.
Para terminar, la situación del equipo revelación de la Liga pero por lo negativo, el Valencia. Cuando Mestalla convirtió en número uno de los 40 principales el famoso “Quique vete ya, Quique vete ya…”, el Valencia estaba a cuatro puntos del líder. Quique fue destituido y se fichó a un holandés que llevaba más de diez años sin aparecer por España. Después de varios meses, el balance es un equipo sumido en una profunda crisis a cinco puntos del descenso y a diez de los puestos de Champions.
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