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Etiquetas:   Familia y educación   -   Sección:   Opinión

Regeneración personal, familiar y social

Emili Avilés
Emili Avilés
viernes, 25 de enero de 2008, 09:26 h (CET)
Urge en nuestro país una regeneración y un mayor esfuerzo para convivir con quien piensa diferente. Pero, sin tener miedo a la verdad que pudiera dejar en evidencia a los más afines. ¿Cómo acercarnos a esa coherencia vital? No es suficiente la buena disposición puntual de cada uno.

Para esta mejora de la sociedad, sea cual sea el gobierno que tengamos próximamente en España, será preciso optimizar con urgencia las políticas familiares. Estén seguros de que sé de lo que estoy hablando. Necesitamos todos más trato, más convivencia entre padres e hijos. Urge que nuestros chicos y chicas “vean vivida” la libertad, así la podrán valorar y reconocer por donde vayan. De lo contrario se nos van a acostumbrar a la mediocridad o a las consignas impuestas e irreflexivas. O tal vez sólo se deslumbrarán por placeres aparentes, cuando podrían llegar muy alto en amor a la libertad, sabiduría y entrega a los demás, que esto es ser buen ciudadano.

Y es que en las familias, y por extensión en los centros educativos y culturales, se forja de verdad el verdadero progreso, con la mejora moral e intelectual de cada ciudadano. En esos primeros lugares de convivencia tenemos un genial fundamento e inicio de la vida social de las personas.

Tan es así que, especialmente en la familia, ante las desavenencias que pueden aparecer, somos capaces de encontrar la parte amable del otro e incluso dar cauce ancho a sus potencialidades, descubrir virtudes. Valoremos más aún la riqueza de la convivencia familiar. En ella se entrena y enriquece un carácter equilibrado, el trato personal, el respeto mutuo, que hace mejor a cada persona y al grupo entero.

Recordemos que se ha demostrado que:

- Los hijos de padres y madres responsabilizados directamente de su educación, son más felices y se desarrollan mejor.

- El padre implicado en la educación de sus hijos, facilita que su esposa pueda progresar mejor en su trabajo.

- Los padres y madres que pueden conciliar bien familia y trabajo, son más felices y aumentan la excelencia del entorno social y cultural.

No olvidemos, para acabar, que es la familia medio eficacísimo de atención desigual, y desiguales somos las personas. Así, ocurre que la riqueza global que se transmite, queda asegurada por el vínculo estrecho y sincero entre una generación y otra; trabajaremos noblemente para mejorar, juntos, un destino que nos reúne a todos.

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