Quantcast
Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto. Noticias y opinión
Sueldos Públicos Viajes y Lugares Display Tienda Diseño Grupo Versión móvil

Opinión

Etiquetas:   Con el telar a cuestas   -   Sección:   Opinión

¿La vida nueva de la satanesa? El rancio rencor de la diablesa

Ángel Sáez
Ángel Sáez
jueves, 10 de enero de 2008, 06:33 h (CET)
“Puedes juzgar tu edad por la cantidad de temor que sientes cuando te topas con una idea nueva”. Pearl Sydenstricker Buck

Hoy, aquí y ahora hay quien (pues cualquiera puede hallar por doquier, entre nosotros, a la susodicha persona en cuestión, sin tener que hacer un esfuerzo extraordinario, sobrehumano), como el can más ladrador del hortelano, no come ni comer deja; y no, no es ninguna comadreja la tipeja, ni tampoco, aunque así lo parezca en un principio, una almeja que se aleja. El ser sobredicho es un vampiro o zombi, enterrado en un mal nicho, sin duda alguna, en medio de la laguna más negra, la nigérrima. Al ente, de mente demente, le place un montón, amén de traer a los hombres al retortero, llevar sobre los hombros un mantón de Manila, quiero decir, pensar y prensar o comprimir lo pensado y soltar por la mui con excelente dicción o escribir con curiosa prosa rosa una cosa y hacer otra muy distinta; incluso diría, si servidor no fuera el incorregible hiperbólico que es, que casi, casi, la opuesta.

La ora diablesa, ora satanesa, piensa, cuando no está dándole al pienso, ¡chúpate ésa!, que, como ella, la ladradora mayor del reino, también es comadrona, esto es, adicta al copatrocinio de sentimientos, todos los demás compartimos con la ramona, una jamona, su indigna inclinación por el latrocinio emocional. Gusta meterse en camisas de once y aun más varas, o lo que es lo mismo, en mil fregados (pues no le falta arrojo a la raposa) y hacer con ellos un tótum revolútum para, de esta guisa, poder tergiversarlo todo a su antojo o capricho (¡qué pésimo bicho!). Disfruta instrumentalizando todas las circunstancias concurrentes en la realidad para arremeter contra quien sea con esta, esa o aquella tal, o la parte que menos le importe o interese de ella. Pero olvida que la mentada realidad es tozuda y no se le retuerce tan fácilmente el pescuezo. Hay muchos hontanares donde poder beber el agua de lo ocurrido sin tener que acudir a mancharla, machacarla ni emponzoñarla.

Seguramente, quien, como usted, desocupado lector, haya llegado, leyendo párrafo tras párrafo, hasta aquí habrá identificado en un santiamén a la fémina de marras (y aun de morros) y habrá dado en el blanco o centro de la diana al ponerle el nombre, primer apellido y alias, pintiparados, pues le cuadran, a la misma que viste y calza(ba botas).

Tengo para mí que quien redactó los siguientes renglones torcidos (y, amén de enmendados, embellecidos), “vete a la mierda, monstruo. ¿Qué le has contado a mi amiga "la maña"? ¿Quieres destrozarme? Pues lo has logrado. Te doy la enhorabuena. Podrás engañarles al resto, porque, supongo, te has encargado de ponerles al tanto de todo y en antecedentes hasta al más tonto e inmundo del mundo, pero a mí no, "bwana". Itero, eres un monstruo”, es una diosa odiosa, ominosa, y una indócil imbécil notoria, manifiesta (y es algo que tengo tan claro que en este hito no dejo ni siquiera un espacio chiquitito, la más magra de las rendijas, por la que pueda colarse una sabandija, para la controversia, ni una miaja de tiempo para la refutación). ¿Monstruo? Pues, gracias, monada nómada. Hoy prefiero ir al alcorce y al quiebro y tomarme dicho vocablo como requiebro.

Noticias relacionadas

No todo se solventa con la prisión

Hay penas que sólo pueden penarse en familia

Renovarse o morir

Desde la militancia apelamos a la honestidad personal e intelectual del futuro líder, su competencia política y su lealtad a una España sin fisuras ni frivolidades nacionalistas

Amenazas para España: separatismo, feminismo combativo y Justica populachera

“Resulta que no sirve de nada que se cierren las heridas si se cierran con la mierda dentro” Nerea Delgado

Opus Dei: Comentario crítico a una carta (XIX)

El deseo de dar de comer todos los días a los de la propia familia consigue lo que no hace la convicción

Ser estoico

El libro de Massimo Pigliucci titulado Cómo ser un estoico nos hace reflexionar sobre la conducta
 
Quiénes somos  |   Sobre nosotros  |   Contacto  |   Aviso legal  |   Suscríbete a nuestra RSS Síguenos en Linkedin Síguenos en Facebook Síguenos en Twitter Síguenos en Google Plus    |  
© Diario Siglo XXI. Periódico digital independiente, plural y abierto | Director: Guillermo Peris Peris