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Etiquetas:   El crisol   -   Sección:   Opinión

¡Caray con el pedigüeño!

Pascual Mogica
Pascual Mogica
domingo, 6 de enero de 2008, 07:23 h (CET)
A mi modo de ver, uno de los hechos más importantes que se han dado para España a lo largo del pasado año, ha sido la designación de Felipe González, para presidir el Grupo de Reflexión sobre el futuro de Europa.

Quien le iba a decir a José María Aznar, que aquel al que él acusó de pedigüeño, de ir mendigando por Europa para que España fuera tratada como se correspondía en lo referente a la parte que le tocaba percibir de los Fondos de Cohesión, acabaría siendo nombrado para desempeñar y dirigir un trabajo tan trascendental como es el de decidir sobre cual debe ser el futuro de Europa y por tanto el de los ciudadanos de la Unión Europea.

Evidentemente tenía que ser Felipe González y no José María Aznar, el elegido para tan trascendental misión. Está claro que en Felipe González han visto al político que defendió los derechos de su país de forma honesta y sobre todo con humildad y con serena firmeza. Lo hizo y lo hizo además muy bien. Sin embargo Aznar pasó por la Unión Europea con soberbia e intentado conseguir fondos europeos para España al propio tiempo que se le llenaba la boca presumiendo que el crecimiento de España estaba por encima del de los países más desarrollados de la Unión Europea, como podía ser el caso de Francia y Alemania. Esta actitud de Aznar, no provocó otro efecto que el de crear malestar en el seno de la UE ya que ponía en evidencia a los gobiernos ante los ciudadanos de esos países que Aznar utilizaba como comparación. Fue a partir de ahí cuando Alemania comenzó a fijar su atención en España en sentido negativo ya que fue este país el primero, y con razón, en poner de manifiesto que si España era tan rica había que comenzar a retirarle las ayudas comunitarias para dárselas a otros países más necesitados. Era una cuestión de sentido común, de un sentido común del cual Aznar careció llevando a España a la pérdida de esos fondos europeos cuyo disfrute tiene un final muy próximo. España crece, es cierto, como cierto es que ese crecimiento se ha materializado en estos cuatro últimos años de gobierno de Zapatero, pero cuando Aznar se puso a presumir delante del resto de los socios europeos el crecimiento económico en nuestro país se manifestaba de forma poco significativa y algunas de nuestras comunidades autónomos aún seguían necesitando esos fondos estructurales que sin duda alguna contribuyeron al despegue de nuestra economía. Es evidente que a España le fue mejor con el pedigüeño que con el presuntuoso. Con el sensato que con el insensato. Y esto último es lo que con seguridad han tenido en cuenta los líderes europeos a la hora de elegir a los que tienen que conformar el futuro de Europa.

Esto deja a cada cual en su sitio. A Felipe González en su puesto de trabajo al servicio de los demás como siempre ha hecho siendo presidente del Gobierno y después de serlo. Y a José María Aznar lo ha dejado donde le corresponde, en el mundo de los grandes negocios, negocios que demostrado está, comenzó a gestar durante su etapa de presidente y teniendo como principal asesor a su yerno Alejandro Agag. Repito: mejor nos irá a los europeos con el “pedigüeño” que con el “pesetero”.

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