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Etiquetas:   Buñuelos de viento   -   Sección:   Opinión

Un gran avance social para la mujer

Pedro de Hoyos
Pedro de Hoyos
@pedrodehoyos
jueves, 24 de enero de 2008, 07:37 h (CET)
Y luego dirán las malas lenguas, fachas disimulados escondidos en el PP que le han impelido un giro a la derecha más rancia al cercenar el ascenso de Ruiz Gallardón, que la Alianza de Civilizaciones impulsada por nuestro presidente, Don José Luis Rodríguez Zapatero, es un invento artificial que no sirve para nada, que todo se reduce a un numerito de fuegos artificiales sin mayor trascendencia que la pura demagogia y retórica de unas frases bien enlazadas en los titulares de la prensa o en las entradillas de los informativos. La clara muestra de que no es así, de que la Alianza de Civilizaciones es algo pleno de sentido, capaz de dinamizar las estructuras profundas de un mundo tan dispar como el que habitamos, la acabamos de tener en Arabia Saudita.

¿Cabe acaso otra interpretación, cabe otra posibilidad? Este gran avance en la lucha feminista que se acaba de dar en aquel desértico rincón del mundo ¿puede achacarse a otra razón que no sea el impulso social y renovador de nuestro presidente? Sólo las democráticas razones de justicia social que se esconden detrás de la Alianza de Civilizaciones, impulsada por bellas jequeresas, maduros boys scouts, indígenas maoríes internacionalistas y el secretario General de la ONU pueden haber animado a nuestros amigos y aliados saudíes a dar un paso gigante como el que acaban de dar en defensa de las razones feministas más profundas: Alegrémonos todos, entonemos cánticos, acudamos en festiva romería al palacio de la Moncloa, que las mujeres árabes ya tienen el derecho de hospedarse solas en los hoteles de aquel país.

Viva la monarquía saudí, viva la religión oficial del Estado, viva la modernización social. Que nadie desdeñe tan gran avance en la lucha feminista, que hasta el momento presente las señoras no podían ni siquiera alquilar una casa. Que a nadie le parezca algo despreciable, un logro menor o el parto de los montes, principio quieren la cosas y ya llegará el día en que las mujeres de este medieval y religioso reino puedan salir solas a la calle o conducir un coche.

No, todavía no pueden conducir, lo tienen prohibido; no todavía no pueden salir solas a la calle, lo tienen prohibido. Pero si un familiar suyo, varón, por supuesto, la acompaña (pongamos que su propio hijo) hasta la misma puerta, sea a pie o en coche, la señora ya podrá tomar una habitación en cualquiera de los lujosísimos hoteles de aquel país o incluso podrá alquilar una casa amueblada. Eso, sí, sin haber enseñado un solo cabello por el camino.

Si su marido o sus hijos varones la expulsan de casa ya tendrá donde refugiarse, suponiendo que tenga dinero para pagarlo y haya tenido tiempo de acudir a cualquiera de las oficinas bancarias sólo para mujeres que existen en tan adelantado lugar del mundo. Aún así, el hotel tendrá la obligación de informar de tan peligroso hecho a la comisaría más cercana, pero la mujer ya no pasará la noche abandonada en las calles, algo es algo.

Aunque, mucho ojito, y a ver qué hace en la habitación dicha señora, que tiene prohibido encontrarse a solas con un hombre con el que no esté emparentada. Violar esta norma puede costarle 200 latigazos y 6 meses de cárcel. Arabia inaudita.

Y luego dicen que la Alianza de Civilizaciones es algo vacío de contenido, vana palabrería con la que rellenar mítines, republicanos fuegos de artificio sin sustento en la realidad. Puestas así las cosas… ¿no apoyaría usted a la ministra que pretende que la Alianza de Civilizaciones sea una materia obligatoria del currículo escolar?

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