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Etiquetas:   Carta al director   -   Sección:   Opinión

Letra del Himno Nacional

Mariano Estrada
Redacción
viernes, 18 de enero de 2008, 07:23 h (CET)
¿Se puede hacer hablar a quien es mudo de nacimiento? Estábamos en esto de la crispación, de la mala convivencia y del desencuentro socio-político cuando alguien se arrancó por bulerías y pontificó:

- Ea, el Himno Nacional tiene que tener una letra para que los deportistas puedan cantar, ya es hora de que los silencios y los tarareos den paso a la articulación sonora y abierta de las palabras.

- Pero, señor, a lo mejor no es éste el momento de ponerle el cascabel al gato.

- ¿Y por qué no? Centrémonos en el cascabel y olvidémonos del gato. Mejor dicho, hagamos un cascabel universal para que puedan aceptarlo todos los gatos.

- Para eso tendría que sonar a gloria bendita.

- No, a gloria bendita ya suena la música. La letra tiene que sonar a consenso divino.

- ¿Consenso? ¿Cómo puede haber consenso en un lugar que para unos es País, para otros Nación y para otros Estado; un lugar que para unos es grande y para otros no existe? No, la letra no tiene que sonar a consenso, sino a milagro. Pero mentar el milagro ¿no es mentar a la bicha?

Me parece que el Himno Nacional va a quedarse nuevamente sin letra. Pero sigamos.

He oído en los foros machacones de estos últimos días que los himnos han de ser épicos por narices, razón por la que suelen hacerse cuando están recientes las gestas. Pero ¿qué gestas hay ahora en España, salvando las del deporte? De hecho, ¿no es al Comité Olímpico Español al que se le ha ocurrido este embolado de la letra para que el Himno no acabe muriendo de soledad sonora y muda? Bueno, también está la SGAE de por medio, pero ésta sólo piensa en el canon…

Por cierto, ¿en qué España ha de pensar el que ose escribir una letra para su Himno, en la del pasado, en la del presente, en la del futuro? La lógica sugiere que, sin renegar de la del pasado ni eludir la del futuro, nos centremos sobre todo en la del presente. Pero los verbos españoles tienen un presente muy difícil de conjugar. Fijaos: Yo amo a España ¿Y tú? Yo paso olímpicamente de ella, pero tengo un vecino que la niega y otro que la odia. Y hasta creo recordar que hay alguien a quien España se la suda ¿Cómo se puede hacer un cesto con estos mimbres?

Pues bien, yo lo he intentado en una tarde de frío y de desgana. Y de algún rincón oscuro de la conciencia me han salido las reflexiones que a continuación enumero: una exposición aséptica de la actualidad política española, un consejo que nadie me ha pedido y que doy con carácter de rechazable, el deseable concierto de un coro formado por voces de acompasada autonomía, y una concesión a los sueños cuantificados en las encuestas.

Y ya que no aparece la épica por ningún sitio, todo va traspasado por la fina espada de la ironía, que es de un acero templado en los hondos silencios del espíritu.

Himno Nacional. Una letra para añadir al disenso.

Oye, hermano, las glorias compartidas
de esta gran nación
que está por definir.

Toma las riendas de su porvenir
y dignifica el hecho de ser español. (Bis)

Oye, España, los diecisiete impulsos
de tu corazón
en un sólo latir.

Siente en tu pecho el hondo fluir
de un alimento patrio y aglutinador. (Bis)


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