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Etiquetas:   Deporte   Balonmano   -   Sección:   Entrevistas

“Las jugadoras profesionales de balonmano solo tenemos la categoría, pocas viven de este deporte”

Entrevista a Sheila Segura Grau
Herme Cerezo
martes, 1 de septiembre de 2015, 22:03 h (CET)



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Junto con su equipo Handbol Canyamelar València, la jugadora de balonmano Sheila Segura Grau (Valencia, 1993) se proclamó el pasado sábado 29 de agosto, campeona de la Copa Generalitat Valenciana, edición 2015-2016, tras vencer al Elche C.F. Mustang por 21 a 18, en la final celebrada en el Pabellón Internúcleos de Puerto de Sagunto, donde, además, fue elegida como la MVP de su equipo durante el partido.

Fácilmente reconocible en la pista por su moño enhiesto y las rodilleras caídas hasta los tobillos, Sheila conversó con nosotros durante unos minutos justo al finalizar el último entrenamiento previo a la final. La cita tuvo lugar en la grada más alta del Pabellón Municipal de Benetússer, mientras el sol, aburrido, comenzaba su retirada diaria. La charla, que fue amena, divertida por momentos e interesante, reveló una personalidad muy diferente de la que se observa semana a semana desde los graderíos de las canchas de balonmano: risueña y reflexiva, fuera; de fuerte carácter y personalidad dentro. Con las cosas de comer no se juega. El balonmano para Sheila es casi un precepto, una religión, un modo de vida.

LA ETAPA DE FORMACIÓN
Se inició en el balonmano dentro de las alevines del Colegio Eres Altes de Ribarroja «con un preparador que se llama José Luis Cerdá, que más tarde me llevó al Cementos La Unión de Ribarroja, donde comenzó a entrenarme Salva Tos. En ese centro permanecí hasta que fui juvenil de segundo año». Su incorporación al deporte del cuarenta por veinte fue fruto de la casualidad. «Dentro de las actividades extraescolares que hacíamos de pequeñas, mi prima decidió apuntarse al balonmano. Así que para que ella no fuera sola a los entrenamientos opté por inscribirme yo también. A la temporada siguiente mi prima no continuó, pero yo sí lo hice hasta el día de hoy». Su familia vio con buenos ojos y la dieron su apoyo para que se dedicase al balonmano, un deporte del que Sheila ya no podría prescindir porque para ella «el balonmano lo es todo, mi vida entera gira a su alrededor». Además de los dos técnicos ya citados, otros entrenadores le inculcaron sus conocimientos durante el proceso de formación de la jugadora valenciana. «Cada uno ha aportado su granito de arena en mi carrera y no puedo olvidar a Silvia del Olmo, Alfonso Adánez o Jenaro Félix, que me convocó para las selecciones españolas de las categorías inferiores. En Elda, con José Ignacio Prades aprendí bastante sobre el trabajo específico del puesto de extremo. También entrené, aunque durante poco tiempo, con Ángel Sandoval y ahora llevo tres años con Susana Pareja, que me ha enseñado muchas cosas».

EL ROL EN LA PISTA

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Sheila Segura desarrolla su juego en dos posiciones: la de central y la de extremo. «Me da igual donde me pongan, el caso es jugar. De pequeña, comencé en el centro hasta que en la selección Jenaro Félix me colocó en la izquierda como extremo, un lugar donde también me encuentro cómoda». El extremo es uno de los puestos de la denominada segunda línea que exige de las jugadoras unas cualidades bien concretas. «Las características más importantes que ha de reunir una extremo son la velocidad y la explosividad, a las que hay que añadir una buena calidad de lanzamiento. Cuando entras a lanzar, has de escoger el ángulo más adecuado y superar a la portera que, en el fondo, es la que manda, la que ofrece los huecos para que tires. Hay que conseguir un equilibrio entre lo que ella “te da” y lo que tú buscas». Aunque afirma no haberse fijado ninguna jugadora para que le sirva de modelo, Sheila tiene sus preferencias. «Realmente no me he detenido nunca a observar una jugadora que me guste porque siempre he ido a la mía. Pero Anita Görbicz, que juega en el Györi y en la Selección Húngara, que alterna los puestos de extremo y central como yo, que me parece una auténtica maravilla».

Pero el balonmano se construye no solo con ataque, la defensa es fundamental en el desarrollo del juego. Hace muchos años, el maestro rumano Nicolae Nedeff explicaba que defender era un estado mental y que no importaba el sistema utilizado. Defendía bien el jugador al que le gustaba hacerlo. «Todos los entrenadores que he tenido me han dicho que soy indisciplinada para defender, – señala Sheila – y no es mentira porque a mí me gusta mucho más atacar, soy casi eso que llaman una especialista en ataque. Sin embargo, cuando juego de extremo defiendo en el último lugar de la parte izquierda y creo que no lo hago mal del todo». Y también juega un papel importante el control del momento del partido. No perder la concentración ni los nervios ante cualquier contratiempo resulta indispensable para cualquier jugadora de balonmano. «Se aprende a controlar la cabeza poco a poco. De pequeña me resultaba muy difícil dominar mi carácter y después del partido, cuando lo pensaba, me daba mucha rabia porque no podía evitarlo. Sin embargo, desde que empecé a entrenar con Susana Pareja en el Canyamelar y quizá también por la edad, creo que mi temperamento se ha suavizado un poco. Este aspecto también se puede mejorar con trabajo».

CURRICULUM DEPORTIVO
Habíamos aparcado la trayectoria de Sheila Segura en su etapa juvenil. Aunque en competición europea se estrenó con el Cementos La Unión a la edad de quince años, porque la reglamentación continental lo permitía, por idéntico motivo en la Liga Española lo hizo doce meses después. “Gregorio García y Salva Tos fueron quienes me hicieron debutar a los dieciséis años. Recuerdo mi debut como unos momentos de muchos nervios en los que se mezclaba el propósito de no cometer fallos con el hecho de ver cumplida mi gran ilusión de jugar en la División de Honor». Pero el sueño del balonmano femenino de primer nivel en Ribarroja se esfumó en 2010. Cementos La Unión dejó de patrocinar al club, que no era otro que el histórico Amadeo Tortajada que, roto en mil pedazos por problemas económicos, se deshizo y cedió sus derechos al C. Bm. Ribarroja, que solo pudo aguantar una temporada en la máxima categoría del balonmano femenino español. La diáspora de jugadoras fue total y Sheila fichó por el C.Bm. Elda Prestigio. «A Elda me marché muy joven, con diecisiete años, pero no dudé en hacerlo porque me gusta asumir retos nuevos. Allí aprendí a alejarme de mis padres y a convivir con el resto de compañeras. Fue una experiencia estupenda». Pero la realidad es que, tras dos temporadas, el equipo eldense también desapareció, otra prueba más del penoso momento económico que atraviesan en nuestro país los clubs de balonmano en general y del balonmano femenino en particular. «Regresé a Valencia porque me llamaron del Handbol Canyamelar. Me resultó muy sencillo tomar la decisión de volver porque aquí lo tenía todo: un equipo para jugar, los amigos, la familia…». Sin embargo, a la jugadora valenciana le encantaría repetir la experiencia de jugar fuera de su tierra, especialmente en el extranjero, aunque reconoce que no tiene preferencias. «La liga más bonita de jugar es la francesa. Según me cuentan algunas jugadoras que conozco, allí lo tienen todo muy bien regulado: permisos, licencias, contratos… Creo que es la competición más seria y hay mucho control porque se maneja bastante dinero. Las ligas nórdicas también son interesantes, pero ignoro cómo funcionan a nivel de papeleo». La realidad es que en España, jugadoras de balonmano que vivan actualmente de su profesión no hay muchas. «No vivo del balonmano. En España, las jugadoras profesionales de balonmano solo tenemos la categoría. Hay muy pocas que viven exclusivamente de nuestro deporte, a lo sumo veinte o treinta, no más, y eso sin permitirse lujos ni caprichos. En el extranjero puedes hacerlo y ahorrar algo de dinero. Ojalá pueda salir fuera para comprobarlo». Actualmente, Sheila Segura compagina balonmano con estudios. «Acabo de terminar TAFAD, que es el grado superior de Educación Física y este año me voy a matricular para estudiar IVEF. Quiero que el balonmano siga ostentando en el futuro el mismo lugar que ocupa actualmente en mi vida. Si el balonmano va bien, también va bien lo demás».

LA SELECCIÓN ESPAÑOLA ABSOLUTA

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Sheila ha formado parte de todas las selecciones absolutas de la Comunidad Valenciana desde la categoría infantil. Se proclamó campeona de España en el mes de enero del año 2010 en Zaragoza con la selección juvenil, dirigida por Sagrario Santana. Sin embargo, su asignatura pendiente sigue siendo el debut con la Selección Española absoluta. «Con Jenaro Félix he formado parte de la Selección Española juvenil, junior y promesas y he participado en el Mundial Juvenil, que se celebró en la República Dominicana, y en los Campeonatos de Europa de Serbia, como juvenil, y de Holanda en la categoría junior». Sin embargo, la valenciana no se muestra demasiado satisfecha con los resultados obtenidos en estas competiciones. «La verdad es que no alcanzamos buenos puestos, a pesar de que teníamos calidad más que suficiente para acabar mejor situadas en las clasificaciones finales». A pesar de este notable curriculum, su convocatoria para la Selección Absoluta no llega. «En el año 2014 participé en una concentración donde mezclaron varias generaciones de jugadoras con vistas a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro, pero nada más. Lo cierto es que formar parte de la selección es complicado, depende de mi trabajo, de mi rendimiento en la pista y también de lo que el seleccionador busque o necesite en cada momento».

LA TEMPORADA 2015-2016
El primer fin de semana de septiembre comienza la Liga de División de Honor Femenina de la presente temporada. El Handbol Canyamelar València viaja a Alcobendas en la primera jornada. Para Sheila, la competición se anuncia muy atractiva. «Esta liga va a ser muy bonita de jugar, nuestro equipo se ha reforzado bien, creo que somos más fuertes que el año pasado y estamos más compenetradas. Llevamos ya tres años con Susana Pareja y eso se nota. Hasta la temporada pasada, la División de Honor estaba dividida en zona alta, zona media y zona baja y me parece que ahora las diferencias se han atenuado un poco y los equipos de las zonas media y baja van a plantar cara a los de la alta, que son los habituales Bera Bera, Rocasa y Guardés». El punto final de nuestra conversación no es otra cosa que una mirada retrospectiva de Sheila Segura, una reflexión suya en voz alta: «Quiero llegar lo más alto que pueda en el balonmano, pero todavía me queda un largo camino por recorrer. Pertenezco al Handbol Canyamelar de la División de Honor y lo considero como un premio a todo mi trabajo anterior. Estar donde me encuentro actualmente me ha costado muchas horas de esfuerzo y de renuncia a otras cosas, aunque en verdad como lo hago tan a gusto no siento que sea una renuncia, porque en mi día a día el balonmano siempre va por delante de todo».
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