Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

Conseja sobre la confianza existente en ciertos matrimonios

Ángel Sáez
Ángel Sáez
lunes, 21 de enero de 2008, 06:04 h (CET)
(LO QUE DIFERENCIA A LOS AMIGOS DE ÉL DE LAS AMIGAS DE ELLA)

“Hay tres clases de mentiras: la mentira, la maldita mentira y las estadísticas”. “Mark Twain” (seudónimo de Samuel Langhorne Clemens)

Hace un mes, poco más o menos, Domingo pasó la noche (de un viernes a un sábado) fuera de casa. Al día siguiente, le contó a su mujer, Maribel, un camelo, que ella, en principio, pareció chupar, mosdisquear y tragarse como si se tratara de un caramelo de refrescante menta. Sin embargo, a la hora de la siesta, Maribel, mosqueada, llamó por teléfono a Manuel, Juan y Antonio, los tres compañeros habituales de farra de su marido. Uno tras otro, los tres fueron confirmando cuanto había soltado por su mui Domingo. Manuel se avino incluso a ratificar la gordilla, pergeñada por la gorda Maribel, de que Domingo había dormido, al menos, un par de horas en el sofá del salón de su casa.

Hoy, Maribel, la obesa (y para otros, además, obsesa) esposa de Domingo, quien es una experta en hallar en cualesquiera “cronotopos” la objeción mejor o más adecuada al caso, o sea, posponer una jornada tras otra, sine díe, el coito (Domingo, ahíto de la recurrente estratagema ideada por su cónyuge, había escrito con mucha guasa un poema en versos endecasílabos que tituló con uno de ellos: “Jornada, tras jornada, tras jornada”) o, si usted lo prefiere, “eroskiki”, ha pasado toda la noche fuera de casa, de parranda. De vuelta a su choza, mientras desayunaba en la ingrata compañía de su cornudo marido, le ha contado a éste un embeleco, otro que agregar al luengo rosario o diuturna espetera, que había dormido no menos de cuatro horas en casa de su mejor amiga, adonde le había acompañado, porque la cena o las copas le habían caído a aquélla de pena. A la hora de la siesta, ni Aída, ni Montserrat, ni Rosa han ratificado la arana que había urdido de mala gana la tramposa raposa que Domingo tiene por esposa.

Noticias relacionadas

Borrell en retirada o táctica del PSOE

Pátina de sensatez capaz de equilibrar unos nombramientos en su momento tomados como extravagancias

Plagscan desmiente a la Moncloa y R.Mª.Mateo censura la TV1

Un gobierno enfocado únicamente a conseguir mantenerse en el poder

Inexorable Fin de la Farsa del “Sahara Occidental”

En 1975 un pueblo desarmado derrotó al último aliado de Hitler y Mussolini que seguía delirando tres décadas después de la disolución del Eje

Respeto a la Presidencia del Gobierno

'Avanzamos' como eslogan de bienvenida

Y vuelta a las andadas

Golpean el hierro en frío
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris