|
Me levanté con Tipsarevic y me acosté...
Daniel Lázaro
Ayer me levanté y, mientras desayunaba, me dispuse a ver el Australian Open en Digital Plus. Estaban en pista TIP y FED. Enseguida conocí al maestro Roger Federer y me costó enterarme de que TIP realmente era Janko Tipsarevic, un serbio algún mes más joven que yo.
Me tuve que frotar las legañas varias veces para comprobar que los números que aparecían en mi televisor eran los correctos. Pero sí, lo eran. ¡Llevó al número uno del mundo al quinto set! Sería chupado ya para el suizo, pensé. Y eso pensaría todo el planeta, pero ambos estaban cansados. Se notaba. Y menudo quinto set que nos brindaron los chicos. Gano yo, ganas tú, gano yo, ganas tú...
En mente de cualquier español estaba apoyar al serbio de cuyo nombre sabían por el mero hecho de aparecer en la pantalla. Costaba ganar el saque, pero lo conseguía. Roger, sin embargo, apabullaba con el suyo "ace" tras "ace". Todos nos temíamos lo peor para nuestros intereses, que Federer siguiera en el torneo. Ciertamente, es lo que queremos porque no vemos capaces de batirlo a los nuestros. Y ocurrió, aunque tardó en suceder y Roger sufrió como nunca. Cuatro horas de partido, cinco sets, y 10-8 en el quinto ante el número 49 del ránking mundial. "Chapó" para el serbio.
El artículo no llega para más, y yo tampoco. Simplemente, para acabar, me gustaría mandar un gran abrazo hasta "donde quiera que estés", abuelo. Siempre te recordaré, gracias por haber permanecido todo este tiempo junto a nosotros y habernos transmitido tantas cosas. Las lágrimas me impiden seguir. Espero que no sufras tanto como has tenido que sufrir el último año. Hasta siempre.
|