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Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Ya verás cómo Amaya no se desmaya

Ángel Sáez
Ángel Sáez
martes, 29 de enero de 2008, 08:14 h (CET)
“La autoridad sin sabiduría es como un pesado cincel sin filo; sólo sirve para abollar, no para esculpir”. Anne Dudley Bradstreet

Que los ángeles no tenían sexo era asunto archiconocido, dato requetesabido por la generalidad o inmensa mayoría de la gente desde tiempos inmemoriales, remotísimos. Este año, por fin, tal verdad o axioma va a tener una consecuencia coherente o correlato lógico en la realidad. Pues, si todo va según lo previsto, si todo sale a pedir de boca (ojalá sea así), Amaya García Ridruejo, de 7 años, entrará a formar parte de los anales y la historia de la “Bajada del Ángel”, al convertirse el próximo 23 de marzo, Domingo de Pascua o Resurrección, en la primera niña en protagonizar la susodicha ceremonia religiosa, una tradición tudelana de la que se tienen testimonios que se remontan al siglo XIV.

Si de cuando en vez (o de vez en cuando) a servidor le provoca una ancha, honda y luenga satisfacción que quienes tienen la autoridad y la capacidad de hacer o deshacer hagan o deshagan lo que deben, sabiamente; hoy, trenzando esta urdidura o “urdiblanda”, el menda está más contento de lo habitual, porque quienes tenían la potestad de hacer o deshacer, independientemente de que tomaran en consideración lo que este andóbal les recomendó que hicieran o deshicieran otrora, antaño, esto, eso o aquello, lo que fuera, hicieron lo que debieron.

Por lo tanto, bienvenida, bienhadada y bienhallada es esta nueva muestra de igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres. Otras merecerán el mismo ditirambo o parecido panegírico. Así que, superada y olvidada la discusión o disquisición bizantina del sexo de los ángeles, acaso convendría arrumbar, dejar de lado u orillar otros muchos prejuicios existentes al respecto y, recordando, verbigracia, la reivindicación que Antonio Machín hiciera hace la tira de años en una de sus canciones, “Angelitos negros”, que, dentro de unos años, siempre que ése sea el deseo preferido y proferido por ellos, puedan interpretar el papel protagonista de la “Bajada del Ángel” un niño con la piel negra o una niña con los ojos achinados, o viceversa. Amén.

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