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Oro nazi, la conexión paraguaya

Nemesio Barreto
Redacción
sábado, 19 de enero de 2008, 04:50 h (CET)
Después de varios años de investigación, en noviembre de 1998 presenté a la Fiscalía Federal de Alemania, con sede en la ciudad de Karlsruhe, un escrito en el que describía las pruebas documentales de una presunta conexión paraguaya con el oro nazi. El expediente de referencia contenía una serie de indicios que vinculan a la República del Paraguay con la presunta existencia de oro físico que podría pertenecer al Estado alemán. El escrito de presentación, acompañado de las pruebas documentales, tenía por objeto facilitar a las autoridades alemanas la apertura de una investigación sumaria, para verificar la autenticidad de los documentos y pronunciarse sobre su contenido. Asimismo, se solicitaba una investigación de carácter vinculante, que dejara fuera de toda controversia la cuestión patrimonial. Lamentablemente, las autoridades alemanas se apropiaron de los documentos y nunca se pronunciaron sobre las cuestiones sometidas a su consideración. Hubiera sido interesante que la autoridad alemana, competente en la materia, se pronunciara sobre la cuestión patrimonial, sobre la legitimación para promover acciones reivindicatorias de dominio y a quién corresponde arbitrar los medios para la recuperación de bienes, estimados en cientos de millones de dólares americanos.

Pronto hará diez años de la presentación arriba mencionada y pese a los reiterados reclamos, los documentos entregados a la Fiscalía Federal nunca me fueron devueltos. En una nota del 16 de julio de 1999 el embajador alemán en Asunción, Josef Rusnak, decía “el memorandum enviado con su carta del 8 de octubre de 1998, fue remitido a las autoridades competentes en la República Federal de Alemania”. En otra nota, del 3 de febrero del 2000, afirmaba la embajada alemana que “el memorandum hicimos llegar a las a las autoridades correspondientes en la República Federal de Alemania por la vía oficial…esta embajada debe respetar la independencia de la Justicia”. Casi cuatro años después me llega una nota del 14 de mayo de 2002 de la Fiscalía Federal (Generalbundesanwalt), a la que se adjuntaba un escrito del Fiscal Federal Scheuten, fechada en 1998, que en su parte final decía “he enviado su expediente a través del Ministerio Federal de Justicia al Ministerio de Relaciones Exteriores de Bonn” (Ihren Vorgang habe ich über Bundesministerium der Justiz an das Auswärtige Amt in Bonn). Hecha la consulta la ministra de Justicia, Brigitte Zypries (Nota firmada por el Dr. Hiestand, 10 de junio de 2004) y al entonces Ministro de Relaciones, Joschka Fischer (Nota firmada por Iris Wolff, 10 de febrero de 2004), ambos respondieron desconocer el paradero del expediente y los documentos. En una burocracia tan eficiente como la alemana, es difícil creer que el expediente en cuestión se haya perdido, más aún cuando la Fiscalía Federal de Alemania afirmaba que el expediente fue enviado “a través del Ministerio Federal de Justicia al Ministerio de Relaciones Exteriores de Bonn”, en tanto que la embajada alemana en Asunción afirmaba haberlo enviado “a las autoridades correspondientes por la vía oficial”. Sospecho que detrás de la supuesta pérdida del expediente puede haber otros motivos. En parte, quizás, por la referencia a la financiación encubierta e ilegal, durante la dictadura de Stroessner, a la CDU, Unión Demócrata Cristiana (Christlich Demokratische Union Deutschlands). Otro motivo podría ser los lingotes de oro, mencionados en el expediente, que fueron enviados de Paraguay al Bank of Nova Scotia (New York, 1992-1993) y que en ocasión del atentado a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001, generó algunos cuestionamientos de la prensa. En este sentido, por citar un ejemplo, Jim Hoffman, en un artículo titulado “Desaparece el oro” (Missing Gold) hacía referencia a la desaparición de “metales preciosos almacenados en el sótano del World Trade Center” (Precious Metals Stored Beneath the World Trade Center), pertenecientes, en parte, al Banco de Nueva Escocia. Fuente: http://911review.com/motive/gold.html y archive.org.

En cualquier caso, el hecho concreto es que, por confiar en las autoridades alemanas, fui despojado de mi archivo particular, fruto de más de diez años de trabajo, de paciente y costosa investigación. Es cierto que no puedo obligar a las autoridades alemanas a pronunciarse sobre cuestiones sobre las que evidentemente no desean emitir ninguna opinión. No menos cierto es que los documentos me pertenecen y no tengo ni motivos ni recursos para regalárselos a nadie.

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Nemesio Barreto Monzón es periodista independiente (Paraguay). Autor de “Paraguay y sus vínculos con Suecia”. Asunción, 1992.

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