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Etiquetas:   Hablemos sin tapujos   -   Sección:   Opinión

¿Irak?, y ¿por qué no la Revolución de Octubre de 1934?

Miguel Massanet
Miguel Massanet
jueves, 10 de enero de 2008, 06:33 h (CET)
Cuando se empiezan a perder los papeles, las cosas se tuercen y lo planeado se convierte en agua de borrajas, entonces es el momento en el que se apela al estoconazo bajo, la ocasión de revirarse en forma violenta y el encastillarse en el error, como medio de ocultar las propias carencias, disimular los entuertos y encubrir las equivocaciones, ante aquellos que son los que, en definitiva, deberán dictar su irrevocable juicio acerca del balance de toda la ejecutoria del gobernante durante el periodo en el que, el pueblo, le ha concedido autoridad para conducir a la Nación. Cuando se ha propuesto una determinada singladura hacia un destino prefijado y la nave acaba arribando a otro lugar distinto del que se había programado, es muy posible que los pasajeros desorientados, perplejos e irritados se vuelvan hacia el capitán para pedirle cuentas por aquella deriva inesperada y le exijan responsabilidades por su falta de pericia en la conducción de la embarcación. Vistas las cosas desde una perspectiva política es muy probable que al PSOE y al señor Rodriguez Zapatero les esté ocurriendo algo parecido a lo del capitán de nuestra nave imaginaria.

El hecho cierto es que, a escasas semanas de la celebración de los comicios legislativos, como si fuera una premonición de lo que puede suceder en ellos, los globos de gas que el señor ZP ha estando hinchando a lo largo de la legislatura y en los que había fijado sus más firmes esperanzas de amarrarse al poder y volver a hacerse con el gobierno de la Nación; parece, no obstante, que están tropezándose con los espinos de la zarza que, en forma de sucesivos reveses políticos y económicos, está comenzando a hacer explotar el “bluff” que, el señor ZP, había erigido en torno a sus actuaciones, reforzado por la enorme máquina mediática en la que se ha apoyado para tener engañados y adormecidos a los ciudadanos. Hace unos meses, cuando empezaron a asomar las orejas del lobo de la crisis económica, me atreví a hacer una predicción sobre el talón de Aquiles del PSOE. Entonces dije que, si algo podría poner en la cuerda floja a ZP y los suyos, era que la ciudadanía percibiese en sus propios bolsillos hasta que punto los cantos de sirena de los socialistas eran falsos y basados en cimentaciones fabricadas sobre arenas movedizas. Ahora, por desgracia, empezamos a experimentar los primeros efectos de la nula actuación del PSOE en lo que se refiere a la anticipación, prevención y solución de la crisis que se nos está echando encima; cuando las medidas que podrían haberla paliado ya no están al alcance ni del Gobierno ni de los ciudadanos, que nos vemos abocados a una escalada de precios imparable y a una pérdida incontrolable de nuestro poder adquisitivo. Y eso, señores es grave para quienes nos engañaron.

Pues bien, señores, cuando esto sucede, cuando más preocupados estamos viendo cuantos agujeros deberemos hacer en el cinturón para que no se nos acaben cayendo los pantalones; aparece un orate, una especie de sátiro o macho cabrío de orejas puntiagudas y pequeños cuernos que, cual malvado destructor de la verdad, ha irrumpido, como un elefante en una cacharrería, para intentar salvar a los suyos del mal trago que están pasando. Este ser, huido de las huestes comunistas del señor Llamazares y ansioso de hacerse un hueco entre aquellos que le acogieron cuando estaba en paro, no ha tenido ningún recato en acusar al señor Aznar y al PP de ser los culpable de la crisis de la economía que actualmente empezamos a padecer. Es evidente que, para este señor, los años no pasan y que su facultad para hacer elipsis en el tiempo está rayando en lo milagroso. ¿Problemas hipotecarios en los EEUU a causa de unas operaciones arriesgadas de concesión de tales créditos, relacionadas con la crisis del petróleo en todo el mundo? Algo raro señor López Garrido; algo artificial añadiría y algo increíble pensarán todos aquellos que tengan un gramo de sentido común en sus molleras. Parece que, para este socialista empecinado, los cuatro años que lleva gobernando el país el PSOE, dirigido por el presidente Rodríguez Zapatero, no tengan nada que ver con lo que se nos viene encima. ¿No dijo ZP, al principio de la legislatura, que venía para arreglar todo lo que había deshecho el PP? O ¿quizá quiso decir lo contrario? A la vista de los resultados de su gestión al timón de la nación, señor López Garrido, nos inclinamos por la segunda opción. ¿De verdad cree usted que se puede esgrimir ante los votantes algo que tuvo lugar en el 2003?; ¿piensan usted y los progresistas que le acompañan que, aquello que les sirvió para ganar las elecciones en el 2004, aquello que manipularon tan bien para conseguir desacreditar al PP; que, por cierto, había sacado la Nación del bache económico en el que la dejó el gobierno del señor González, les volverá a hacer ganar los comicios? Si les quedara algo de dignidad, si tuvieran vergüenza y si fueran capaces de utilizar la materia gris que les queda en sus cerebros fanáticos, lo que deberían hacer es disculparse ante los que les votaron por su actuación desastrosa.

Si, señor Garrido, disculparse por haberlos mantenido en el engaño; disculparse por haberles mentido, una y otra vez; por hacerles creer que luchaban contra el terrorismo cuando negociaban en secreto con ETA; por prometerles el pleno empleo y dejar al país con más desempleados; por prometer prosperidad y acabar por tener que admitir que estamos en peligro de entrar en recesión; por prometer diálogo y acabar por actuar como dictadores; por hablar de unión y confraternidad entre todos los españoles para finalizar su mandato con España dividida en dos facciones enfrentadas, a similitud de lo que ocurrió en la Guerra Civil; por jurar mantener la Constitución para infringirla sin el menor pudor, permitiendo a los nacionalismos envalentonarse y pedir a gritos la independencia, sin que el Gobierno de la Nación ponga remedio y haga que se cumplan las normas constitucionales. En fin, señor López Garrido, más le hubiera valido callar y hacer examen de conciencia, porque si nos ponemos a enumerar lo que han hecho ustedes con los Cabrera, Álvarez, Trujillo, Fernández Bermejo, Soria, De la Vega y su jefe de filas el señor ZP; no bastarían las hojas del Espasa para consignar la historia de los desatinos causados por su paso por el poder. Lo que le ocurre a usted es que se le calienta la boca demasiado y, claro, desbarra.

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