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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Contra la familia

Jesús Domingo Martínez
Redacción
miércoles, 23 de enero de 2008, 11:00 h (CET)
Hace unos días leía un artículo sobre la familia que me ha parecido interesante. Hay que cuidar de la familia, decía el articulista, porque es la unidad básica de la sociedad, la más importante y fundamental de todas las instituciones sociales. Esta afirmación parece, obvia, elemental, simple, pero, abundan los motivos para pensar que en la sociedad industrial, o postindustrial, se están socavando los cimientos de la familia o, al menos, debilitándolos de un modo alarmante. No faltan personas y grupos influyentes que opinan que la familia ha pasado a ser ya una polvorienta reliquia del pasado, una institución anacrónica que, en realidad, constituye una rémora, un estorbo, un peso muerto para la marcha ascendente del progreso y que, en consecuencia, debe desaparecer, o poco menos. Y no sólo eso, sino que lo que hay que hacer es acabar de una vez por todas con la familia: ¡Delenda est familia! Está claro, nos dicen, que la realización personal pasa por la superación de las constricciones familiares; por la emancipación de los hijos, por que tanto éstos como la mujer se liberen finalmente de la tiranía del cabeza de familia; por terminar con la esclavitud de los hijos, sin duda todo esto huele a ideología de género. Dicho de otra forma, la familia sería una más de las cosas que se hunden en el naufragio de la sociedad industrial o de la modernidad para dar paso a la postfamilia.

Cierto que esta corriente se está introduciendo en nuestra sociedad, es la ideología de género la que está intentando degradar todas las instituciones que no pudo el marxismo, pero como con aquel, en este caso la familia también lo superará.

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